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29 de septiembre de 2017

La inmadurez de Max Verstappen...



Max Verstappen tiene una debilidad. No son sus salidas en los grandes premios, ni sus palabras fuera de la pista...es más, su debilidad forma parte de su virtud al mismo tiempo. Y si con estas pistas no has dado con ella, procederemos a ser algo más claros para evitar malentendidos: Max Verstappen no sabe perder. Sí, lo sé, a  ningún gran campeón le gusta perder y es lo último que se debe esperar que aprendan, y más en un deporte tan competitivo como el automovilismo, en el que desde el karting se compite contra miles de rivales a lo largo de tu carrera para progresar hacia los monoplazas. Eso es así. Pero para cualquier gran campeón saber perder es otra de esas lecciones que tienen que aprender para lograr preservar el bien mayor, el Campeonato, sobre el bien menor, el resultado de esa carrera. Aquel que no sabe identificar cuando debe aceptar perder y cuando debe seguir intentándolo todo por superar a sus rivales es un serio candidato al fracaso. Max está en ese camino, pero no termina de arrancar. El problema de Max, definitivamente, pasa por su cabeza: le falta frialdad y cabeza para manejarse en carrera.

Lo primero que vamos a reconocer es que el talento de Max es obvio y, caiga mejor o peor, su calidad es tan alta que sería absurdo discutirla. Sería difícil encontrar a alguien que le guste realmente la F1 y que se le ocurriera ponerla en duda. No hay debate en este aspecto. Pero así como su talento no admite discusión, en un piloto es tan importante la calidad intrínseca del pilotaje que atesora como la cabeza que se tiene para gestionarla. Max, en este aspecto, flojea seriamente porque su mayor virtud es también su mayor defecto: nunca se rinde. Es quizás la mayor cualidad que tiene su pilotaje, esa inquebrantable fe que tiene en si mismo para saber que tarde o temprano superará a su rival. No descansa nunca hasta que los rebasa, y busca siempre el hueco imposible para hacerlo. Algo así, ciertamente, es muy agradecido en las retransmisiones, máxime cuando la lucha por el Campeonato este año está siendo a distancia entre Vettel y Hamilton, que no suelen coincidir en luchas cuerpo a cuerpo a diferencia de cuando la lucha de Hamilton era con su compañero.

Verstappen nunca se rinde, es cierto, pero lo que no termina de entenderse seguramente es la pregunta más evidente: ¿que hay de malo en ello?¿en que sentido puede ser ésto un defecto?. Desde el punto de vista del espectador es difícil vender esa idea de que la tenacidad de Vesrtappen a la hora de adelantar a sus rivales es un aspecto que pueda ser negativo. Pero desde el punto de vista del piloto, la idea de que nunca puedas perder contra ninguno de tus rivales te hace cometer errores a la hora de juzgar la carrera en su totalidad, priorizando el corto plazo sobre el largo, una acción concreta a lo largo de la carrera sobre el resultado global, restándote resultados cada fin de semana y obteniendo como consecuencia una menor cantidad de puntos al final del Campeonato. Verstappen no tiene menos talento que Ricciardo, pero sí menos cabeza, y por ello su botín de puntos, fiabilidad al margen, se resiente con respecto al australiano. Ricciardo lleva el coche a meta porque ve la carrera en su totalidad, y fuera de la plasticidad del holandés, no se puede decir que no tenga la misma determinación a la hora de adelantar a sis rivales. Simplemente, sabe cuando hacerlo y cuando no. No importa tanto la maniobra como a donde te lleve después. Lo que le falta entender a Max, muy probablemnte.

Estaremos de acuerdo en que ver correr a Verstappen es tremedamente plástico de cara a la retransmisión. Se agradecen sus maniobras. Pero desde un punto de vista pragmático, esa no aceptación de que puede ser batido provoca situaciones a veces peligrosas. Lo vimos con Ricciardo en Hungría, cuando después de otra mala salida, y a punto de ser rebasado por su compañero, le sacó de la pista cuando el australiano le tenía ya superado. Lo vimos con Raikkonen en Singapur, porque le pasó exactamente lo mismo: arrancó mal, se encaminó hacia Vettel, y cuando vio que el finlandés le superaba fácil por su izquierda, se fue  hacia él para intentar evitar lo que era inevitable. Sólo la torpeza de Vettel escondió la del holandés. Si hubiera seguido recto, no se hubieran tocado y podría haber tenido la oportunidad más adelante. Pero no, con Verstappen es a todo o nada. Muy bonito para el espectador, pero ese camino definitivamente no le traerá ningún mundial. El miedo de sus rivales a la hora de enfrentarse al holandés no durará para siempre. Y entre la bravura y la locura hay una delgada línea que no siempre se ve todo lo nitídamente que sería recomendable. Quien no acaba no suma puntos, y sumando puntos se consiguen los mundiales. Si no, el riesgo de convertirse en un Maldonado cualquiera está a la vuelta de la esquina. Y no queremos eso para Máx, no para un piloto con mucho más talento que el venezolano. Tiene que madurar si quiere lograr mundiales, no le queda otra. En su cabeza tiene la respuesta...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Por qué demonios tienes que mencionar a Maldonado, pedazo de payaso?, por lo menos Maldonado ganó en la F1, en cambio a "Cheque Rosa" Pérez de qué le ha valido ser conservador?, si por eso las escuderías grandes no lo quieren ja ja ja ja

Anónimo dijo...

Para el de arriba, en el momento que empiezas a insultar tu palabra no vale nada... hasta nunca.

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