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24 de enero de 2017

Lo que la F1 no es...


Lo que la F1 debería ser, lo que quiero que sea, lo que me gusta del Gran Circo, lo que nunca fue, lo que no debe ser, lo que siempre ha sido...la F1 admite todas expresiones porque todos tenemos una idea de lo que la F1 es, de porqué nos gusta, de porqué nos apasiona. Sin embargo, lo complicado del asunto no es tanto esa idea etérea que creemos tener de este bendito deporte, sino el saber realmente cuales son las claves del porqué sigue siendo la referencia en el motorport y porqué lo consideramos lo máximo y no una disciplina más de este mundo tan complicado. Y en ese desconocimiento es donde reside el riesgo. Si no sabes cuales son las razones del éxito de la F1, o de un producto cualquiera, te arriesgas a cambiar las razones que lo hacen tan especial. Entremos en materia...

¿Que es y que no es la F1?. Aquí podríamos tener tantas visiones del Gran Circo como lectores distintos tengan este artículo. Pero hay una cierta unanimidad al considerar que la F1 es lo que es por cuatro factores clave: la tecnología, el factor aspiracional, el dinero que mueve alrededor y la pasión que arrastra la extrema competitividad de los pilotos y las escuderías que forman sus parrillas. Tocar cualquiera de estos cuatro pilares es poner en riesgo lo que la F1 es y lo que representa en el mundo entero. Simplemente porque el resto de disciplinas no se acercan ni de lejos a estas cuatro claves. Por ello es quizás el momento adecuado para entrar a analizarlas una por una y así ayudar a los nuevos gestores a entender un poquito mejor este deporte, este negocio, este espectáculo que mueve tantas pasiones alrededor del globo terráqueo.

LA TECNOLOGIA

Mucho se ha hablado siempre acerca de lo que representa la tecnología para la F1. Es el máximo exponente dentro del I+D del motor de alta competición. Los mejores ingenieros, los mejores medios, la mayor tecnología se pone al servicio de estos bólidos que revientan los cronos en cada vuelta que dan. No es casualidad que, por tanto, muchos ingenieros aerodinámicos vengan del mundo aeronaútico o aeroespacial. Cada técnico que hay tocando el monoplaza o cualquier aspecto relacionado con él está entre lo mejor de lo mejor. Y muchos, sino la mayoría, han tenido que pasar por un largo, complicado y costoso camino para vivir dedicados casi exclusivamente a este deporte, sacrificando la familia por el camino para poder rendir al máximo. Un sacrificio que se hace porque lo sienten como la cima de su trabajo, el Everest que todo alpinista quiere poner en su curriculum. Se habla de lo costosa que es la disciplina, de las ingentes cantidades de dinero que se lleva por delante, de las continuas medidas que se toman para contener los presupuestos...pero esto es F1, no la Indy, ni la GP2, ni las World Series, ni el DTM, ni el WTCC ni Le Mans siquiera. Parte del porqué un piloto prefiere pilotar el coche más modesto de la parrilla (un Manor, por ejemplo) a un coche puntero en otra disciplina radica en que hasta el peor monoplaza de F1 tiene más tecnología que cualquier otro de cualquier otra especialidad. Por eso pilotos que ganan el DTM o la Indy se mueren por un Manor, un Sauber o un Toro Rosso. Por eso es la referencia para todos ellos. Simplemente porque no hay nada parecido, ni remotamente similar. Quien sacrifique este aspecto, normalizando los coches, estandarizándolos, haciéndolos más similares, se arriesga a cargarse la F1. En Liberty deberían tomar nota. Esto no es la Nascar, esto no es la Indy.

