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25 de agosto de 2016

El caso Ferrari...


Llegamos a Spa-Franchochamps, circuito mítico donde los haya, posiblemente uno de los favoritos tanto de los pilotos como de los propios aficionados. Pero además de ser un circuito histórico, aquel al que pertenece el que muchos consideran como mejor adelantamiento de la historia (Hakkinen vs Schumacher con Zonta de invitado e inusual testigo), la pista belga es testigo de la capacidad de evolución de las diferentes escuderías tras el periodo veraniego. Spa-Francochamps es el juez inapelable de las estructuras técnicas de los equipos, de sus directores, de sus diseñadores…en definitiva, el único juicio válido para saber si los equipos trabajan como deben. Y entre ellos, Ferrari siempre es el más observado. Y aquí vamos a tratar su caso…


Todos los equipos llegan a Spa cargados de mejoras, muchos de ellos  prometiendo piezas y tokens que les van a hacer despegar las ruedas del suelo, así, casi literalmente. Es su obligación venderlo. Pero dentro de ellas Ferrari siempre es el actor al que se mira de reojo, pendientes todos de que supongan por fin la alternativa al equipo dominante de turno. Y muchas son las quejas cuando esto no sucede. Porque Ferrari, además, no es un equipo cualquiera. Es Maranello, son los 5 títulos consecutivos de Schumacher, es una historia de victorias donde ser segundo es algo más que una derrota dolorosa: es fracaso. Y todos nos preguntamos lo mismo cada año ¿Por que Ferrari no gana? ¿Quién es el culpable?

Culpables. Siempre tiene que haber uno para la prensa. Y en Ferrari no dudan en sacar el hacha de paseo cuando la presión se hace insostenible. Aldo Costa, Stefano Dmenicalli, Pat Fry, James Allison, quizás ahora Maurizio Arrivabene…pero nada mejora. Y no es porque no sepan hacer un coche competitivo entre todos. De hecho, cuando comienza el Campeonato, suelen presentar un coche que puede llegar a luchar por las victorias. El problema vienes después, cuando una vez comenzado empiezan a distanciarse poquito a poco, con cada gran premio, con cada sesión…definitivamente, el Ferrari se hace cada vez más y más lento. Y el tiempo empieza a dar su juicio en lo que respecta a los cupables. No hay ni piloto ni Team Manager ni Director Técnico o de diseño que le dé la vuelta a la tortilla. Las dos caras saben igual. ¿A qué se debe entonces? ¿no hay cabezas que cortar?. Resulta difícil de asimilar algo así, pero lo cierto es que es algo que tiene más que ver con la cultura de empresa que existe en Maranello que con la adopción de medidas concretas en cuanto a personas, herramientas, edificios o normativas. Siempre termina todo igual.

Con Ferrari no es difícil echar la vista atrás y ver que desde que se quitaron los tests, desde que perdieron su incuestionable sistema de trabajo, por los resultados que daba, no terminan de recuperar la senda que les lleve a conseguir un Campeonato. Muchas fueron las veces que se usó la correlación entre el túnel del viento y la pista para decir lo que causaba que no mejoraran su monoplaza durante la temporada. Sin embargo, tras el desembolso en las nuevas instalaciones, el túnel nuevo y las correcciones pertinentes, todo sigue igual.  No hace falta por tanto dinero, ya gastado y sin resultados, ni una persona nueva que dirija el “cotarro”. Simplemente un cambio de filosofía y de métodos de trabajo. Cuando una persona no cambia resultados, cuando las nuevas instalaciones no generan la diferencia sustancial esperada, es la colectividad la que falla. O mejor dicho, sus sistemas y modos de trabajo, que no las personas. Y la política de empresa influye, y mucho, en todo ello. 

Sí, definitivamente el cortoplacismo y la venta de resultados por encima de la estrategia a largo plazo tienen la culpa. El Plan B y plan C que se suele tener por si las cosas no salen como querías parecen siempre más un fruto de la improvisación en Maranello que de una estrategia previamente planificada. Justo lo contrario a lo que sucede en Red Bull o Mercedes, donde no se pierde el rumbo por un nerviosismo de última hora. Hasta cuando no llegaban los resultados, la “política” interna en  Mercedes y Red Bull era algo residual, muy lejos del protagonismo que adquiere en Maranello, donde sus respetivos presidentes durante todos estos años han sido casi más protagonistas que el propio equipo. Y eso, de alguna manera, siempre pasa factura a las personas que trabajan para el equipo. Ni Vettel ha podido con ello. La política, sin duda alguna, sigue imposibilitando que Ferrari trabaje como el resto de escuderías lo hacen. Por eso, mientras el resto mejoran, en Maranello retroceden. Y así va a seguir siendo mientras la prensa y las opiniones externas dominen su modo de actuación. Es Ferrari…

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Pero si toda la culpa del fracaso de Ferrari era Alonso!
Vettel venía con ímpetu, ganas y bien hacer....

LOGAN PDLR dijo...

Bueno, a estas alturas creo que está meridianamente claro que no es cuestión de una persona, ni de dos ni de tres...es cuestión de la forma de trabajar de toda una organización. Empiezan bien y van siempre a peor según avanza la temporada. Esa tendencia merece un estudio interno bien extenso, casi diría que una auditoria exhaustiva...

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