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12 de abril de 2017

Alonso y la Indy500: las razones


Alonso correrá la Indy500, las famosas 500 Millas de Indianapolis...y no es una inocentada del April Fool's Day  que llegue con retraso. Es el movimiento más sorprendente de la F1 en los últimos 20 años. O sino, prácticamente a la par de la retirada de Nico Rosberg tras ganar el Campeonato. Y las preguntas que se hacen muchos aficionados empiezan por la misma: ¿por qué?. Y si esa es la primera, la segunda no dejaría de ser ¿por qué ahora y renunciando nada más y nada menos que al GP de Mónaco, el más mítico del año? Cuesta asimilar, pero aunque cueste creerlo, hay respuestas si uno se pone en el lugar de Alonso, McLaren y Honda. Si quieres saber cuales podrían ser, a continuación vamos a intentar meternos en el papel de cada uno en esta sorprendente historia.

EL PILOTO

Si hay alguna cabeza en la que debamos hacer el intento de intentar meternos es en la de Fernando, el principal protagonista de toda esta historia. Y si lo hacemos no tardamos en encontrar posibles respuestas al hecho de lanzarse a la aventura que supone este enorme reto. La primera de ellas es, como no, la ilusión. Parece una razón estéril, pero para un piloto que sueña con obtener la tripe corona, el hecho de no tener que esperar para intentar completar la segunda de las tres hazañas necesarias es un subidón de adrenalina sólo comparable al día de Reyes Magos para cualquier niño menor de 11-12 años. Es el chute de ilusión para una temporada que comenzó realmente torcida tras todos esos problemas de rendimiento y fiabilidad que amenazaban la continuidad de Fernando en el equipo de Woking. La Indy500 es el arma definitiva de McLaren y Honda para lograr que Alonso se quede y amplie su contrato con la joint-venture formada por ingleses y japoneses. A un Fernando Alonso que ya quiso competir en Le Mans y no pudo, este regalo es un motivo para recuperar la sintonía con su equipo.

Sin embargo, la ilusión, siendo una poderosa fuerza impulsora, no es la única que podría determinar el motivo por el que Fernando querría meterse en este reto precisamente ahora. Uno, no menos importante, es la ausencia de un coche ganador en la F1, algo que va restando energías a un piloto que vive por y para la victoria. Volver a recuperar las sensaciones que dan el hecho de luchar en las posiciones delanteras, batallando cuerpo a cuerpo con otros pilotos por ganar, por subir al podio, es demasiado tentador como para rechazar una proposición de ese tipo. Y si sales de la F1 sólo hay dos carreras que se puedan comparar a un gran premio de F1: las 24 Horas de Lemans y la Indy500. Honda no tiene presencia en Le Mans, con lo que el hecho de disputar la Indy con tu socio actual sabiendo que allí sí que tienen armas para conseguir vencer la carrera es un factor determinante. Y si a ello le añadimos que allí el motor japonés sí que corre, recuperas la fe en la labor de tu socio para construir motores competitivos, lo cual tampoco está de más. Una disciplina en la que la labor del piloto es más importante, dependiendo menos de la máquina y más de sus manos, aunque de un óvalo se trate.

Tercer punto. Los óvalos. No es ningún secreto que pilotar en óvalos es muy diferente a hacerlo en citcuitos "convencionales". Y la diferencia es enemiga de la rutina, algo que se llega a dar cuando llevas más de 15 años haciendo lo mismo. Probar, aunque sólo sea una carrera, una disciplina tan diferente como la Indy, es volver a reconectar con esas sensaciones ya casi olvidadas de tener que aprender algo completamente nuevo, salirte de lo que llevabas haciendo toda una vida para volver a retarte personalmente con algo que ponga a prueba tus habilidades personales. Si Adrian Newey necesitaba diseñar un barco de Copa América tras ganar tantas carreras y Campeonatos en la F1 era porque necesitaba volver a sentir esa sensación de saber que eres bueno cuando te sales del camino marcado y aprendido durante tantos años. Saber que puedas innovar, que puedes seguir marcando la diferencia porque eres bueno, no porque lo sepas hacer ya todo con los ojos cerrados, es algo que necesitas volver a saber. Ese reto también es una necesidad para un piloto de F1.

Cuarto. Recuperar el protagonismo perdido. Para un piloto como Fernando, estar mezclado entre los pilotos de media parrilla es casi una ofensa para su calidad como piloto. Y perder ese protagonismo que tenía cada fin de semana cuando luchaba por la victoria es algo difícil de asimilar. Uno se acostumbra fácilmente a subir, pero mucho menos a bajar, así que cuando eso se produce, se hace todo lo necesario para recuperar la situación pasada en la que brillabas como una estrella. Si la temporada 2018 queda lejos todavía, la carrera en la Indy500 es una oportunidad única, un excelente escenario para recuperar el protagonismo perdido. Alonso, con su decisión, con independencia de que gane o no la carrera, ha vuelto a la primera plana de manera inmediata, ya que aficionados, prensa y todo el personal del paddock se han visto sorprendidos por esa actitud tan valiente del asturiano. Perderse la carrera del Gp de Monaco es importante, sí, pero casi nada para un piloto que ya la ha ganado dos veces, que ahora no tiene opción de ganarla, y que tiene la oportunidad de ganar la Indy500 corriendo para el equipo que obtuvo la victoria el año pasado. Un equipo dirigido por una familia con pedigrí tanto en la F1 como en la máxima especialidad del automovilismo estadounidense. Un equipo campeón para un piloto que no lo es menos.

