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19 de junio de 2018

Alonso engrandece su leyenda en Le Mans



Y Fernando Alonso lo hizo. Lo que parecía fácil se hizo difícil, lo que se daba por hecho pareció por momentos una quimera, algo impensable...y fue así porque Alonso necesitaba hacerlo a su manera, tirando de la heroica para demostrar al mundo entero porque sigue siendo el mejor piloto de circuitos que hay en la actualidad. No tiene rival. No hay nadie con un talento, hambre y actitud similar. Es un gladiador de las carreras. No nació en Mérida pero Ridley Scott tendría en él un buen ejemplo para encontrar en el asturiano al Máximus Decimus Meridius actual. Es un luchador nato y por eso engancha y arrastra a tanta gente. Es el actual vencedor de las 24 Horas de Le Mans, junto a sus compañeros Kazuki Nakajima y Sebastian Buemi. Se ha ganado el titular grandilocuente porque por mucho que le pueda escocer a cuatro amargados mal contados, el resultado del coche nº 8 de Toyota se cimentó sobre su actuación Por eso es un grande, una inspiración, y el circuito de La Sarthe se encargó de recordárnoslo. Le Mans hizo justicia...

Todo parecía predestinado. Alonso contaba con el mejor coche por primera vez desde que ascendió a la F1. Debía ser fácil, un paseo decían algunos. Pero la carrera de Le Mans es diferente. No es una carrera típica, Tiene sus reglas y sus manías y no está dispuesta a entregarle su trofeo al primero que pase por allí que no esté dispuesto a lucharlo, a ganárselo sobre la pista. Y Alonso lo entendió. Más que Pechito López, más que Buemi, más que Kobayashi incluso. Y el circuito de La Sarthe quiso que lo demostrara. Le puso a prueba. Y la superó con creces. En el momento más crítico, en la noche, cuando los pilotos más experimentados en la carrera francesa suelen sacar su valor diferencial a relucir. No se espera nunca de los novatos, pero Alonso no lo era en el sentido estricto de la palabra. Dos minutos y diecisiete segundos, esa era la cifra. La que separaba el sueño del "se acabó, no hay nada más que hacer". Buemi no tuvo su mejor día, o mejor dicho, su mejor noche. Dejó a Fernando y a Nakajima a los pies de los caballos. Sus fallos parecían meterles en una situación imposible de arreglar, imposible de solucionar con una mera cuestión de rendimiento. Salvo hecatombe, con el mismo coche, Alonso por ritmo no iba a poder reducir semejante distancia. Sideral, inalcanzable, imposible de enmendar. Sólo la lluvia o un SC podrían solucionarlo...

Podríamos decir que ganar las 24 Horas de Le Mans sin épica cuenta por igual al final del día. Podríamos decir que al final lo importante era conseguir el trofeo, que es lo que se recuerda. Sí, todo eso es cierto, incuestinable...pero también lo es que cuando compites con uno de los dos únicos coches con opciones de victoria absoluta en la mítica carrera, las sensaciones o el sabor de boca de ganar la carrera con cierta carga heroica, con una cierta demostración de talento sin igual, es muchísimo mejor. No tiene comparación. Sí, sabe realmente a esa gloria buscada. Y Fernando lo comprendió rápidamente. Le Mans quería su magia, se la requería para entregarle su trofeo, le ponía a prueba porque sabía de lo que era capaz Y el de Oviedo no estaba dispuesto a renunciar a su sueño a las primeras de cambio, y menos si de demostrar que era un gladiador dependía toda su aventura. Comprendió la misión que tenía, que no era otra que dejar el coche en la posición adecuada para que Toyota no decidiera precipitadamente otorgarle la victoria al coche nº7, negándoles de esta manera la opción de disputársela. Más de un minuto y treinta segundos le quitó a Pechito López sólo por ritmo, machacando el crono y destrozando la moral del piloto argentino, que cuando se bajó tuvo que tener que asimilar que le había anulado psicológica y deportivamente. Alonso es así, nunca se rinde, machaca el crono sistemáticamente, como un martillo pilón. No duda, adelanta con determinación, y nunca se rinde. Es lo que le diferenció de López, que no es manco (tres títulos mundiales del WTCC) El peor enemigo, sin duda, contra el que luchar en pista. Sus compañeros fulminados en la F1 lo atestiguan. Le Mans nos lo volvió a recordar.

