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27 de mayo de 2017

Mercedes echa de menos a Rosberg



Mercedes echa de menos a Rosberg, y no es una opinión personal. Los de Stuttgart, a través de Toto Wolff, han caído en la cuenta en el día de hoy que sin Nico Rosberg la cosa no funciona igual. Y no porque el alemán añadiera una tensión necesaria a la competitividad del equipo, que claro está que también, sino porque sólo él actuaba, además de como piloto, como ingeniero del equipo, transmitiendo un feedback del coche y las configuraciones del mismo imprescindibles para poner el monoplaza en la línea de las victorias. Algo así como lo que le pasó en su momento a Red Bull con la salida de Mark Webber, de lo que por cierto no se volvieron a recuperar. ¿Volvió Red Bull a luchar por un Campeonato? No. ¿Le pasará lo mismo a Mercedes? entremos a valorarlo...


Lo primero que podemos observar fácilmente es lo que la historia nos cuenta con sus resultados. ¿Cuales fueron los Mejores años de Hamilton, los que lucho o venció un Campeonato?. Lo primero que vemos son un periodo de 5 años en ese bloque: 2007-2008 y 2014-2016. En esos 5 años, en 4 de ellos tuvo a alguien conocido por poner a punto los monoplazas como nadie. En 2007 fue con Alonso, y en 2014-2016 fue con Rosberg. Años en los que además el británico dio lo mejor de si ante la constante presión a la que le sometieron ambos pilotos, especialistas los dos además en manejar la presión como nadie. Si en 2007 lo de copiar las telemetrías de Alonso se convirtió en una cantinela, en el 2014-2016 se convirtió en la normalidad,  escuchadas además las palabras de Toto Wolff para corraborarlo: "Rosberg tenía una actitud de ingeniero que nos ayudaba en la evolución del coche. Eso se echa de menos" Nico, dicho de alguna manera, era el que ponía a punto el monoplaza. Sin él, la configuración óptima del coche se resiente y son capaces de alternar carreras donde pueden ganar con otras donde andan perdidos. Eso suele ser fruto de no entender el monoplaza. Aciertas y fallas al configurarlo como fruto del azar. Y si eso además se centra más en un coche que en otro, entonces queda todo mucho más claro. Hamilton necesita que le hagan el trabajo sucio.

Alguién, no sin razón inicialmente, podría decir que el primer campeonato del Mundo del británico lo conquistó desde McLaren con Kovalainen de compañero de equipo. Pero aquí tendríamos una fácil respuesta. Fue contra Felipe Massa, el mismo Felipe al que Alonso machacaba en Ferrari un gran premio tras otro. Usando la argumentación "hamiltoniana", si contra Massa con un mejor coche que el Ferrari, sólo pudo ganarle en la última curva y de milagro en un día de lluvia ("precocinado" por Timo Glock), el nivel que indicaba la gesta no era mucho. Y más sabido el nivel que da el brasileño sobre el líquido elemento. Sólo por usar la misma argumentación que él empleó con eso de la Indy500 y el 5º puesto de Alonso en parrilla. Así que no hace falta pensar mucho para llegar a la conclusión de que el británico sólo da su máximo cuando alguien le prepara el coche y cuando este se encuentra en la tensión adecuada al competir contra otro rival al que respeta. Wolff tiene razones para pensar en que Rosberg ponía el coche en la situación adecuada para ganar cada gran premio. La cuestión es si una vez reconocido todo esto piensa ponerle remedio, porque si desde el 2017 parece que quedó claro que ya no podría contar con Rosberg, con Bottas atado por un año, queda pensar en que piensa hacer en 2018. Como dijo Eistein, locura es pensar que sin variar nada en la ecuación saldrá distinto resultado. Pues eso Toto, pues eso...

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