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1 de mayo de 2016

El lado oscuro de Vettel...


Bienvenido Seb, bienvenido a Ferrari. Ahora sí. Esa es la frase que podría resumir el comienzo de año de Sebastian Vettel con los de Maranello. Un comienzo que no ha hecho más que poner de manifiesto que si bien el año pasado vivieron una luna de miel sin final aparente fruto de donde venían el año anterior, este año esa luna de miel se ha terminado. La presión ahora es otra, los resultados del año pasado ya no sirven, la exigencia vuelve a ser la de siempre en Ferrari y la presión que eso conlleva no siempre es fácil de llevar sobre los  hombros. Vettel, de alguna manera, está descubriendo esto último ahora...

Lo primero que hay que decir es que la acción que le ha dejado fuera de carrera, con esa doble embestida (que no toque) por detrás de Kvyat es culpa exclusivamente del piloto ruso. No es ni mucho menos como la de la carrera pasada en China, donde Kvyat fue limpio aprovechando el hueco. Esta vez no. Pero posiblemente estos lodos vengan de esos polvos, que se suele decir por ahí, con el ruso con ganas de venganza tras esa discusión. Vettel comienza a sentir la presión de tener que ganar con Ferrari, porque pasa eso se le fichó, y la sombre de Alonso, ahora sí, es alargada. El material del que dispone es posiblemente el mejor que han dispuesto en Ferrari desde 2010. Y los italianos, ante esa tesitura, ya tienen con que comparar. Es más, fruto de los elogios desmesurados del año pasado, que nadie desde Maranello quiso rebajar, las expectativas que hay este año son mucho mayores a lo que cabría esperar fruto del punto en el camino en el que están en la Scuderia. La exigencia de ganar a Mercedes parece desmedida visto lo visto hasta ahora, pero Marchionne no acepta más esperas. Hizo todo el cambio con vistas a tener resultados, no excusas, y esa presión se está trasladando a Sebastian Vettel, que ha perdido su sonrisa para enseñar su lado más oscuro.

EL LADO OSCURO

"El lado oscuro". Ese es quizás el mayor temor de Vettel ahora mismo. No hablamos de Star Wars, aunque no va muy desencaminado todo. Hablamos de la impotencia por no obtener los resultados deseados y como transforme ello tu forma de manejar la situación. Como si de un consejo de Yoda se tratara: "Para vencer a un enemigo, no tienen que matarlo. Derroten la rabia que hay en él, y su enemigo no será más. La ira el verdadero enemigo es". La ira, efectivamente la ira, se está apoderando de Vettel, le está dominando, y le está metiendo en una espiral de la que si despierta, puede ser cuando ya sea demasiado tarde, cuando sus rivales se hayan escapado. Efectivamente, esta fue siempre la mayor debilidad del alemán, acostumbrado a coches que no le daban problemas y a un entorno que le protegía de todo aquello que le amenazaba. Marko ya no está en su misma escudería, la presión en Ferrari es mucho mayor que en Red Bull y no cuesta recordar como lo pasó Seb en su último año con Red Bull cuando Ricciardo le superaba con aparente facilidad siendo él todo un Tetracampeón del Mundo. La fortaleza mental es imprescindible en estas situaciones y Seb está flaqueando.

LA FORTALEZA MENTAL, LA CLAVE

La fortaleza mental, he ahí la clave...aunque no sea el único factor. Sin embargo, en Ferrari, si el resultado no es el esperado hay que saber encajarlo sin perder los papeles. En esto Alonso era y es claramente superior, ya que nunca necesitó un entorno que le protegiera. Más bien al contrario, el entorno hostil era y es su alimento natural, como los jugadores de fútbol que se crecen en campo contrario, abarrotado de hinchas, y que lanza improperios cada vez que tocas el balón. Esa es la clase de mentalidad que hay que tener para soportar la presión de ser piloto de la Scuderia. Alonso la tiene, y Vettel la está poniendo a prueba ahora. Nunca antes tuvo que manejar tanta presión. Pilotar para Ferrari es jugar en otra liga. Fernando lo aguantó 5 años y decidió que tuvo suficiente. Vettel se está cansando demasiado pronto, y sin campeonatos de por medio, el verdadero lado oscuro del alemán puede  acortar su trayectoria en la Scuderia si no lo controla más pronto que tarde. La temporada 2014 ya no es el listón contra el que comparar, y todo lo que no sea ganar no vale en Ferrari. O aprende a manejar eso, o los días de vino y rosas serán de nuevo una cuestión del pasado. Y todo ello sin tener de compañero a Ricciardo o Verstappen, que como mucho se despiste, pueden acompañarle en su aventura italiana antes de lo que pensaba. Si no lo sortea pronto, se puede complicar. En la cabeza de Seb está. 

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