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26 de abril de 2017

La madurez y crecimiento de Carlos Sainz


Hoy toca hablar de Carlos Sainz, el piloto madrileño que crece a la sombra de Fernando Alonso y de los titulares que los medios conceden cada día al que fuera su compañero en Toro Ross, Max Verstappen. Y lo hacemos porque es de justicia hablar de los progresos que lleva realizando el joven piloto de la escudería italiana de un tiempo a esta parte, especialmente en aspectos que luego son los que diferencian a los buenos de los mejores. Sus salidas, decisiones estratégicas y su incipiente agresividad a la hora de combatir con el resto de pilotos merecen una seria reseña. Y por supuesto no se la vamos a negar. 

Carlos está creciendo, eso es evidente. Y de una manera constante, porque el piloto de Toro Rosso está demostrando que las etapas de formación por las que pasan los pilotos no tienen porqué ser simétricas entre todos ellos. Si la de Max fue explosiva, la de Carlos ha llevado algo más de tiempo, pero como la gota malaya que no para, está calando en cada poro de la piel del madrileño. Y vamos a comentarlo con detalles, para que no sean adjetivos vacíos los que compongan este artículo. El primero de ellos ha sido el tema de enfrentarse al momento de la salida en la carrera, porque cuando se apagan los semáforos, Carlos se transforma en un piloto mucho más agresivo de lo que era en sus primer año y medio en el Gran Circo. Una cuestión que quería destacar porque no suele ser este un tema fácil de mejorar, dado que va mucho en la naturaleza intrínseca del piloto. Sale con determinación, sin "importarle" que quien tenga al lado sea un bicampéon del Mundo o un piloto más de la parrilla Algo que desde aquellas palabras que le dedicó el asturiano, recordándole en una entrevista conjunta que era el aspecto en el que más flaqueaba, se ha tomado con más seriedad. Suele ganar la posición a los que tiene cerca, y la fiereza con la que maniobra empieza a recordar a la del asturiano, salvando las distancias.

Si con las salidas el día de la carrera Carlos ha experimentado una notable mejoría, no lo es menos a la hora de asumir riesgos. El piloto calmado, le decían. Nunca más. Su decisión de salir con neumáticos secos en el GP de China dejó boquiabiertos a más de uno. Will Buxton ya no disimula su admiración por el madrileño, dejando claro que ve en él a un futuro Campeón. Pero centrándonos en ese día, tal decisión demostró que la madurez que está alcanzando le hace tomar decisiones muy valientes fruto de esa seguridad que empieza a tener en si mismo. Podía haber salido mal, pero no fue así porque conocía que en situaciones similares otros tomaron dicha decisión con la misma determinación que demostró él aquel Domingo. La valentía de los que empiezan a creer en si mismos, de lo que saben que no tienen nada que envidiar a los que le rodean.

Más cosas, porque hay más. Una de ellas empieza a ser la forma de comportarse ante las cámaras, lejos ya de la timidez inicial, haciendo las declaraciones que él cree honestas con independencia de como sienten. Las últimas, tras el incidente con Stroll, hubiera sido difícil verlas en el primer año y medio. Tanta honestidad, sin temer a las repercusiones, son una muestra más de que sabe que este es el año definitivo y que para aspirar a un coche top tiene que demostrar tener esa clase de carácter del que sabe soportar la presión, del que no se achanta ante nada y ante nadie. Esa tarea que tenía pendiente, y que quizás era uno de sus puntos débiles ante la opinión del paddock, prensa y aficionados, ha sufrido una notable mejoría. El contraste con Verstappen y Alonso le hacían parecer más blando de lo que realmente era. Su progresión durante el último año le ha llevado, en cambio, a mostrar un lado más duro que le vendrá muy bien para ser tenido en cuenta de cara al mercado de fichajes de 2018. Su forma de hablar acerca de su futuro también da una muestra de lo seguro que está de merecerse un coche mejor, algo con lo que era más esquivo en el pasado.

Por último, y no menos importante, está la eterna cantinela de vivir a la sombra de Fernando. Sabe ya a estas alturas que si bien ante las cámaras puede seguir mostrando el buen rollo que tiene con el asturiano, en pista las cosas son muy distintas. Sorprende por ejemplo, el hecho de como afronta ahora los combates cuerpo a cuerpo con Alonso cuando luchan por posición. No se reserva lo más mínimo y no le da más distancia de la que dictan las reglas marcadas por los que son valientes pero no temerarios. Cordialidad fuera de la pista toda la del mundo, pero en la pista ya comenzamos a ver atisbos de un auténtico Rey León. Rasgos que van ganando protagonismo y que nos hacen pensar que cuando alcance su plena madurez, tendremos piloto para rato si lo combina todo con un buen coche. El que no era favorito para los "expertos" en motorsport de este país, que le hacían pagar cara su admiración por Fernando, empezó hace tiempo a comerles la tostada a todos y cada uno de ellos. Cuidado ahora que no siga con el zumo y el café...

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