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30 de agosto de 2016

Héroes y Villanos en la F1


Héroes y villanos. No hay mejores palabras para expresar lo que ocurre con los pilotos de F1 de un tiempo a esta parte. Y no se circunscribe en esta ocasión exclusivamente a nuestro país, ni mucho menos. Empieza a ser un virus muy extendido. Por ello, nada mejor que hacer un artículo sobre ello. Y lo primero, obviamente está en establecer que es lo que diferencia a unos de otros, si es que hay alguna regla que permita diferenciarlos claramente.

Y lo que parece que debería ser fácil de hacer, marcar las diferencias, no es ni mucho menos algo tan fácil de establecer. Porque pensemos por un momento que un mismo piloto puede ser las dos cosas a la vez. Si empezamos por lo patrio, Alonso es a la vez ese piloto que es capaz de ser reconocido por la parrilla como uno de los mejores de todos los tiempos...a ser un auténtico villano cada vez que sueltan sus mensajes por radio al equipo durante el transcurso de la carrera. Si los mensajes radiofónicos son una variable para entrar en el club de los villanos, esta norma no siempre es tan tajante si el protagonista es otro. A muchos les vendrán a la cabeza las quejas radiofónicas de Vettel, y sin embargo, ni mucho menos le catalogan de villano, quizás porque hace ya más gracia pensar que el calvario que está pasando está siendo públicamente retransmitido. Quizás hasta queremos esas quejas en lo más profundo de nuestro ser. Hacen gracia. Caso diferente al asturiano, que se ven de manera egoísta por el juicio constante  sobre su forma de ser.

Pero ni mucho menos los mensajes radiofónicos son la única variable para establecer la diferencia entre héroes y villanos. Es mas, la actitud en pista suele ser mucho más determinante para enjuiciarlos y situarlos dentro de uno u otro grupo. Habitualmente nos quejamos de la falta de acción en pista, y sin embargo, cuando esta se produce nos sobra tiempo para agitar la televisión pidiendo a la FIA y Charlie Whiting que sean contundentes con quien se exceda lo más mínimo en su espíritu combativo. Si de Hamilton hubo quejas cuando no pilotaba ese Mercedes que va sobre raíles, es ahora Verstappen el objeto de las críticas. Lo curioso en estos casos es que críticas y defensas se reparten casi a partes iguales, produciendo polarizaciones muy claras y en las que al final, tras tanta explicación, el aficionado medio puede terminar cuando menos confundido. De Max se critica que se pase con la agresividad...la misma que para otros es comparable con la del mismísimo Ayrton Senna. Quizás todo tenga que ver con que haya tan poco espíritu combativo en la F1 actual que cuando alguien lo muestra por exceso, las estadísticas se reparten a partes iguales entre nombrarlo héroe del día o hacerle miembro del mismísimo ejército de Satanás. No deja indiferente a nadie. Se confunde valentía con temeridad, ser combativo con pasarse de frenada, ser contundente con ir por libre...simplemente porque desde que Pastor Maldonado se fue, ya nada es lo mismo. Antes ser cafre estaba más claro.

Y ya que traemos de vuelta al venezolano, hay que también ponerlo todo sobre el tapete. Porque el caso de Pastor podría ser un claro ejemplo de villano por su tendencia a la destrucción en pista...y sin embargo, su cúmulo de "mala suerte" en los dos últimos años, lejos de generar odio hacia su figura, generó cierta compasión del aficionado medio por esa percepción de "Calimero" a quien todo le pasaba. Ser un destroyer no te convierte necesariamente en villano. Es más, esta temporada hay todavía quien le echa de menos. Cosas de esta doble percepción moral. Pero es más...¿por que hay quienes pasan de una fase de expediente destructor a expediente inmaculado por dejar de estar metido en líos? que es lo que hace que pases de villano a héroe con más facilidad. Lo resumiré de manera rápida: el coche.

El coche. esa herramienta con la que tienen que lidiar los pilotos. Para un servidor está claro que es uno de los puntos que más influye en la tendencia a estar libre de problemas y por tanto, no estar dentro del club de los villanos. El ejemplo es claro: si dispones del coche más rápido de la parrilla, es más fácil no estar metido en líos o por lo menos, cometer menos errores. Con un coche que no es nervioso, que se conduce con "una mano" (perdonad la expresión), la posibilidad de meter la "gamba" es menor a si conduces un monoplaza del fondo de la parrilla y tienes que luchar en cada curva por mantenerlo por la trazada. Adelantar con un "hierro" es algo infinitamente más complicado que hacerlo con un "despegapegatinas". Y las posibilidades de cometer errores se incrementan. Si la lucha entre compañeros está desigualada, la pelea dentro del equipo siempre es menor que si ambos pilotos están a un nivel similar. Todo influye. Para Rosberg, por ejemplo, es más complicado batir a Hamilton que para Grosjean batir a Gutiérrez. Por eso el alemán fuerza más sus límites de lo que lo tiene que hacer el francés. Un Romain que se tenía que esforzar más cuando tenía a Raikkonen de compañero, y que dicho sea de paso, cometía más errores entonces (que se lo pregunten a Fernando y Lewis en 2012 en Spa).

Héroes y Villanos. No es fácil discernir entre ambos términos. Pero quisiera añadir un último factor. No se suele hablar mucho de él, pero existir, tenedlo claro, existe: el hartazgo. El hartazgo por el dominio constante fruto de ganar asiduamente. No es la misma la percepción la que se suele tener de un piloto que no da alternativa a sus rivales que la que se tiene de otro que tiene que luchar para ganar. Ejemplos en el pasado tenemos varios. Desde Michael Schumacher con sus 5 títulos consecutivos, pasando por Vettel y sus 4 campeonatos para terminar ahora mismo con Hamilton, tricampeón con un monoplaza sin igual. Si la percepción de Schumy cambió cuando dejó de arrasar, algo similar pasó con Vettel recientemente. Y con Hamilton, si sigue arrasando, pasará lo contrario a lo que ahora mismo le sucede, que pase del héroe que representa ahora a ser un villano por no dar alternativa a la lucha por la victoria. Y con las escuderías pasa absolutamente lo mismo. La percepción de Red Bull ahora es de quien anima el mundial, no de la que aburre ganando. Sí, son los enemigos de la alternancia, de la emoción, y por tanto, villanos claros en la percepción de los aficionados. ¿Quien dijo que fuera fácil entender la F1? Un servidor desde luego no...

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