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31 de mayo de 2017

La torpeza de Hamilton sobre la Indy y Alonso...



Lewis Hamilton pecó de torpe. Esa podría ser la conclusión a la que se podría llegar tras escuchar las palabras de Tony Kanan, uno de los pilotos más reconocidos de la Indycar en Estado Unidos. El genial piloto brasileño tuvo, en la fiesta posterior a la carrera, unas agradecidas palabras para Fernando Alonso por atreverse a dar el paso de cruzar el charco y competir en las 500 Millas de indianapolis. Y sí, también dejó un recado para Lewis Hamilton, que tras las palabras que tuvo para la aventura americana del asturiano, halló en el discurso del brasileño una crítica mordaz que le puede salir muy cara a la larga en EE.UU., el mercado emergente más importante para la F1...

Tony Kanaan no se mordió la lengua. Fue directo al grano tras elogiar al español, valorando su humildad y comparándola con la de otros compañeros: "Eres humilde, no como otros de tus colegas en F1 que han hecho comentarios este mes. ¿Qué se puede decir? Compitió (refiriéndose a  Hamilton) en un Mundial de dos coches el año pasado y quedó segundo, no creo que pueda decir mucho más. Estoy orgulloso de que estés aquí, Fernando". Unas palabras que llevan la figura de Fernando unos escalones más arriba de donde ya estaba, y la del inglés, lógicamente, unos cuantos escalones por debajo. Pero la importancia de las mismas no se debe sólo al mero hecho de ser una palmadita en la espalda del piloto de Oviedo, sino a lo que transmiten y descubren para todos los aficionados al automovilismo en EE.UU: han caído rendidos ante Fernando Alonso. Y vamos a explicarlo.

Usaremos un ejemplo que ya usamos en otro artículo: los Beatles. A priori podría parecer extraño escoger un grupo de música para comparar lo hecho por un piloto de F1 en la llamada tierra de las oportunidades.  Pero enseguida entenderéis el porqué de la elección. Rondaba el año 63 cuando los Beatles habían conquistado definitivamente toda Europa con su música fresca y juvenil cuando su mánager, un visionario Brian Epstein, empezó a mascar la idea de llevárselos a EE.UU., donde el éxito por entonces de estos cuatro  chavales era todavía un poco tibio. Pero tan convencido estaba de esa apuesta que se lo propuso a sus cuatro representados. Ellos respondieron que sólo si conseguían un nº1 irían para allá, conscientes del fracaso de Cliff Richards y otros tantos cuando lo intentaron en el pasado. Como un Zak Brown cualquiera, Brian empezó a mover los hilos, montó toda una campaña de promoción, consiguió que Capitol editara sus discos allí y con toda esa campaña, consiguieron su primer número uno. Los americanos estaban ansiosos por conocer a ese grupo que tanto éxito tenía en UK. Y fruto de todo ello, los recibieron por todo lo grande, como si fueran unos auténticos mesías...

Algo así, salvando las distancias, ha ocurrido con Fernando Alonso, fruto de ese reto que le marcó Zak Brown al asturiano con la idea de cruzar el charco y triunfar en EE.UU., un mercado que se le sigue resistiendo a la F1, como le sucedía a la música británica antes de la llegada de los Beatles al aeropuerto JFK. Lo curioso en este caso es que además de valorar su música, lo que enganchaba a los americanos del grupo británico era el carácter de los 4, especialmente el de uno de ellos, curiosamente el que menos relevancia aparente tenía para el resto de fans en el resto del mundo: Ringo Starr. Su forma de ser los enganchó, y algo parecido hizo Alonso cuando aterrizó por tierras americanas. Como alumno que va con la lección aprendida, el español sacó su mejor cara, fue especialmente cercano con los aficionados y periodistas, e incluso cogió parte de ese humor que tiene cuando se encuentra cómodo y baja sus murallas defensivas, y lo utilizó para enganchar a los americanos. Incluso mimetizándose con la forma de expresarse que tienen por allí para hablar con la prensa. Participó en las bromas, se expuso con una forma de ser muy natural, como esa especie de mezcla entre Lennon y Ringo que tanto gusta por esas tierras, y el matrimonio se hizo efectivo. Alonso y EE.UU. se unieron para siempre.

Pero volvamos a poner el foco en Hamilton y en porqué se emplea el título que se emplea en este artículo. Lewis, muy aficionado a la música americana, debe desconocer la historia de porque el grupo más famoso de su país triunfó en EE.UU. La clave de todo ello es que fueron naturales, frescos, cayeron en gracia por no intentar ser graciosos sin serlo...y lo más importante de todo, su carácter no era impostado. Eran ellos mismos. Hamilton, tan dado a ponerse cadenas de oro y copiar el estilo de vida americano, es visto ahora como algo artificial que se ha metido con el que los americanos han tomado como su hijo adoptivo. Igual que se enamoraron de la frescura de Ringo y del humor sagaz de Lennon, Fernando es digno heredero de ellos en lo respectivo al automovilismo. Como con Ringo, que era visto como aquel ser entrañable al que le cogieron cariño, han desarrollado hacia Fernando ese mismo sentimiento. Por ello las palabras de Hamilton equivalen ahora a meterse con uno de los suyos, y nada puede haber peor para ellos que te metas con uno de los que considerarán ahora como su hijo adoptivo. No es lo mismo caer en gracia que ser gracioso, y las palabras de Hamilton son las de alguien que para imitar el modo de vida americano, demuestra saber muy poco de ellos. Alonso le ha adelantado por la derecha sin ni siquiera ganar la carrera. Ya incluso es lo de menos. Como en Spiderman decía la ciudad de Nueva York al Duende Verde "si te metes con él te metes con todos nosotros". Kanaan sólo es la voz de un sentimiento. Lewis ya lo sabe a partir de ahora...

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