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28 de febrero de 2016

Carlos Sainz y la hora de la verdad...



Carlos Sainz Jr, Carletes o simplemente Carlos Sainz tiene ante si la que podría denominarse como la temporada más importante de su carrera deportiva. El 2016 será para él, guste más o menos esta afirmación, el año del todo o nada. Así funciona Toro Rosso, así funciona Red Bull, y ¿por qué no? así suele funcionar la F1. No habrá tercera oportunidad. No porque Carlos no la pudiera merecer, de tener que requerirla, sino porque por un motivo u otro, quien sale de la estructura austriaca no tiene luego opciones de seguir en el Gran Circo (Excepcion de Liuzzi aparte). Estamos ante el año que decidirá si carrera en la F1 y por tanto, tiene que ir a por todas. Y talento tiene para triunfar, eso es innegable.

El 2016 puede comenzar de manera parecida a como lo hizo el año pasado: Mercedes como clara favorita al título, Ferrari como eternos aspirantes...y Toro Rosso con capacidad para animar las carreras. Sin embargo, este año, esa capacidad para animar las carreras puede dar oportunidades de hacer cosas más grandes, como pisar el podio o quien sabe si algo más en carreras locas donde los favritos fallen. Esas son las oportunidades que para un equipo como Toro Rosso no se pueden escapar, y más para un piloto como Sainz, que necesita ver reconocida su propia estrella ante el brillo que desprende la de su compañero, que tiende a ocultar el de la suya. El trabajo, tan respetado tantas veces, necesita de los aplausos de las gestas gloriosas, esas que te hacen saltar de nivel a los ojos de los aficionados, periodistas y personal del paddock, para poder seguir perteneciendo al Gran Circo. Carlos necesita de ese par de carreras que se quedan en la retina de los aficionados por mucho tiempo, de esas que logran que tu carrera pueda vivir durante unas cuantas temporadas de ellas, como Hulkenberg de esa pole en Brasil, o Perez de ese podio contra Alonso que supo casi a victoria. La F1 vive de momentos de gloria, de héroicidades destinadas a perdurar en las retinas. Y Sainz necesita de un par de estos momentos para ponerse en un lugar equivalente al de su actual compañero, Max Verstappen.

No creo que que nadie le pueda negar a Toro Rosso el hecho de tener una de las mejores y más jóvenes alineaciones de pilotos de la parrilla. Y este año, gracias al motor Ferrari, van a tener más opciones de hacer cosas grandes en carrera. Las bondades del motor italiano les posibilitarán tener estrategias más arriesgadas durante las carreras, fruto de poder plantar batalla en esas rectas que el año pasado se les atragantaban. Si la fiabilidad les respeta, algo que hay que esperar también de dicho propulsor, las posibilidades de verlos puntuar y lograr podios deberían ser mayores. Por eso este año Sainz no puede fallar, ni con sus actuaciones ni con la fiabilidad de su conjunto. En este deporte nadie recuerda como conseguiste el resultado, o peor aun, por qué no. Los "y si..." no tienen mucho más recorrido que el del club de fans del piloto en cuestión. Por ello, dado que el status quo parece que no va a variar demasiado, Sainz debe centrarse sólo en si mismo, ser egoista, no pensar en lo que sienta su compañero (que él no va a pensar en lo que sienta Carlos) y recordar que los amigos se hacen fuera del Gran Circo. La F1, en estos niveles, es como los Inmortales "sólo puede quedar uno". Y desde aquí queremos que de sólo quedar uno, ese sea Carlos. Por ello, si quiere llegar a pilotar para un equipo como Red Bull, primero se tiene que imponer a Max. Pero es mas, también para tener la oportunidad en cualquier otro equipo de la parrilla. Depende más que nunca de lo que pueda conseguir este año. En sus manos está. 

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