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16 de abril de 2017

Ferrari, Mercedes y el precio de la soberbia...



Gran premio terminado, podio de Mercedes y victoria de Ferrari. Si estás leyendo estas líneas sin haber visto la carrera pensarás que nos hemos equivocado con el orden. Y no estarás en lo cierto, porque sí, efectivamente, Ferrari les ha vuelto a robar la cartera a los de Brackley. Y ha sucedido porque una vez más han pecado de autocomplacencia y de soberbia para perder una carrera que debería haber sido suya desde la primera vuelta. Hamilton, que por perder ha perdido hasta el cabreo por no ganar, empieza a ser una muestra de porqué Mercedes puede perder un Campeonato que debería ser suyo como alguien no dé un golpe en la mesa. Y sea Wolff o sea Lauda, en el equipo necesitan que alguien llame al orden a la estructura entera. Si bajas la exigencia, los resultados empiezan a evitarte, así que entremos en detalles...

¿Por qué pensar que en Mercedes están fallando por un exceso de autocomplaciencia?. Para un servidor hay detalles que no deben caer en saco roto a la hora de analizar el porqué de la situación de las flechas plateadas. La primera sorpresa llegó con la no renovación de Paddy Lowe como Dtor. Técnico tras ver como cumplían sus 3 años firmados con el equipo de Brackley. La pieza más importante de un equipo, y no obligatoriamente la más cara, se le dejaba emprender una aventura en otro equipo por un desencuentro económico que no encontró solución alguna. Parecía pensarse que como el equipo ya estaba montado, que como todo funcionaba correctamente con la precisión de un reloj suizo, Paddy ya no era tan esencial como al principio. Total, la inercia y el fichaje de James Allison lo compensarían. Primer pecado: pensar que los demás no progresarían más que ellos, que los demás no mejorarían su gestión interna.

Pero la salida de Paddy Lowe no sería la única para hablar de este bajón en la autoexigencia. La salida de Rosberg, que parecía que sería cosa menor, se ha terminado demostrando como esencial en las tres carreras que llevamos. Rosberg metía un nivel de presión en Hamilton sin igual, elevando la tensión interna en el equipo, algo que se pagaba positivamente en términos de competitividad. Si uno observaba las caras de Hamilton ayer, tras ser batido por Bottas, y hoy tras quedar segundo saliendo por delante de Vettel, llega a la conclusión de que el británico ya no se cabrea como antaño por perder las victorias que antes eran seguras. Es cierto que estamos al comienzo del mundial y que no le vamos a pedir al británico que inicie una guerra termonuclear tras la tercera carrera, pero es cierto que sin Rosberg al otro lado del paddock el inglés vive mejor. Y esa falta de tensión se está pagando a nivel de décimas al crono, sobre todo en carrera, que es donde pilotos y equipo se encuentran especialmente un escalón por debajo de donde estaban el año pasado. Se distraen en batallas inocuas, se complican en las decisiones estratégicas, y lloran demasiado en la radio llevando el coche que llevan...

Por último, merece una pensada lo de Toto Wolff y las decisiones que ha tomado hasta ahora. Seguramente Toto esté teniendo muchos menos problemas a nivel de gestión de pilotos que los que ha tenido en los tres años anteriores. Se podría decir que hay una luna de miel entre los miembros del equipo Mercedes. La cuestión radica en si dirigen un equipo para repetir un día de San Valentin continuo o para ganar un Mundial. Antaño tenían claro que el resultado final era lo que importaba, y esa tensión infernal traía varios dobletes a casa. Ahora todos se abrazan y se aplauden entre sí en los boxes de las flechas plateadas pero las victorias se les escapan por no estar plenamente centrados en lo que deben estar. Toto se quería dar un descanso del infierno que tuvo que soportar estos 3 años. Perfecto. Sin problemas, Sr. Wolff...siempre y cuando no le importe que las victorias también se lo tomen. Si no es así, ya es hora de que se lo piense porque a la vista está que necesita cierta tensión de nuevo. Dicho queda...

1 comentario:

Sergio Sardi dijo...

Estoy de acuerdo, no hay tensión y los resultados decaen.
Hamilton está relajado, se había creado una ilusión que Rosberg no era tan bueno en realidad.
Y yo digo: ah no? De verdad?
Siete carreras ganadas en forma consecutiva son menos importantes que la cantidad de podios que todos le cuentan a Lewis por estos días?
Mercedes perderá el mundial por no tener concentración.

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