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23 de marzo de 2017

Alonso, no todo está perdido...



Comienza el GP de Australia en apenas unas horas y el sentir de muchos aficionados españoles y británicos tanto de Alonso como de McLaren, es que inician un fin de semana complicado, difícil, en el que no rendir debería ser lo normal. Una aproximación hacia el GP lógica visto los resultados cosechados hasta el momento por el equipo británico y el piloto asturiano. Pero el punto de vista del aficionado no debe confundirse con el de toda la estructura que forma esa alianza anglo-nipona de la que tanto se esperaba y que tan poco ha dado hasta el momento. McLaren-Honda, dicho de manera sencilla, debe salir a por todas en Albert Park.

Son muchos los mensajes pesimistas que se escuchan estos días, que sin estar faltos de razón, no conducen a nada. En los momentos más difíciles es cuando la intensidad de las apuestas tiene que ser más fuerte. Alonso, Vandoorne, Boullier y Hasegawa deben pensar en afrontar esta carrera con la mentalidad de quien quiere ganar la carrera. Es necesario hacer una aproximación de este tipo porque Australia tiene que ser la foto real de los problemas del equipo, y eso sólo puede pasar dando todos el máximo. Si el pesimismo invade antes de tiempo al equipo, las prestaciones obtenidas pueden verse falseadas por no haber exprimido hasta el límite de lo imposible lo que llevan tanto el monoplaza como el piloto en su interior. La dificultad no debe llevar al desánimo, sino a dar el máximo de tu potencial para asegurarte que lo obtenido es resultado real de donde se encuentran todos los actores implicados: McLaren, Honda y los pilotos de la escudería (Alonso y Vandoorne en este caso). Lo contrario puede llevar a no tener los resultado reales de hasta donde se podría haber llegado, equivocando el diagnóstico y las soluciones a aplicar. Y como se suele decir, no estamos para perder el tiempo...

Exprimir el monoplaza hasta el límite más inimaginable, ese debe ser el objetivo de este fin de semana. Saltarle las costuras, como se suele decir por ahí. Las vibraciones del motor, su relación con el chasis, la potencia máxima desplegada, el funcionamiento de la parte híbrida, el rendimiento aerodinámico, la fiabilidad...todo ello va a estar íntimamente relacionado con poner las piezas al borde del colapso. Australia debe ser el banco de pruebas para comprobar de donde se parte para el resto del año. La carrera de Bahrein, de donde sale la mitad del accionariado del equipo, está demasiado cerca como para tomárselo con calma, pues nunca hay que tentar a que los que deciden tengan una visión demasiado confusa y pesimista que les haga tomar decisiones demasiado drásticas. Honda se juega una decisión salvajemente inesperada, McLaren la desinversión y la pérdida del poco patrocinio que le queda...y Alonso, que Vandoorne le pase por la derecha por estar centrado el belga sólo en si mismo, sin pensar en todo lo que hay alrededor. No olvidemos que aunque no debuta estrictamente hablando, sí es su primera temporada de F1 como piloto titular, y sin haber ganado Campeonatos del Mundo y tener la presión que ello implica. Es el "dark horse", que dicen los ingleses para estos casos. Aquel con el que nadie cuenta y que luego sorprende.

En definitiva, que no hay nada bueno que traiga el pesimismo, y sí mucho malo, como la falta de ambición y esfuerzo...y los resultados que ello conlleva. Muchos mensajes, muchas palabras, mucha presión pero al final el enfoque es lo que va a determinar el resultado de esta carrera. Está claro que los tests no ayudaron a construir un clima positivo, y que el optimismo por si mismo no construye resultados, pero es la primera herramienta para encarar un momento complicado. No hay que vender motos, pero tampoco caer en la desgana. Hay mucho en juego, y lo mejor en estos casos es ponerse la pilas. Todos, sin excepción...

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