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11 de abril de 2017

Alonso y Sáinz...¿Quien dijo miedo?


El miedo, esa palabra prohibida en la F1 y que ningún piloto se atreve siquiera a mencionar, es el peor enemigo de cualquiera que se precie aspirante a Campeón del Mundo en esta disciplina. El valor, la bravura, la valentía y el pundonor son palabras que cotizan mucho más al alza y que de vez en cuando hallan muestras sobre la pista para recordarnos porque seguimos viendo las carreras. Ayer, en China, tanto Alonso como Sainz demostraron, con sus respectivas actuaciones, que están hechos de esa clase de pasta de la que se forjan los auténticos héroes, esos de los que esta nación tan poco agradecida con los suyos forja su leyenda. Alonso y Sainz desafiaron al miedo y lo vencieron por goleada. Simplemente, porque lo que hicieron se grabó en la retina de todos los aficionados a este deporte, demostrando que los españoles rara vez se amilanan cuando el destino les desafía. Y China les puso a prueba, vaya que si lo hizo...

No hablaremos de nuevo de una carrera de la que hay cientos de artículos que la podrán resumir mucho mejor, con más detalle y de los que habréis tenido más que suficiente. Pero sí es de obligada mención comentar la actuación que tuvieron tanto Fernando como Carlos, poniendo todos esos kilos de calidad sobre la pista y arriesgando lo indecible por salir ante las cámaras batallando en la zona noble que va desde el décimo lugar a las posiciones de podio. Y comenzaremos por el alumno aventajado. Efectivamente, hablamos de Carlos. Porque el piloto de Toro Rosso fue el primero que le echó eso que no se nombra, que empieza por "h" y que todo el mundo entiende, al decidir que neumáticos poner en la parrilla de salida. El madrileño puso en riesgo su 11ª posición en la parrilla, su físico y el de los demás por una salida suicida con neumáticos lisos que merecía una reflexión...o dos, o tres...o unas cuantas más. Nadie más se atrevió a poner slicks, salvo él, en esa pista todavía mojada. Y fue valiente porque no salía en la cola de la parrilla, donde no hay nada que perder. Lo hacia desde un lugar propicio para aspirar a los puntos, lo máximo para su monoplaza actual. Ahora bien ¿fue una locura, una temeridad o un acto más reflexivo de lo que parece? Vayamos a por ello...

No todos los recordarán, pero la decisión de Carlos tenía antecedentes en el pasado. Desde el punto de vista de la F1, uno además muy cercano porque fue protagonizada por quien para él es su máxima referencia en el Gran Circo: Fernando Alonso. Estamos hablando del año 2004, gran premio de Brasil, escudería Renault y como compañero a Jaques Villeneuve. Entonces Fernando tomó la misma decisión que en China tomó Carlos Sainz, apostando por neumáticos lisos en una pista que todavía estaba húmeda y lejos todavía de ser útil para esas gomas de seco.  La salida fue muy parecida a la que protagonizó Sáinz el pasado Domingo, perdiendo posiciones a las primeras de cambio, fruto del bajo grip de esos neumáticos, que apenas se mantenían sobre la pista con el asfalto mojado. Poco importaba, había un colchón de más de 20 segundos y la obligatoriedad del resto de pasar por boxes a realizar una parada extra si la pista se secaba tan sólo un poco más, cosa que finalmente sucedería. Tan sólo había que aguantar sin salirse, bailando sobre la cuerda más fina que se pueda uno imaginar. Carlos, que se conoce la trayectoria de Fernando al dedillo, no sería de extrañar que tomara esa decisión pensando en lo que sucedió 13 años atrás, porque entonces también pareció un suicidio y en cambio la jugada salió a la perfección, no sin antes sufrir un par de vueltas, eso sí. Había que tener los "huevos", ahora sí, muy grandes para tomar la decisión y jugarse la carrera con esas gomas. Alonso lo hizo en 2004, y Saínz lo repitió el pasado fin de semana. Madera sabíamos que tenía, huevos ahora también.

Pero ya que hemos rememorado esa mítica carrera del asturiano, no hay que dejar de pensar en lo que ha sido capaz de hacer con un monoplaza que en la pretemporada no daba más de 11-12 vueltas seguidas y que por prestaciones parecía abocado a la última línea de la parrilla.  Lo cierto es que McLaren ha dado importantes pasos en la dirección correcta desde que abandonaron Montmeló con más dudas que certezas, y Fernando, como guerrero samurai que se considera (a tenor del tatuaje de su espalda al menos), le está sacando hasta la más tímida de las milésimas que esconde ese coche por alguna de sus partes. ¿El secreto? los nuevos monoplazas favorecen su estilo de pilotaje agresivo, contundente, cortante...que tanto fue la marca de la casa del asturiano durante sus años con Renault y Michelin. En China se le vio entre la 6ª y la 7ª posición durante buena parte de la carrera, haciendo que nos frotáramos los ojos durante buena parte de la misma. Todo ello mientras su talentoso compañero a duras penas podía pasar de pelearse con el fondo de la parrilla hasta que tuvo que abandonar. Alonso habla de segundo milagro, conteniendo incluso a un Mercedes, pilotado por Vatteri Bottas, durante 3 vueltas, pero ya sabemos de lo que es capaz Fernando cuando se le pone ante imposibles. El miedo no existe en el diccionario de esta clase de pilotos. Y mientras otros se empeñan en marcar distancias con el asturiano porque el miedo comienza a invadir cada una de sus venas, en el caso de Fernando el GP pasado se confirmó que no se amilana con nada ni con nadie. Así son Carlos y Fernando, pilotos a los que el miedo todavía no les ha venido a visitar, a diferencia de otros, por ejemplo...

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