Podríamos seguir narrando lo sucedido en ese trazado de 13 kilómetros que separa a los hombres de los niños, a los campeones de los que lo intentan y no lo logran...pero la carrera la vimos todos (más de 140.000 oyentes sólo en AutoFM). La pregunta es, por tanto, ¿que cambia todo esto en la percepción de la parrilla, los aficionados y los medios sobre Alonso?¿es mejor piloto tras esta victoria?¿se tiene un mejor concepto de lo que puede conseguir el asturiano?. Son preguntas que se podrían contestar de varias formas, pero la épica de cómo la consiguió ayuda a contestarlas, porque en este caso las formas aportan una diferencia sustancial. Si la hubiera ganado por básicamente la labor de sus compañeros, por la ausencia de rivales o por superioridad mecánica...se consideraría un buen paseo con premio. Al poder asistir todos en directo a ese ritmo endiablado y martilleante, a esa determinación a la hora de gestionar el tráfico, a esa certeza en su conducción destinada a conseguir que su sueño se hiciera realidad...todo ha cambiado un poco más de la cuenta. Si ganar las 24 Horas de Le Mans pule el brillo de tu trayectoria hasta entonces, en el caso de Alonso la ha pulido más de la cuenta. Es decir, un piloto con una trayectoria de bronce, verá su bronce más reluciente, pero nunca se convertirá en oro sólo por haber ganado las 24 Horas de Le Mans. Le pasó a Hulkenberg, a Gené y a muchos otros más que antes la ganaron. Si tu trayectoria es dorada, continuará siendo dorada, aunque con un brillo mayor, sin duda alguna. Con Alonso, la forma de lograr la victoria le ha dado varias capas más de brillo de lo que sólo por el hecho de ganarla le hubiera valido. Y esa es la clave. Ha subrayado mucho más su espíritu de Campeón.

¿Le servirá de cara a tener mayores oportunidades de ganar en la F1? Por lo que pudimos sondear en la retransmisión de AutoFM, parece que en caso de continuar en el Gran Circo, Alonso sólo lo hará con McLaren. Hay más intereses que los de la F1 en esa ecuación que hace que la oferta de Woking sea la más probable. Si añadimos a ello que tanto Vettel como Hamilton le tienen pavor, la opción de verle como compañero de alguno de los dos parece improbable. Pero hay algo cierto en que Liberty Media es consciente del riesgo de perder a una de sus figuras claves por un Campeonato, la Indy, en el que no tienen intereses directos (como con Le Mans, la Fórmula 1 y la Fórmula E). Alonso sabe que sus opciones de ganar en la F1 pasan porque Liberty haga cambios en la disciplina con la autorización de la FIA. Lo tiene fiado a Woking y necesita que las posibilidades del equipo inglés sean mayores porque las opciones de cambiar a otro equipo que pueda luchar por el Mundial no son muy altas. En esa dirección, la victoria de Le Mans ayuda, porque eleva su figura y aumenta la presión sobre Liberty, que ya intercedió en el cambio de Honda a Toro Rosso y de Renault a McLaren. La victoria no sólo le acerca la Triple Corona, sino a que los cambios en la F1 y en el equipo inglés le acerque a las victorias en la F1. Por eso su obsesión por ganar la carrera, por eso su determinación en el relevo de por la noche y su ritmo consiguiente. No podía fallar. Había mucho fiado a esa victoria. Y no falló. Hizo lo que se le suponía que sabe hacer sobre la pista: dejarnos sin palabras. Es Alonso, tan simple como eso...

2 comentarios:

Javier Alonso dijo...

como siempre un gustazo leerte!!

GregoryBlankenship dijo...

This article is very good. check for check it asphalt 9 mod apk plants vs zombies 2 mod apk mortal kombat x mod apk

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