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15 de junio de 2017

McLaren-Mercedes: Pactar con el Diablo...



Pactar con el Diablo, gran título de una gran película que ponía sobre el tapete los inconvenientes de escoger los caminos rápidos que llevan al éxito, las consecuencias que trae y lo que se pierde por el camino. Pero no vamos a hablar hoy de Charlize Theron, Keanu Reeves y Al Pacino...ni siquiera vamos a realizar una crítica cinemátográfica de palabrejas ininteligibles y referencias al cine negro , esas que tan bien quedan cuando se habla del séptimo arte. Aunque, visto de otra manera, algo de película sí tiene toda esta historia de McLaren, Honda y Mercedes. A saber: 3 actores candidatos al Oscar a la mejor interpretación (Zak Brown, Yusuke Haegawa y Toto Wolff), un director magnífico (Mansour Ojjeh) y un productor con mucha pasta y ganas de triunfar ( Shaikh Ahmed bin Mohammed Al Khalifa) que quieren regalarnos una gran producción, de las de gran bol de palomitas y mucha Coca Cola. Y si, esta película va de pactos también, de pactos para salir de una situación desesperada para abrazar ese éxito que tanto se ansia y no termina de llegar. Efectivamente el artículo de hoy va de esa posible nueva película llamada "McLaren-Mercedes: el regreso", de la que posiblemente hagamos algún spoiler...

Todo el mundo habla, todo el mundo opina. Lo que nos está regalando la gente de McLaren es impagable a falta de acción en pista. En el año en que Vettel y Hamilton deberían ser los actores principales de la superproducción que la F1 nos ofrece cada temporada, su repercusión mediática se está viendo eclipsada por las continuas noticias que nos ofrecen en McLaren-Honda, que gracias a su actor principal, un tal Fernando Alonso, no paran de recibir toda la atención de medios y aficionados. El problema radica en que la película es un dramón de proporciones épicas que nadie logra convertir en comedia, aunque las predicciones de Hasegawa nos inviten a echarnos unas risas de vez en cuando. Pero del drama quieren pasar a las risas del éxito, y como Keanu Reeves en la película, el equipo ahora "provinciano" quiere jugar en la liga de los grandes. Con Honda no pueden, y Toto Wolff, con esa gran sonrisa que le caracteriza, le está haciendo una de esas propuestas que son tan difíciles de rechazar. Todo parece perfecto, pero en el fondo hay algo que nos invita a no fiarnos...

Toto Wolff se ofrece a rescatar a McLaren a través de Mercedes, la marca de la que es su CEO en el área de Motorsport, y su oferta es inmejorable: el mejor motor de la parrilla. Tiene algún que otro inconveniente, como dejar de tener los cariños que recibes cuando eres el único cliente de un suministrador de motores, pero son tantas las promesas de éxito que la combinación ofrece que parece, honestamente, que el precio merece la pena. Y es aquí donde se encuentran las diferencias de criterio entre las diferentes críticas que se encuentran en los medios que escriben sobre esta película. No es oro todo lo que reluce y lógicamente hay que sopesar si la nueva situación va a ser no sólo mejor que la anterior, sino que aquella que se tiene como objetivo, porque son dos cosas completamente diferentes.

Decir que McLaren no mejoraría con un motor Mercedes es algo que, a pesar de las diferentes opiniones que hay respecto al cambio, nadie se atreve a decir. Está claro, McLaren con Mercedes mejoraría sus resultados. En parte porque más abajo tampoco pueden estar: último equipo con cero puntos. Ahora bien, el pacto con Mercedes lleva tres aspectos a considerar: ser un equipo cliente (con lo que ello conlleva en el trato a recibir) con esa pérdida que causa no tener la atención exclusiva de su suministrador de motores, arriesgarte a que los pilotos te vean como un equipo independiente más de la parrilla (un Williams, Force India), y que en el diseño del motor se priorice el equipo de la marca a tus necesidades como escudería (que le pregunten a Red Bull). Por eso, una cosa es hablar de mejoría y otra de Campeonatos. ¿Puede ganar McLaren con Mercedes? sí, y como mal menor conseguir podios, una situación mejor que la de ahora. Pero ¿conseguir el Campeonato? eso son palabras mayores. Y claro está, Alonso cambió Ferrari por McLaren para conseguir Campeonatos, no lugares en el cajón. 

Difícil situación. Y eso es lo que provoca dudas en la elección. Wolff sabe que es el mismísimo Diablo en esta ecuación. Si les ofrece el motor, vivirán de cierto servilismo hacia Mercedes. Si McLaren continua con Honda, se arriesgan a permitir que colapse todo el grupo por una pérdida de imagen que ya les ha metido en una situación muy complicada. Están entre la espada y la pared, y en esa situación, lo mismo Alonso no es la pieza más importante de la ecuación. Porque lo primero es evitar la caída sistemática de la marca, que no para de bajar por los malos resultados de la asociación anglonipona. Y eso no parece conseguirse conservando la relación con los japoneses. Sólo una milagrosa resurrección de los motores japoneses podría deshacer un proceso de divorcio que no parece tener ya quien lo pare. Y no parece muy probable. Ojjeh puede ver la unión con Mercedes como un primer paso para recuperar la marca, aunque sepa que sea a consta de no pasar de algunas victorias esporádicas. Pero salva el grupo, que es más importante ahora que dejar que todo el castillo de naipes se desplome hasta tal punto como para no poder levantarlo. 

Ojjeh sabe que McLaren corre el riesgo de una "Williamsnización" si se decide por Mercedes, pero también sabe que sus recursos son muy superiores a los de Williams y que su determinación por ganar sigue siendo muy superior a la de subsistir. Con el grupo VAG sondeando lo que se cuece en la F1 para los próximos años, no es extraño que piense que es mejor un año o dos perdidos haciendo podios y alguna victoria hasta la llegada de un gran fabricante que una caída en desgracia de la que no se pueda recuperar posteriormente porque se haya quedado sin nada. No es fácil renunciar al Campeonato, pero nadie dijo que el Diablo pusiera las cosas fáciles porque a fin de cuentas vive para su propio beneficio, como Al Pacino le demuestra a Keanu Reeves al final de la película. Ojjeh debe elegir entre recuperar la marca y la escudería de donde se encuentra actualmente, renunciando quizás a su máximo objetivo (el Campeonato) o seguir con la apuesta japonesa esperando la reacción que algún día se tendrá que producir. El problema es el tiempo y los medios que hay alrededor, que los carga el Diablo. Y este aparece siempre, hasta cuando parece que la película ha terminado...

1 comentario:

Mario dijo...

Que artículo genial!

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