Buscar este blog

26 de junio de 2017

El carácter complicado de los Campeones...(Alonso, Vettel, Hamilton y otros tantos más)



"La que has liao pollito...". No lo ha dicho Vettel, no lo ha dicho Hamilton, pero es un perfecto resumen de lo sucedido hoy en la pista de Azerbaiyán. Y todo por una acción de contrarréplica del primero contra el segundo, de Sebastian contra Lewis, a raiz de lo que parecía ser un "brake test" del británico. La acción, polémica como pocas, no ha entablado realmente un gran peligro, pero ha parecido la típica maniobra macarra de cualquier sobrado de autopista, algo que en la F1 no debería tener cabida. Ninguno de los dos ha estado brillante, pero la acción de Vettel ha reabierto la caja de Pandora, una que estaba bien cerrada esta temporada. Lo que parecía una relación idílica entre rivales que luchan por un título ha dejado de serlo. Ello nos abre un verdadero debate: ¿tienen los verdaderos campeones un carácter complicado?


Mucho se ha estado hablando estos días acerca de la imposibilidad de juntar a Hamilton y Alonso en el mismo equipo por el "carácter complicado" del asturiano. Lo curioso del caso es que Fernando sólo ha tenido un conflicto a nivel de compañeros cuando coincidió con Lewis, estando la relación con el resto de compañeros a un nivel cordial o cuando menos razonable. Todo lo contrario a lo sucedido con Lewis, dicho sea de paso. Pero es en este divagar donde parecía haberse perdido la perspectiva de la clase de carácter que necesita un piloto top, de los que ganan Campeonatos, para sobrevivir en este mundo cruel de la F1 y ganar todo lo que se supone que tienen que ganar. En Azerbayán muchos aficionados han abierto los ojos con la macarrada de Vettel, pero su comportamiento está lejos de ser una excepción, incluso como para pedir bandera negra, cuando el pasado nos ha dado comportamientos similares, tanto de coche contra coche como de cierta violencia verbal. La propia de los que saben que en el Gran Circo la acción raya el "todo o nada" y quien peca de mojigato se queda sin saborear las mieles del éxito.

Empecemos por los mitos: Senna y Schumacher. El primero se chocó a posta contra Prost porque si los dos abandonaban el brasileño resultaba Campéon del Mundo. Hoy todo el mundo idolatra la bravura y el carácter del piloto de Sao Paulo, pero no dudaba un instante en ser "guarro" si el premio lo compensaba. El segundo es el primero de los tontos, solía decir. Y con su talento y pasión, pero también con su carácter, consiguió llegar hasta la cima. No era fácil, ni mucho menos, cuando se jugaba la victoria. Con Prost, Schumacher e Irvine las tuvo tiesas. Al último le llegó a pegar un puñetazo y con Schumy casi llega a las manos. Al irlandés más bocazas de la F1, nada menos que a Eddie. Ese también era Ayrton. ¿Excepción? Ni mucho menos. Recordar a Schumacher en estos tiempos es un tema delicado tras el accidente que tuvo esquiando, pero el kaiser era alguien capaz de accidentarse aposta contra Jaques Villeneuve para conquistar el Campeonato. Ya lo hizo con Damon Hill también. Incluso en su regreso un tal Rubens Barrichello vio como su antaño compañero lo mandaba contra el muro derecho en plena recta de meta a pesar del riesgo de un accidente de proporciones incalculables a esas velocidades que a saber como podría haber terminado. Su "accidente-aparcamiento VIP" en Mónaco para que no le superaran todavía se recuerda. La victoria or nothing, se podría decir. Ese también era Michael.

Por si alguien piensa que no hay muchos más ejemplos, tranquilos que todavía hay más. Guarradas las hay de toda clase y condición. Y si ello necesitaba ir a lo personal, se iba sin ningún miramiento. Nelson Piquet, por ejemplo, no dudaba en insultar a la mujer de Nigel Mansell para desestabilizarle: "¿Como se puede tener una mujer tan fea siendo piloto de F1?", provocando esos juegos mentales a su rival antes de que se subiera el coche. Hamilton, que de santo tiene poco, no dudó en poner en jaque la victoria de Alonso en Mónaco en 2007 sugiriendo a través de los medios que McLaren no le había dejado luchar con Fernando y que le habían quitado la posibilidad de ganar. Hasta la FIA entró a investigarlo porque Lewis no digería que le hubieran ganado sobre el asfalto. De ese año saldría la idea del complicado carácter de Alonso, a pesar de que quien tuvo problemas con sus compañeros a raíz de entonces fue el británico y no el español. 

