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4 de mayo de 2017

Alonso conquista la Indy500



Alonso lo ha hecho, solo con un test le ha bastado para conquistar a todos los aficionados al motorsport en Estados Unidos. Ha conquistado el país de la Indy500, la Nascar, la NBA, del Béisbol, del fútbol americano y su Superbowl...y no ha ganado todavía nada allí. O sí. Porque si algo ha demostrado el test de hoy en el circuito de Indianapolis es que el piloto de Oviedo se ha ganado a pilotos, aficionados y prensa estadounidense con la aceptación del reto de ganar la Indy500. Y lo han recibido con los brazos abiertos, porque todo este tema de hacer un intento de ganar las 500 millas de Indianapolis sin haber disputado previamente ninguna carrera como preparación al reto les ha conquistado por la valentía que supone afrontar algo así. Histórico, mágico, único. Allí, un hecho como este es algo sin precedentes, y ellos, tan dados a celebrar este tipo de gestas, le han recibido con todos los honores. Alonso se ha ganado el respeto de todo Estados Unidos, y eso sin haber disputado todavía la carrera...

Podría parecer algo exagerado todo este comienzo, pero si nos atenemos a los hechos, a lo que llevamos visto con este este test y el tratamiento que se le está dando al reto, nos podríamos estar quedando incluso posiblemente cortos. Pensemos por un momento en que lo de hoy no era más que un test "privado" de Fernando y el equipo Andretti para preparar una cita tan especial como esta. Son sólo tests, diríamos aquí. Porque si en Europa algo así no habría tenido repercusión, en el caso contrario, en Estados Unidos, parecía la preparación del primer viaje a la Luna. Prensa, pilotos, cobertura en Streaming por Youtube para llegar a todo el mundo, al que se habían enganchado más de 150.000 usuarios, a los que añadir más de 800.000 usuarios de Facebook siguiendo en directo unos simples entrenamientos. La Indy sabe que la llegada de Alonso es una oportunidad incuestionable para dar a conocer su disciplina al mundo entero. Saben lo que representa el asturiano y se han volcado con él. Les encanta lo que representa alguien que se enfrenta a una situación de este tipo, en la que ganar es una quimera, pero que le echa eso que hay entre las piernas y que a ellos les genera un respeto enorme por el personaje. Alonso, afrontando esta aventura tan arriesgada, se ha hecho más conocido y respetado que cualquiera de los actuales Campeones que tiene la F1 aparte de Fernando, incluido el propio Lewis Hamilton, alguien que intenta conquistar el mercado estadounidense desde hace tiempo a base de asimilar parte de sus costumbres y conseguir que eso sea bien visible a los ojos de los aficionados.

Alonso tiene muy complicado ganar esta prueba, seamos honestos, porque cambiar de disciplina, hacer sólo un test de poco más de 100 vueltas y pretender conquistar su carrera más emblemática es, como hemos dicho antes, una auténtica quimera. Lo más probable es que no lo consiga, pero en Estados Unidos se están volcando en darle todos los medios para que lo pueda conseguir o al menos esté en la pomada. La imagen de Alonso bebiendo de la botella de leche más famosa del mundo tendría una repercusión difícilmente pagable en anuncios, en dólares, o en ambas cosas. Los responsable de la Indy lo saben, sus pilotos también, y es probable que sea la primera vez que un piloto pueda desear que gane un rival porque saben lo que supondría para el prestigio de la carrera y el de los pilotos que la disputan. Largo plazo frente a corto plazo. Y los americanos saben diferenciar estos dos aspectos porque manejan las herramientas del marketing como nadie. Ahora bien, ¿que opciones reales tiene Fernando de hacer algo relevante?.

La pregunta que todo el mundo se hace a estas alturas es si la aventura de Alonso en la Indy tiene alguna clase de garantía para saber que va a realizar un gran papel allí. Herramientas tiene, eso es seguro. en ese aspecto podemos estar tranquilos: un equipo ganador, compañeros en su equipo que ya han conquistado la Indy 500 y un piloto como Gil de Ferrar haciéndole de coach, toda una referencia en los monoplazas americanos. Ahora bien, si la cara es el espejo del alma de un hombre, hoy creo haber visto la sensación que recorre las venas del asturiano. Hay ilusión, una tremenda ilusión por el reto en sí, por sentirse otra vez un rookie con ganas de aprender. Cada vez que se montaba en el monoplaza se veía la cara de un niño en el día de Reyes Magos. Pero al mismo tiempo, la cara de Alonso mostraba también esos signos de preocupación de alguien que sabe que todavía no domina el coche de la manera en que los domina en la disciplina de la que sale. La aerodinámica y las ayudas electrónicas de un monoplaza de F1 son tan superiores a las de un monoplaza de la Indy que la sensación de volver a lo primitivo está ahí, con el respeto que causa no tenerlas cuando llegas a la curva aperaltada sin ninguna de estas medidas. Los muros están muy cerca, y el tráfico será realmente intenso. Por un momento, parecía que se había dado cuenta donde se había metido. El propio Fernando lo reconocía: todavía el coche le lleva a él.

¿Hablamos de miedo? No, de respeto. Alonso ha reconocido que el simulador era bastante realista, pero que la realidad siempre impone la diferencia sobre el pie derecho. La siguiente cita ya es oficial, ya empieza el fuego real, y Alonso va a llegar con una preparación muy justa a pesar de que desde su mismo equipo indicaban que había hecho un gran trabajo. Sin embargo, las caras de concentración de todo el equipo parecían intuir lo mucho que hay en juego y el poco tiempo que había para garantizar que Alonso competiría con las garantías suficientes para hacer un buen papel. Son conscientes de su talento, pero también del cambio tan radical que hay para tratarse de una única carrera la que va a disputar, la más famosa del calendario, y la que más presión ejercerá sobre un novato. Estados Unidos se ha volcado con él, su equipo le apoya y tiene un talento natural que facilita su aprendizaje. Pero la victoria va a estar muy cara para Fernando. El propio Alonso ya lo sabe, Michael Andretti ahora también, pero de lo que no hay duda es que ya ha conquistado a EE.UU. con su valentía, y eso, con independencia de que gane o no, le sirve para tener las puertas de un país con más de 400 millones de habitantes completamente abiertas. Y todo eso sin llevar cadenas de oro. Talento, valentía, coraje y pundonor. No hace falta ganar para conquistarlos, porque hoy ha quedado claro que ya lo ha hecho... 

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