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7 de febrero de 2015

Los "Salvapatrias"...(para triunfar no se necesitan)



En estos días se oye algo que ya empieza a ser habitual: "ya verás como este es el año, con "fulanito" el equipo va a despegar". Fulanito es un piloto, un ingeniero, un director, un compañero...ponedle el cargo que queráis. Pero en la F1, como en la vida misma o en el trabajo en particular, los milagros se cuentan con los dedos de una mano. Sí, de una mano. Y aunque en una semana de tests estas expresiones son más habituales, una vez vistos los primeros resultados, lo cierto es que si bien hay personas que marcan diferencias, no hay todavía ninguna que sustituya un buen trabajo en equipo. Sin un equipo que funcione como un reloj no eres nadie. En la F1 y en la vida real. La F1, como deporte formada por seres humanos, no escapa a ello. Ferrari, McLaren, Lotus, Williams, Red Bull...todos ellos luchan por destronar a Mercedes. La tarea no es sencilla, pero lo que es seguro es que ninguno de ellos basará su éxito en el trabajo de una única persona, sea piloto, ingeniero, director o un miembro más del equipo. "Fulanito" no es Merlín. Pese a todo, las preguntas están ahí ¿Vettel llevará Ferrari hacia un nuevo título?¿Lo hará Alonso con McLaren?¿Red Bull se perderá sin Prodromou?. Entremos en materia...


De repente, en este deporte formado en algunos equipos por más de 500 personas, si no tienes una persona que marque diferencias, no eres nadie. Unos luchan por tener al mejor piloto posible, otros al mejor diseñador, otros al mejor director técnico, incluso algunos se llevan a golpe de talonario al director de tu propia escudería. Hay un elemento romántico en todo ello, como aquellos superhéroes que podían con todo lo que se les echaba encima. Y sin embargo la realidad, la tozuda realidad, suele jugar en contra de esas premisas. Este es un "deporte" de equipo, no un comic de la MARVEL. Alonso no ha luchado por el mundial cuando no ha tenido un buen coche, McLaren no ha ganado durante varios años los mundiales aun estando Newey en el equipo (ni siquiera en Red Bull durante sus primeros años), y Mercedes con Ross Brawn tuvo algunos años duros. Incluso un tetracampeón como Vettel pareció un pilotillo del montón el año pasado. Se puede discutir si con ellos o sin ellos habría mejores o peores resultados, pero por si mismos no han sustituido la labor de un equipo. Si hay un equipo que funciona, los resultados llegan, si no, puedes esperar sentado.


En este 2015 tenemos algunos equipos que han optado por cambiar las piezas de su ecuación, con el sano fin de cambiar sus resultados. Esta es una tarea que no siempre es una cuestión sencilla de resolver. Ferrari, por ejemplo, optó en su momento por cambiar a Aldo Costa y traer a Pat Fry. El coche fue a peor desde entonces. Y los resultados de Mercedes, bajo su dirección, cambiaron de sentido. Tendencia negativa en Ferrari, cuesta abajo y sin frenos. Y era un cambio reclamado por los aficionados y por medio paddock. En McLaren cuando salió Newey de allí pareció que tendrían más complicado conseguir un mundial. Pues en 2008 se hicieron con él y un año antes, en 2007, lo perdieron en la última carrera (Newey salió en 2005 de allí). No siempre prescindir de una pieza trae resultados y no siempre contratarla los mejora (ejemplo, Red Bull hasta 2009). La misma llegada de Alonso a Ferrari se presumía como la garantía de varios mundiales y 5 años después sale de vacío de Maranello.  ¿Qué es lo que cambia los resultados?¿que es lo que motiva el cambio de la tendencia de un equipo? Muy sencillo: la dinámica. Bonita palabra. Pero ¿de que va? Vamos a ello...