Hablando de Alonso, ¿Se libra Fernando? ni mucho menos. El de Oviedo sabe mejor que nadie que la moral de tu compañero se machaca primero en la pista...pero se remata luego en los medios.  Lo hizo con Raikkonen, que venía a ponerle las cosas complicadas a Fernando en Ferrari y terminó hundido y humillado a pesar de ser su archienemigo desde ese 2005 donde Alonso lo ganó con un coche inferior (que no malo). Lo ganaba en la pista, y lo recordaba con vehemencia en los medios. ¿Objetivo? que Raikkonen no levantara cabeza. Con Vandoorne ha seguido la misma estrategia: el joven que parecía venir algo crecido tras todas esas recomendaciones que le habían dado antiguos pilotos del Gran Circo, ha visto como Fernando le señala una y otra vez cuando le gana (casi siempre), para subrayar quien es el que marca las diferencias e ir asimismo comiéndole la moral al piloto belga, para que se rinda cada vez antes, para que sucumba sin poner oposición. Puede parecer cruel, pero en F1 el que pierde se va a casa. Y así funciona esto.

Decíamos que había más, pero no hemos hablado de Vettel o de Rosberg. Son ambos el clásico ejemplo de pilotos con cara de niños buenos que a la hora de la verdad las matan callando. De Vettel ya sabíamos como se las gastaba tras sus guerras internas con Mark Webber en Red Bull (ver Turkía 2010), tras todo el año pasado lanzando insultos a diestro y siniestro, popularizando la "peineta" como gesto universal de la F1. Sin embargo este año, con coche competitivo, parecía haberse olvidado esa otra clase de chico que es. Va en su naturaleza. No le puedes pedir e un escorpión que no pique ni a un piloto como Seb que no pierda los papeles en la pista. Con Nico la cosa era más mental, sabía cual era el punto débil de Hamilton e intentaba todo juego de trucos mentales para desestabilizarlo, usando la prensa si hacía falta. Nico sabía que un Hamilton enrabietado y cabreado cometía errores. Nico, en Spa-Francochamps, admitió haber golpeado a Hamilton aposta en una reunión interna del equipo. No había límite si querías ganar el Campeonato.

Así podríamos estar todo el día, recordando guarradas, "navajazos" verbales y comportamientos poco limpios sobre la pista, entre pilotos rivales o compañeros, aunque a fin de cuentas vienen a ser lo mismo las dos cosas. Los pilotos que son genios, que están luchando por Campeonatos del Mundo, aquellos a los que no les parece lo mismo una victoria que un podio, son egoistas y maquiavelicos en mayor o menor medida, porque sólo les vale ganar. Sólo se les exige ganar. No vale otra cosa. Carecer de cierta combinación de esas dos virtudes te resta pedigree como piloto y te resta posibilidades de ser Campeón. Hay otros deportes donde tales niveles de egoismo y "mala leche" no son necesarios, seguro. Pero en la F1, donde el término "club de pirañas" está tan extendido, o piensas en ganar a toda costa, o eres carne de cañón. Vettel no ha sido ni mucho menos un ejemplo, pero dista de ser tan diferente a como se quiere vender ahora. Ni antes era un ángel ni ahora Satanás. Igual que Hamilton, igual que Alonso....igual que tantos otros. Por eso hablar de carácter complicado en el caso de estos tres es retorcer la historia al gusto. Cualquier combinación de estos tres elementos tomados de dos en dos causarían chispas en el mejor de los casos. Estos quieren ganar "a cualquier precio" y sólo uno puede hacerlo. El carácter es necesario, la fricción inevitable y quien quiera monjas que se vaya a un convento. Esto es F1.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Que necesita Movistar para tener éxito con la F1?

Encuesta - Futuro "Pedro de la Rosa"