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15 de mayo de 2016

Los lloros de Vettel...

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Menudo gran premio, menuda carrera, menuda montaña rusa. Es la percepción que puede tener cualquier aficionado de F1 después de haber visto como sus héroes se batían el cobre desde el viernes por lograr los titulares de la prensa en este grandioso Domingo. ¿Está Ferrari de vuelta o es el enésimo fiasco de los de Maranello?¿se han precipitado subiendo a Verstappen a un Red Bull?¿McLaren ha dado el salto o sigue estancada en medio del pelotón?¿Pagará Carlos el precio de no saberse elegido por Red Bull?. Muchas preguntas, pero sólo un protagonista hay hoy, Max Verstappen. Aunque hay quien podría pensar que también hay otro: Sebastian Vettel y sus lloros de carrera. Al menos así algún periodista lo ha entendido en la rueda de prensa oficial tras la carrera. A Vettel la aventura Ferrari se le empieza a atragantar...

Muchas eran las preguntas que ha respondido la carrera del GP de España. Pero nos centraremos en la primera. Ferrari, la primera de las planteadas, ha estado a poco de darle la vuelta a los primeros titulares tras la Calificación que tuvieron ayer. Red Bull parece haber hecho los deberes y haber adelantado a los de Maranello en su lucha por ser la alternativa a Mercedes. Pero durante la carrera de hoy han picado por enésima vez el anzuelo de los austriacos y han seguido la estrategia que no daba la victoria. La que tenían reservada para Ricciardo, aparente número 1 de Red Bull. Y no. Si hubieran ganado, hoy los itulares serían otros, hubiera escondido o maquillado la verdad. Pero Red Bull se ha impuesto por dos cosas. Por coche y por ganas. Lo que se llama el hambre de victoria, en resumen.

EL HAMBRE NO SACIADA..

Hambre, una palabra que no hay que despreciar. Vital en cualquier deporte. Vettel la tiene, pero su equipo no logra dar con la clave para saciarla. Como pasó con Fernando. Y fruto de esa impotencia llegan los errores. Y los lloros. Porque en Ferrari ya no están de fiesta perpetua, como el año pasado. Y Vettel responde con su propia naturaleza, algo que está resultando extraño porque se presuponía que con su llegada se arreglaba todo en Maranello. Tanto es así que ya han llegado a preguntárselo en rueda de prensa. Ahora bien, ¿de verdad que estamos ya en esa fase donde debería empezar a "llorar" por cada cosa que no le salga como debía?. La presión, de alguna manera, se hace por fin sentir en el alemán que lleva el traje rojo. Los lloros no sólo justifican sus errores, como en las primeras carreras, sino que pretenden justificar ya a todo un equipo. Ser piloto Ferrari implica llevar un peso adicional al que se siente siendo piloto de otra escudería. Es el precio a pagar. Ahora bien, ¿puede pagarlo Vettel?

VETTEL NO ES ALONSO

Las comparaciones son odiosas, y dependen de lo que se compare, todavía mucho más. Muchos recordamos el último año de Fernando con Ferrari, 2014, con un coche nefasto, en el que todo era terrible. Todo menos el asturiano, que masacraba al piloto que había venido a salvar Ferrari, o sea Kimi Raikkonen. Entonces, incluso un año antes, ya habían llegado las quejas del asturiano, tras 4-5 años de impotencia viendo como los rivales siempre disponían de un mejor coche. Entonces se ponía en duda que Fernando estuviera haciendo bien criticando un mito como Ferrari, venerado como  una religión más allá de las fronteras italianas. Y llevaba 4 años compensando las carencias de su coche para ser subcampeón, muriendo en la orilla. Ahora, tras poco más de un año, Vettel "llora" de impotencia, empleando expresiones que no salen repentinamente, frases largas, premeditadas, que pretenden ser un escudo contra la que se le viene encima. Porque sí, porque Marchionne no quería salir de Málaga para terminar en Malagón. Vettel es bueno, es un grande, pero es de esa clase de pilotos que hacen grandes cosas con grandes coches. Es decir, gana con buenos coches pero no suple lo que el coche no da, como sí hizo Fernando en 2012, por poner un ejemplo. Marchionne lo sabe. Y algo me dice que no le gusta el cambio. De ahí los lloros. Vettel teme que Marchionne se termine dando cuenta, si no lo ha hecho ya, de que Seb no es Fernando.

SUS FRASES, LOS LLOROS...

Seguramente esos "Honestly" y esos "What are we doing here?" sean una demostración de que Seb teme que más tarde o más temprano, si Ferrari no fabrica un coche Campeón del Mundo, su prestigio en Maranello se pueda poner en duda. Se suponía que traía la paz a la galaxia Ferrarista, como una especie de "Chosen One" de Star Wars, y al final se está volviendo a lo de siempre, pero sin que ahora el piloto esté por encima de su máquina. Ese es su temor. Que todo sea igual que antes y los aficionados se den cuenta de que Fernando marcaba diferencias en estas situaciones. Por eso sus frases, por eso sus lloros y mal genio. Por eso el teatrillo. Ricciardo ya lo ha advertido hoy con ese "Typical" que ha empleado para definir las quejas del alemán. Esto no ha hecho más que empezar y le quedan todavía 2-3 años más de presión para inventar frases con las que "llorar" en el cockpit o tras las cámaras. La diferencia es que la verdad se abre camino y las cortinas se suben más tarde o más temprano en el teatro. Ferrari debe empezar a funcionar antes de que a Vettel se le terminen las frases. Si no, la presión se lo puede llevar por delante. Marchionne necesita resultados. Y Vettel frases más ingeniosas. Los lloros no le van a servir para siempre...

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