EL FACTOR ASPIRACIONAL

Otro de los aspectos claves de la F1 es lo que se podría denominar como el factor aspiracional. La F1, por el dinero que mueve, por la dificultad que existe para ser uno de los 20-22 elegidos que hay cada años en las parrillas, por ese factor elitista que conlleva estar en este mundo...hace que llegar a ella sea la máxima aspiración de pilotos, ingenieros, mecánicos...hasta de hombres de marketing, medios, prensa, staff, etc. Sólo unos cuantos elegidos forman parte de éste mundo y eso es lo que hace que se incremente el deseo por formar parte de él. Es como diferenciar el pub donde entra "todo cristo" de aquel en el que ni siendo amigo del dueño te garantizas entrar. Lo primero nunca generó deseo de pertenencia, lo segundo sí. Es como la famosa pirámide de Maslow. Uno tiende siempre a aspirar a lo máximo, y si eso en el motorsport es la F1, es hacia donde encaminas todos tus esfuerzos. Pilotos, patrocinadores, fabricantes, hombres de negocios...todos quieren estar allí. Ese deseo mueve el dinero, que de manera indirecta sirve para justificar todo el tinglado. Los equipos pierden dinero, pero el negocio está en otro lado. Las relaciones que se generan en cada GP, los negocios que se abren, el dinero que se mueve...hacen que los costes en los que se incurre para estar allí estén más que justificados. ¿Cuanto se tendría que haber gastado el Santander en Marketing y Publicidad para llegar a ser una entidad mundialmente conocida sin haber entrado en la F1? Seguramente la inversión empleada en la F1 multiplicada por 4 o por 5. Es lo máximo, con la máxima repercusión, y es por eso por lo que la inversión les resulta más que rentable.

Si está claro que hay un factor aspiracional, el camino contrario hacia este concepto es aquel que lleva hacia la popularización de su acceso, hacia hacerla demasiada accesible a pilotos, prensa, patrocinadores, aificionados. Una F1 "para todos", más cercana, más del pueblo conlleva el riesgo de perder ese factor tan diferencial como es que sea la máxima cota alcanzable porque es la cúspide, a donde no todo el mundo llega. Empleemos ejemplos más sencillos: si un Porsche costara lo que cuesta un Opel o un Renault y se popularizaran en exceso correrían el riesgo de perder ese factor aspiracional que los hace tan deseables, tan únicos, tan diferentes. Los seres humanos siempre hemos querido diferenciarnos unos de otros. Todos queremos sentirnos especiales, únicos, diferentes a la masa. Las marcas lo saben y lo emplean a la hora de establecer su política de producto, su política de comunicación. La F1 no es diferente en este sentido. Si se vulgariza en exceso, corre el riesgo de no diferenciarse de la Indy, la Nascar, los Superformula, los GT's, el DTM o el WTCC. Si "cualquiera" puede llegar, si cualquiera puede participar de ese mundillo ¿que tiene de especial entrar en él? La exclusividad es parte de su esencia. Si la pierde, se queda coja y deja de ser tan especial. Por eso Ecclestone rehuía tanto de la idea de hacerla demasiado accesible. Le restaba caché, le restaba marca, le restaba su esencia...y eso al final del día se transformaba en dinero a largo plazo, no sólo en el corto (que es el camino más fácil).

LA EXTREMA COMPETITIVIDAD

Mucho se habla acerca de una frase que a día de hoy es mítica: "si quieres tener un amigo en la F1 cómprate un perro". Es una frase un tanto cruel pero tremendamente realista. El motivo de la misma es que desde que accedes a una de esas codiciadas butacas que se subastan entre los pilotos, o bien siempre hay alguien que quiere el lugar que ocupas y que hará lo que sea para quitártela...o bien sabe que su supervivencia depende de batirte porque tu compañero es tu primer enemigo y quien marca tu nivel como piloto. Esa extrema competitividad, que incluso llega a veces a nivel de directivos, ingenieros, mecánicos o de staff en general, marca una diferencia importante con respecto al resto de disciplinas, donde hay una mayor camaradería y familiaridad entre los miembros que forman sus parrillas. No es extraño oir a pilotos declarar que se llevan mucho mejor desde que coincidieron en otra disciplina diferente a la F1. Al ser la máxima referencia y ser tan pocos los elegidos la competitividad es máxima, y eso hace que se refleje en la acción sobre la pista, donde se juegan la vida en cada maniobra porque ser "cobarde" se puede pagar con el despido. A veces llega tan lejos que la guerra se traslada fuera de la pista, las declaraciones suben de tono, y la repercusión mediática se dispara, lo que genera titulares, visitas a las webs, venta de prensa y difusión mediática de las marcas que forman el Gran Circo, que ven recompensada su inversión. Ecclestone lo sabía y lo fomentaba. Si había más de dos días sin noticias en los medios, ya se encargaba de provocar el microclima adecuado para que las cosas saltaran por los aires. La F1 en los medios, su último fin. La extrema competitividad al servicio de la acción en pista y la repercusión mediática. Al servicio del dinero, resumiéndolo todo en donde termina repercutiendo al final.

