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24 de mayo de 2016

Mónaco o como McLaren necesita algo más que palabras...


Llega Mónaco por fin, uno de los GP más carismáticos del año junto a Spa y Monza. Quizás incluso por encima de estas dos míticas pistas, pues es la eterna prueba de los héroes de la F1. Una pista estrecha, con curvas endiabladas, un entorno único e inimitable. Un trazado en el que todos los pilotos quieren ganar al menos una vez en la vida. Pero además de todo ello, conocido ya por todos, es la pista donde los equipos que no están arriba reclaman su oportunidad. El circuito donde los que no han hecho los deberes para tener un coche válido para todas las pistas creen que tienen la oportunidad de redimirse. Y en esas, queridos lectores, está McLaren ahora mismo...

Muchos son los años que llevamos escuchando la cantinela de "Mónaco es el trazado que mejor se adapta a nuestro coche". Un frase miserable porque suele denotar ese típico dicho tan castizo de "jugador de chica perdedor de mus". Si un circuito lento es lo único que se adapta a tu coche es que inexorablemente no tienes un coche rápido. Pocas veces he escuchado esa frase a pilotos y dueños de equipo que dominaban con sus monoplazas el Mundial de F1. Es la típica frase del que se resigna a la única pista en la que puede rendir sin avergonzarse de sus escasas opciones de hacer cosas de mérito en el resto de circuitos. Mónaco, con toda su fama, dinero y noble lustre, es pista de sueños para pobres monoplazas. Y si en McLaren están en èstas, complicado defender los grandes sueños de sus dueños con frases semejantes. El segundo o tercer mejor chasis de la parrilla, dice Ron Dennis. ¿De verdad que seguimos con esta cantinela?

Entremos en esa cantinela. Porque es interesante ver hasta que punto en McLaren atinan con eso de tener uno de los mejores chasis de la parrilla y que Mónaco debería probarlo. Si uno mira a los ganadores del GP de Mónaco en los 8-9 últimos años, el ganador del gran premio siempre era el coche que dominaba el Mundial (Mercedes, Red Bull, Grawn GP y McLaren en 2008). El año pasado, de hecho, tras tanto cacareo, los 6 primeros clasificados fueron Mercedes, Red Bull y Ferrari, 3 de los 4 primeros equipos del Mundial en 2015. Y lo mismo sucedió el año anterior, en 2014. Es más, el año pasado, tras tanto cacarear de que tenían el mejor chasis de la parrilla junto con Mercedes, no pudieron pasar del 12º lugar en la Clasificación del Sábado, en la pista donde menos importa el motor. Una pista en la que el chasis y las manos lo son todo, no pudieron hacer mucho más allá que meterse en el medio del pelotón. ¿Que nos queda de todo esto por tanto? Muy sencillo, una conclusión nada descabellada: los grandes coches, históricamente, no lo han sido sólo por tener un gran motor, sino por tener una gran combinación de chasis y unidad de potencia. Mercedes, Red Bull, Ferrari, y Toro Rosso están este año por delante de McLaren en cuanto a chasis, igual que lo estuvieron en 2015. Y también en Mónaco, para más inri. La frase de moda en Woking está compuesta, una vez más, por palabras vacías que siguen sin contrastarse con los hechos, lo único que no se lleva el viento.

¿HAY ESPERANZA?...

¿Tenemos que ser por ello negativos y negarnos las pocas esperanzas que tenemos de ver a Alonso realizar una proeza?¿debemos resignarnos a la posibilidad de que consiga un gran resultado? No, nada más lejos de la realidad. Efectivamente Mónaco es de las pocas pistas en las que la unidad de potencia no será crítica, que es la mayor carencia del McLaren-Honda. Pero eso no quiere decir que sea la única y que llegados a esta pista se pueda aspirar a un podio. Si tienes el 5º chasis de la parrilla, puede ser una pista para ser el 4º mejor chasis si tienes un poco de suerte, y el 3er mejor coche si se alinean todos los planetas de parte de los de Woking y a tus pilotos les sale la vuelta perfecta mientras que a alguno de los competidores se les atragante al menos uno de sus coches. Como trazado urbano y sinuoso que es, es necesario no cometer un solo error para lograr el mejor tiempo, y las manos de los pilotos aquí suponen un plus adicional. Pero todo en su justa medida. Ojalá tengamos una gran actuación de Fernando y Jenson, ojalá McLaren nos dé un gran resultado...pero sobre todo, no debemos olvidar que si tenemos que estar con estos deseos a estas alturas es porque el monoplaza sigue sin dar el rendimiento prometido. Ni el motor ni el chasis están a la altura de un coche campeón. No lo oculta ni el Principado de Mónaco, ni Ron Dennis, ni Hasegawa, ni Alonso ni el último becario japones o británico que quiera hablar maravillas del monoplaza que sigue sin dar la talla. Muchas palabras, pocos hechos. Ojalá sea Mónaco una cita donde puedan obtener un gran resultado, pero poner los pies en el suelo y engarzar una marcha adicional no estaría de más. Mejor trabajar más duro y hablar menos. Suele ser mejor receta...

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