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8 de junio de 2017

Un héroe de verdad...es español y se llama Ignacio Echeverría



La noticia de hoy no tiene nada que ver con la F1, pero está relacionada en su fondo con ella, porque está relacionada con los valores fundamentales, aquellos que tenemos los seres humanos, y que los pilotos, como tales, también tienen. La noticia de hoy va de un héroe que se ha ganado el reconocimiento de todo un planeta por su manera de actuar, por la valentía demostrada, por la honestidad de su acto, por lo desinteresado y generoso del mismo, porque excede lo normal, lo que estamos acostumbrados a ver, y porque es de justicia escribir sobre él. Efectivamente, el héroe de este artículo se llama Ignacio Echevarría y sí, es español.

La primera pregunta que te estarás realizando a estas alturas es por qué vamos a tratar de un tema no relacionado directamente con la F1 o con el mundo del motorsport. Pero la respuesta no puede ser más sencilla: hay una relación, y este artículo intentará convencerte de que está justificado el tratamiento de la noticia en esta página. Hablar de héroes, no hace tanto tiempo, estaba intrínsecamente relacionado con valerosos miembros del ejército que morían en acto de servicio. Poco a poco la palabra se fue extendiendo, llegando a denominar con ella a todos aquellos que realizaban actos valientes y desinteresados. Incluso se impregnó en el deporte en general, y en la F1 en particular para extender la palabra y popularizarla como nunca antes había sucedido. Pero los españoles, muy dados a la autocrítica exagerada con los nuestros, siempre hemos optado por esconderlos, olvidarlos o denostarlos hasta quitarles cualquier atisbo de brillo que tuvieran sus acciones. Eso, lógicamente, ha afectado a todos los campos y actividades donde la palabra héroe pudiera ser utilizada, incluyendo la F1 y los pilotos que nos representan. Los buenos siempre son los que realizan sus hazañas más allá de los Pirineos y más allá de la puntita de Tarifa. "Siempre hemos estado" un escalón por debajo de los demás de un tiempo a esta parte, tras tantos años de aislacionismo occidental que nos trajo con la reapertura la impresión de que en el extranjero hacían las cosas mejor. Todo eso era hasta hoy. Por fin los españoles hemos abierto los ojos.

Y no es para menos. Pero nos ha costado caro. Porque para que abriéramos los ojos hemos tenido que perder a uno de los nuestros haciendo la acción más heróica que recordamos en mucho tiempo. Ignacio Echevarría, un emigrante español más que se ganaba la vida en Londres fruto del reconocimiento que tenemos como trabajadores por las islas británicas, nos ha dado una verdadera lección de lo que es la valentía, el coraje, el honor y como no, una verdadera heroicidad. Porque otra cosa no se puede decir de quien con un monopatin se atrevió a lanzarse contra tres despreciables terroristas islamistas (no emplearemos eufemismos para estos casos) que estaban acuchillando a una mujer. Con un monopatín, sin armas, sin preparación militar o policial, simplemente armado de su valor y generosidad. No pudo huir obviando lo que veía. No fue un inglés, un americano, un francés, un alemán...todos esos que tanto admiramos. Fue un español el que hizo lo que nadie en estos tiempos de egoismo, envidia y especial ausencia de valores esenciales suele hacer, fue un español (aunque no uno cualquiera, visto lo visto) el que nos hizo recordar que somos tan buenos o más que el resto de habitantes que pueblan este mundo y especialmente, que todos aquellos que pertenecen a todos esos países a los que siempre habíamos envidiado.

Aquí me querría detener porque es habitual ver en las redes sociales como restamos méritos a nuestros deportistas para exagerar el mérito de todos aquellos que no son españoles. Y aquí, obviamente, en la F1, todavía se ve más. Un inglés, un alemán, un holandés, un brasileño, un italiano, un australiano, un finlandés...todos siempre tienen que ser mejores que los nuestros. Porque sí, porque es más "cool", porque lo contrario es de "catetos", porque queda mejor hablar bien de un alemán o de un inglés que de uno de los nuestros. Porque así parece que sabes más. Absurdo, ridículo, y sí, mucho más cateto que poner todo en su justa medida, no negándoles a los nuestros el pan y la sal como muchos hacen por aquí. Porque la acción de Ignacio no sólo se ha visto acompañada de una heroicidad sin precedentes, sino de una ineptitud por parte de los estamentos británicos que harían palidecer a cualquier político de este país de haberse producido aquí, en España, donde "todo se hace tan mal". Tras el 11-M los españoles nos dimos mucha "caña" criticando la labor realizada por todas nuestras fuerzas de seguridad. El tiempo, sin embargo, ha puesto de relieve el trabajo que hicimos desde entonces y el que han hecho otros países para intentar controlar el terrorismo islamista. Desde el 11-M no se ha vuelto a producir ningún acto parecido dentro de nuestras fronteras porque la labor policial, de la Guardia Civil y de los servicios de inteligencia ha sido la envidia del resto de países. En cambio, para identificar a un héroe español que hizo algo al alcance de muy pocos, dentro de ese país al que tanto admiramos, hemos tenido que esperar 4 días para confirmar su estado porque la ineptitud, ineficacia o quien sabe si mala fe de las autoridades británicas han privado a su familia de conocer la verdad hasta hoy. Un tiempo de más que ha hecho más daño a una familia que ya de por sí tenía que soportar la pérdida de un ser querido en esas terribles circunstancias.

Hay que ponerse en situación, pensar en esa escena en la que Ignacio se encuentra frente a todos esos verdaderos malnacidos, a los que la palabra terrorista se les queda corta, para intentar comprender como podía optar por intentar defender con un monopatín. a una mujer que estaba siendo apuñalada con mala saña. Los españoles también somos así, valientes, heróicos, desinteresados, honestos, generosos...y tan ejemplares como los que más. Ver la F1 y soportar como se menosprecia a los nuestros con la facilidad con la que a veces se hace para regalar piropos exagerados a los de afuera sólo por una cuestión de ser más "cool" que nadie me ha hecho recordar que ejemplos como el de Ignacio nos hacen reconciliarnos con nosotros mismos, tan empeñados como estamos en autodestruirnos en los últimos tiempos. Como decía Von Bismarck "los españoles son una gran nación que siempre han estado empeñados en autodestruirse. El día que dejen de hacerlo, volverán a ser la vanguardia del mundo". A ver si lo de Ignacio nos pone en el camino...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias por esta reflexión.
En otros países estarían homenajeando esta esta persona por su generosidad... ¡Qué bien nos conocía Bismarck!

Un saludo
Sr.Polyphenol

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