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31 de julio de 2017

Mensajes desde Hungría...





Hungría ya es historia. El Gran Premio, claro está. Pero el circuito más lento del Mundial, con permiso de Mónaco, no sólo dio un resultado para rellenar webs, periódicos y  redes sociales, sino que emitió una serie de mensajes que para algunos no habrán sido difíciles de captar. Mercedes, Ferrari y McLaren si nos centramos entre los principales equipos...y Hamilton, Alonso, Sainz, Magnussen y Ricciardo si hacemos lo mismo en lo relativo a los pilotos. Todos ellos, de alguna manera, salieron de Hungría con algo más que un resultado. Veamos el porqué...


El GP  de Hungría es para algunos equipos una suerte de segunda oportunidad. Tanto si son meros actores de relleno como si son actores principales que llegan a la pista magiar con ganas de resarcirse del resultado del último gran premio. En esas últimas estaban Mercedes y Ferrari, por ejemplo, dos equipos que lanzaron un mensaje, cada uno diferente, sobre lo que se podía esperar de ellos a partir de ahora en la lucha por el Mundial. Cada uno fiel a su estilo, decían algo sobre como van a actuar en lo que queda de año. Los de las flechas plateadas siguen fieles a dejar que sus pilotos resuelvan sus diferencias en la pista, incluso aunque para ello uno de los dos pueda lamentar la pérdida de los 3 puntos cedidos a final de año. Una suerte de autonomía que no siempre fue llevada de la manera tan exquisita con la que se llevó a cabo en Hungría. Sin embargo, y a pesar del cabreo de Toto Wolff por el gesto de Lewis, más pronto que tarde se cobrará el "favor" un Hamilton del que ya explicaremos más adelante su gesto. Sembrar para recoger que se suele decir.

¿Y Ferrari? Ferrari hizo lo que se suponía que tenía que hacer, aprovechar su oportunidad en un circuito que le favorecía algo más que a Mercedes. El mensaje de los italianos fue claro tras comenzar una serie de rumores que ponían su capacidad de aguantar el envite de los alemanes, tan crecidos por lo acontecido en Silverstone. El mensaje fue cristalino: hay mundial. Para una escudería que históricamente había visto caer su rendimiento a partir de la segunda parte del mundial, la carrera de Hungría fue un bálsamo de proporciones épicas. Un paréntesis necesario antes de comprobar en Spa y Monza si cumplen los requisitos necesarios para aguantar lo que queda de campeonato. El mensaje está ahí, ahora hay que ver hasta donde aguanta, y de hacerlo, si le sirve para ganar el Mundial.

Ferrari, Mercedes...y nos toca McLaren, un equipo que necesitaba imperiosamente un resultado como este. En un año donde debían atacar el mundial y que lejos de hacerlo se mostró como un auténtico fracaso en toda regla, la pista húngara acudió en auxilio de un equipo que necesitaba un atisbo de esperanza para que el gran terremoto no suceda: el divorcio entre británicos y japoneses, entre Woking, Sakura y Milton Keynes. La vuelta rápida de Fernando pudo ser incluso más importante que un sexto puesto que siendo grande, no es menos de lo que se esperaba en este circuito. Recordemos que aquí Fernando ya fue 5º con el McLaren en años anteriores. Sin embargo, la relevancia de su 6º y su vuelta rápida es que pone de relieve donde está el problema, en un motor que no anda...pero sin obviar por ello que a pesar de tener un gran chasis, sigue siendo sólo por este aspecto el 4º equipo de la parrilla. Si en un circuito que no pide motor eres el 8º un sábado, es que en el área del chasis sigue quedando mucho trabajo por hacer si quieren ser los primeros del Mundial. ¿Paso adelante?, puede...¿trabajo por hacer? desgraciadamente...bastante todavía.