MCLAREN-HONDA

Podríamos seguir hablando sobre las razones de Fernando para correr la Indy500, pero las principales han quedado suficientemente claras. Por ello, no estaría de más entrar en la parte del equipo, en lo relativo al interés que podrían tener en McLaren y en Honda por esta aventura, arriesgando a su piloto estrella en una carrera tan peligrosa y poco apta para novatos como las 500 Millas de Indianapolis. El primero, y más evidente, es hacer un regalo de reyes anticipado a su principal piloto para que renueve con ellos y no se marche en busca de otras oportunidades mejores. Hacerle la rosca, la pelota, congraciarse con el asturiano de nuevo, ganarse su afecto con un detalle que sabes que será apreciado por al que tanto deseas renovar. Si no estás en Le Mans, tu regalo para el "Día del Equipo Agradecido" es la Indy500. Envuelto en una preciosa caja con lazo que pone Andretti Racing, el equipo Campeón el año pasado, es la clase de regalo que garantiza agradecimiento inmediato. En McLaren-Honda saben lo que se hacen con este presente tan brillante para un piloto necesitado de mimos tras los sinsabores de este año. 

Pero no todo es agradecimiento hacia Fernando. Hay mucho más. Para un equipo dirigido por un Norteamericano como Zak Brown, Estados Unidos es un mercado natural para buscar patrocinio para un equipo como McLaren. Si el CEO de McLaren confesaba en una reciente entrevista que un importante patrocinador norteamericano llegaría al equipo de Woking el año que viene, el hecho de ceder a Alonso para correr la Indy es una excelente manera de hacerse publicidad en la carrera más famosa del año en Estados Unidos. Como algunas compañías que pagan millonadas por un anuncio en la Super Bowl, McLaren participa con su piloto estrella en esta carrera con visos a poner su marca en el lugar más alto del automovilismo americano. Si logran la victoria, facilitará la llegada de dinero en forma de patrocinio para un equipo que está especialmente necesitado de él. Si no, habrán tenido su minuto de gloria, algo que puede valer millones de euros si medimos su repercusión final en dinero.

Si McLaren tiene un interés monetario, no menos interés tiene Honda en lavar su cara mundialmente, utilizando la plataforma de la Indy y del equipo campeón de la familia Andretti, que es un seguro para el rendimiento del monoplaza. Si Honda y Alonso triunfan en las 500 Millas de Indianapolis, el "The Power of Dreams" resurgirá con más fuerza que nunca, haciendo que los 30-35 millones que cobra el asturiano por temporada se vean inmediatamente amortizados. recordemos la importancia del mercado norteamericano para las compañías japonesas de automóviles, que llegaron a crear marcas de lujo especifícamente diseñadas para dicho mercado. Si Alonso gana, Honda verá como su imagen se regenera milagrosamente al tiempo que su motor en la F1 recupera prestaciones. Un año que puede pasar de ser una auténtica pesadilla al ser el de la resurrección del gigante japonés. Si Alonso está en la ecuación de las dos jugadas, te garantizas que todos aquellos fans del asturiano que culpaban a Honda del fracaso de la aventura, de repente se reconcilien con la marca japonesa.

Y por último, a Honda, lógicamente, le interesa recuperar la fe del asturiano en su labor como fabricante de motores. Si el asturiano vuelve a sentir lo que es luchar por la victoria con Honda en la aventura, su confianza en la labor de los técnicos japoneses se verá reforzada, y la paciencia renacerá conocedor de hasta donde pueden llegar con los japoneses. Alonso es la piedra angular sobre la que se sostiene todo el proyecto, y recuperar la confianza del asturiano en labor de Honda puede ser tan importante como las horas de trabajo extra echadas por los técnicos de Sakura y Milton Keynes. Volver tras luchar por la victoria en la Indy con el motor japonés puede suponer una recarga de baterías para el piloto asturiano, tan necesitado de fe en el proyecto con McLaren por otra parte. La relación entre las partes, tras las críticas públicas del de Oviedo hacia la marca japonesa necesita de un regalo de este tipo. La primera sonrisa es la más importante de todas, porque marca la relación futura. Si Honda le devuelve la ilusión por competir en lo alto de la tabla, las japoneses se asegurarán al asturiano, incluso si un día decide cambiar de disciplina. Fernando ya sabe de esta manera que su lugar con los japoneses no tiene porqué estar exclusivamente ligada a la F1. Y eso, cuando Mercedes y Red Bull te cortejan puede cambiarlo todo. Los japoneses y McLaren, así lo esperan al menos...

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