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29 de mayo de 2017

Mercedes, completamente perdida con Hamilton...



Sí, ayer se disputo el GP de Mónaco. Y sí, participó el piloto más popular de la F1 a tenor de la última encuesta hecha pública acerca del Gran Circo en general. Lewis Hamilton estuvo allí. Pero no de la manera en la que acostumbraba a estar por las calles del Principado. No al menos si tomamos los últimos cuatro años como referencia. Mercedes, una vez más, y ya van dos, estuvo lejos de donde se supone que debe estar por el monoplaza que tiene. Su piloto estrella no estuvo fino durante todo el fin de semana, cometiendo errores con más frecuencia de la que era costumbre en él, no dando con la clave de la configuración del monoplaza y arrastrando con ello a su escudería a un mero papel secundario. Mercedes, que hacía dobletes en el Principado, no pudo ni siquiera pisar el podio. Nunca estuvieron más perdidos. Y sí, nunca la sonrisa de Rosberg fue más amplia...


¿Rosberg?, ¿que pinta Nico en esta historia?. Pinta,  y mucho. Nadie sabe por que estilo pictórico se decanta actualmente, pero retrató al menos ayer con su cara lo que debe estar pensando por dentro. El piloto alemán, encargado de hacer las entrevistas en el que es su país de residencia más habitual, puso la mejor de sus sonrisas cuando cogió el micro para entrevistar a los que en esta cita monegasca se habían ganado su lugar en el podio. ¿Por qué? Porque allí no estaba ningún piloto de Mercedes. No, tampoco Hamilton si no viste la carrera. Un Hamilton que mitigó el desastre del sábado pero al que el 7º lugar que consiguió le queda muy lejos de esos éxitos más recientes en este trazado. Y para Nico no había venganza más helada que ver como aquel piloto con el que luchaba a brazo partido en esta pista, andaba perdido sin sus reglajes. No, no es cosa nuestra, es cosa de Toto Wolff, que no dudó en proclamar públicamente que la ausencia de Rosberg les ha dejado perdidos en lo que a configurar el monoplaza se refiere. Y así anda Hamilton, perdido en sus reglajes, arrastrando al equipo entero con ello.

Que Hamilton es un prodigio, un talento innato, un lobo fiero sobre las pistas no es algo de lo que se pueda dudar a estas alturas, Pero así como reconocerlo es de obligado cumplimiento para todo aquel al que le guste la F1, tampoco es menos cierto que arrastra cierta leyenda urbana a la hora de sacar la óptima configuración de un monoplaza. Un trabajo para el que durante 4 años tuvo a Rosberg, alguien a quien Wolff definía como un "piloto-ingeniero" por su capacidad para transmitir a los técnicos del equipo todo lo que el monoplaza transmitía, todo lo que el monoplaza necesitaba. Sin él Hamilton anda perdido, y a la carrera de Mónaco se une la de Rusia y quien sabe cuantas más en adelante. Fruto de ello, además, está la fluctuación del equipo, que podía aprovecharse hasta ahora de la distancia con Red Bull pero que no se sabe cuanto más durará, especialmente tras el parón veraniego. En Mónaco ya los relegaron fuera del podio, aunque la cita del Principado siempre ha favorecido a sus monoplazas. Pero el tiempo vuela, la dirección que tomen en el área técnica a partir de ahora empezará a ser más crítica que nunca para desarrollar el monoplaza para la segunda parte de la temporada y la forma de reglar el coche por parte de Lewis empieza a generar las primeras dudas...

Toto ya lo ha declarado en Mónaco, la cita que más atención suscita en los medios. Echan de menos a Rosberg. Lo que viene a ser un reconocimiento tácito de que andan perdidos con la manera de reglar los monoplazas por parte de su actual pareja de pilotos. Bottas no es manco pero no es Rosberg, y aunque en Maranello no se destacaron en su pasado más reciente por evolucionar su monoplaza mejor que sus rivales, de momento han pasado la prueba del algodón con la cita monegasca, un gran premio en el que habitualmente iban mal. Llega Canadá, y este sí que podría encender las primeras alarmas si el equipo sigue sin dar con la tecla adecuada. Porque pasar por Montmeló, Mónaco y el circuito Gilles Villeneuve saliendo líder es como mínimo una garantía sólida de que la apuesta italiana ya va en serio. Tres pistas muy diferentes que definen si un chasis funciona de verdad. Si en Ferrari las "peoras" son cosa del pasado, el mundial se puede poner muy cuesta arriba para un equipo que no sabe ir a rebufo, y por lo que parece, menos ahora configurar óptimamente sus monoplazas. Rosberg nunca fue tan valorado... 

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