Y los pilotos, ¿que hay de sus mensajes? Mucho, y además todos muy interesantes. Para empezar, y por relevancia, el que mandó Hamilton. En un gesto que dividió a los aficionados entre los que alaban su gesto y los que lo critican por lo que puede suponer en la lucha por el Campeonato, Hamilton logró con la pérdida de esos tres puntos transformar a un rival más por el título, Bottas, en un piloto en deuda con el británico, y por tanto, en un lacayo en lo que queda de año. Posiblemente en Hungría perdió algo que recuperará con creces a lo largo del año. Si con ello se ha quitado un rival por el Mundial, le pueden haber salido incluso realmente baratos. Un hombre fiel a su palabra, se decía en las entrevistas...y alguien calculador que sabe a donde le lleva esa situación a su compañero. Nada es tan gratuito como parece. 

Analizado el británico, vamos a por los españoles: Alonso y Sainz. Empezaremos por Carlos, cuya defensa de posición le valió una reclamación vía radio de su ídolo en la F1, o sea, el asturiano. Pero manda un mensaje que no conviene obviar. En un momento en donde el mercado de pilotos parece más revuelto que nunca, su maniobra con Alonso fue un claro "estoy aquí para competir, se trate de quien se trate" virtual que para un piloto que siempre es comparado con Verstappen, falta le hacía dar a conocer su faceta más agresiva. De repente, tanto fuera de la pista como dentro de ella, estamos vendo la transformación de un piloto que con la ganancia de seguridad está empezando a crecer y quiere que esto se vea y no pase desapercibido. Es un "chicos, estoy aquí dándolo todo...puedo con lo que echen, incluso siendo Alonso el que está de por medio". Lejos empieza a quedar eso de sólo vender la motor de "chico bueno" porque sabe que con eso no se consiquen contratos de F1 en equipos punteros. Quieren "killers", y Carlos empieza a captar el mensaje.

¿Y Alonso? Quizás el asturiano fue el que lanzó el mensaje más potente de todos: soy el más rápido de la parrilla cuando el motor no importa. En Hungría había muchos ojos puestos en el asturiano y en McLaren y Fernando no defraudó. Es además especialmente importante porque lanza el mensaje en el momento más oportuno, justo antes del parón veraniego. Muchos se irán de vacaciones, pero los managers seguirán trabajando. Y dejar en este parón de 3 semanas la idea de que Alonso sigue siendo el más rápido de todos cuando el monoplaza no depende tanto del motor es una idea muy potente y que queda ahí durante un periodo muy importante. Si le añadimos a ello el "trolleo" a los que estaban en el podio, a los que quitó el protagonismo de las cámaras, dejando el mensaje de quien sigue siendo el que mueve el "cotarro" en la F1, la duda sobre a quien elegir puede empezar a surgir en la cabeza de los que previamente le tenían descartado, desahuciado. Fernando sigue siendo el rey, por si quedaban dudas...

Y para terminar vamos a por los cabreos...a por los Magnussen y Ricciardo, que dejaron claras sus posturas ante Hulkenberg y Verstappen, por decirlo eufemisticamente. Del "¡chúpame las bolas, cariño!" de Magnussen al  "espero que se disculpe...y que sea sincera, porque sino tendremos problemas" hay un claro mensaje de "ten cuidado conmigo que muerdo como te despistes" que pone bien a las claras en lo que se está convirtiendo esta F1. De la maniobra macarra de Vettel a esto no había muchos escalones por subir, y tanto Ricciardo como Magnussen ponen de relieve que sin ser ahora actores principales, no van a aceptar ni mucho menos roles secundarios ni que nadie les tosa más de la cuenta. El de Ricciardo, tan sonriente siempre, es especialmente contundente como para que Verstappen comprenda por primera vez que a pesar del buen humor del australiano, hay un límite para todo. Incluso para Verstappen. La cara del holandés al enterarse del cabreo del australiano ya lo decía todo. En Red Bull Ricciardo no está dispuesto a pasarle ni una. "Loser" le llamó. No se me ocurre nada peor para quien no acepta nunca la derrota. Max tomó nota. Fue la última gota que le permitió Ricciardo. Y en Liberty, más contentos que nunca. Ya no tienen pilotos, sólo gladiadores. Lo que necesitaba la F1. No sólo de Alonso puede vivir esto... 

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