EL DINERO

Que la F1 cuesta dinero no es ningún secreto. Que se mueve muchísima "pasta" es algo que no se le escapa a nadie. Pero lo más importante de todo es que gracias a todo lo que la F1 representa es capaz de atraer esas ingentes cantidades de dinero que en otras disciplinas ni siquiera se imaginan. Con el dinero necesario para mover un equipo de F1 compras toda la parrilla de la Formula E o te compras varios equipos de la Indy. Y sin embargo hay quien ve más rentable lo primero a todo lo demás, porque gestionándolo bien, lo que pierdes con el equipo, lo recuperas por otras vías paralelas haciendo negocios alrededor del mundo usando al equipo de F1 como excusa. En otras categorías esto es imposible. Eso explica que para algunas marcas siempre haya sido más rentable gastarse diez veces más (por poner un ejemplo) en comprar un equipo de F1 que en comprar uno del WTCC o de GP2. Simplemente porque no abre las mismas puertas el Gran Circo que el resto de categorías. Las puertas al dinero son más generosas con la F1 que con otras disciplinas de menor repercusión, en las que gastando menos, cuesta más encontrar el dinero para rentabilizar la inversión. La repercusión mediática, sinceramente, no tiene nada que ver. Por eso muchos pilotos ven más fácil encontrar dinero para la F1 que para la GP2 o las World Series. Otra cosa distinta es que con el que encuentran sea suficiente para acceder a uno de esos codiciados asientos. Pero esa idea de ser la disciplina rica del motorsport, la disciplina "cara", le ha servido para mover unos flujos de dinero mucho mayores al del resto de categorías. Y en eso también radica su éxito. Mientras otras categorías han ido y venido dependiendo del dinero que les entraba, la F1 ha tenido siempre el suficiente capital dentro para aguantar décadas enteras siendo la referencia. Vulgarizarla, hacerla más barata, más accesible para todos, conlleva el riesgo de perder con ello parte de su "caché", haciendo por ello de ella algo menos aspiracional, y por tanto menos atractiva para las marcas, que dejarían de verla como el Everest al haberse igualado con el resto. Y si dejan de querer entrar, porque hay otras alternativas ahora similares, deja de entrar el dinero en la misma proporción. 

Podríamos encontrar más razones por las que la F1 es lo que es, representa lo que representa...pero muchas veces encontrar más razones no implica que el resultado global del análisis dé con mayor precisión en el centro de la diana. Lanzar muchos dardos a la vez no implica dar en el centro de la diana con mayor probabilidad. Lo importante en cualquier negocio siempre es encontrar las claves por las que se tiene éxito, para tocarlas lo menos posible y sí se hace, que sea con la mayor garantía de que no vas a estropear las razones por las que triunfa. Muchos negocios, tras años de triunfos, nunca han terminado por conocer que es aquello que los hace tan exitosos, provocando que se cambien los factores que lo llevaron hacia donde están ahora. La F1 no debería perder de vista estas claves para cambiar aquello que realmente merece la pena cambiar para mejorar, pero sin tocar las 4 patas sobre las que se sostiene. Liberty debe entender que es lo que ha comprado y aquello por lo que representa lo que representa. Si lo hace, los cambios no modificarán la esencia de lo que es. Si no, puede cargarse la gallina de los huevos de oro. Que tengas éxito en un sector no implica que lo vayas a tener en todos. Y que algo vaya bien no implica que no puedas cargártelo. En sus manos esta el que la F1 siga siendo lo que es: la cima del motorsport.

2 comentarios:

Juan Carlos dijo...

Muy bueno!!!!!

LOGAN PDLR dijo...

Muchas gracias. Así da gusto :). Me alegra que te haya gustado :D. No dudes en compartir tu opinión sobre la temática de este artículo o de otros cuando quieras. Seguiremos escribiendo. Saludos.

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