Cuando se habla de los resultados de un equipo se tiende a pensar en términos de talento natural, tanto del piloto como de los integrantes del equipo. Pero en esto tan numérico como la F1, no siempre uno más uno son dos. Puedes tener a un gran piloto, un gran director técnico y un gran diseñador...y que la combinación no funcione. Simplemente porque los integrantes no funcionen en conjunto. En Ferrari, con Alonso, Raikkonen, Rory Byrne, Pat Fry, James Allison, Hamashima, Loic Bigois...debían comerse el mundo. Un equipo de envidia. Ni una victoria y un fracaso absoluto. Y no será por dinero. Sin embargo, la dinámica era negativa: muchos años sin conseguir el Campeonato les llevó a un espíritu derrotista, con una presión desmedida por darle la vuelta a la tortilla. Una dinámica nada positiva y que jugó en contra de los resultados. En Red Bull hubiera podido suceder lo mismo si en 2009 no se hubiera hecho el cambio de normativa que cambió las posibilidades de los equipos y Newey no hubiera dado con la tecla. En Mercedes, el equipo que ahora triunfa, durante 3 años estuvieron dándose de bruces contra la realidad teniendo a Schumacher y a Ross Brawn a bordo. Y el equipo estuvo a punto de salir de la F1 cuando un sector de la cúpula de Mercedes se comenzó a preguntar el sentido de esa inversión sin victorias ni Campeonatos. En cambio ficharon a Hamilton y la dinámica cambió. No fue el hecho sólo de su talento, que también, sino del "pique" que sintió todo el equipo al ver como toda la parrilla y los aficionados dudaban de su decisión. De repente todo el equipo dio su óptimo para demostrar que el británico había acertado, que tendría coche para ser Campeón del Mundo. Y con alguna ayuda adicional en forma de tests secretos, llegaron los primeros resultados que marcaron el camino a seguir. De repente, creyeron. Y creyendo, todos dan su óptimo. Algo parecido con el fichaje de Raikkonen por Lotus. No sólo fue su calidad, sino el reto que supuso para todo el equipo su fichaje, que supieron que si le daban el coche, podrían resurgir y conseguir pódiums y victorias. Con Bruno Senna y Petrov ese factor motivante no estaba ahí. Como ahora no lo está con Maldonado, por ejemplo. El primer factor para conseguir un objetivo es creer, creer en conseguirlo. Sin esa fe, no hay objetivo posible ni resultados que se puedan conseguir.




Todo muy bonito, sí, y con hasta un cierto punto de lógica...pero no, no siempre sale así. No siempre los "salvapatrias" funcionan. Para ejemplo, el fichaje de Michael Schumacher por Mercedes. A veces la presión que produce una combinación "tan óptima" (Schumacher + Brawn + Mercedes) puede bloquear a todo un equipo,  que por ello no termina de liberar todo su potencial. Por ello, lograr un equipo exitoso no siempre es tan sencillo. Puedes cambiar todas las piezas y empeorar la situación. Simplemente por no saber cuales son las que funcionan y cuales no. Que es lo que necesitas y que es lo que hace mejor al equipo, que no siempre consiste en juntar las piezas que por independiente resultan más interesantes. Todo debe estar al servicio del conjunto, que es lo que termina consiguiendo resultados. Un ejemplo está en Williams. Necesitaban un Dtor Técnico competente que organizara el equipo y abriera sus posibilidades, un director que tuviera una cabeza sensata, un piloto que no fuera un cafre y un motor en condiciones. Sin gastarse una millonada, usaron la cabeza para armarlo. El resultado está a la vista. Se podrá decir la influencia que tuvo el motor, pero Force India y McLaren también lo tuvieron y no lograron lo mismo. Y sí, posiblemente incluso con mejores pilotos en los equipos de Vijay Mallya y Ron Dennis. Pero la combinación de Williams se basaba en juntar lo que mejor venía al equipo. Y cuando el equipo siente que trabaja con sentido, en la dirección adecuada, se rompe la dinámica negativa y cambia para bien. Sin derrochar dinero, sin grandes inversiones, sin inventar la rueda, sin prometer la Luna. Simplemente dando al equipo lo que necesita. Sin necesidad de ningún salvapatrias. Sólo con sentido común.

En McLaren y Ferrari la cuestión no está tanto en los fichajes de Alonso y Vettel como en lo que logre cambiar cada equipo la mentalidad perdedora de estos últimos años. Y eso no sólo depende de ellos, aunque mucho pueden aportar en el sentido que hemos dicho antes: generando una motivación extra a todo el equipo de ingenieros para que den su óptimo. Una empresa es un estado de ánimo. Un equipo de F1 también. Por eso los comienzos pueden marcar la dinámica. Por eso en Ferrari se empeñan en conseguir crear ese sueño, esa ilusión tan pronto. Incluso desde antes de ser Vettel miembro oficial del equipo. Cambiar la mentalidad, la dinámica en Maranello es clave. Modo "happy" desde el comienzo, para avanzar a pasos agigantados. En McLaren tienen esa necesidad también. Cada uno lo gestiona como mejor cree que debe hacerlo. Desde el "Make a Dream" de Honda hasta la proliferación de fotos de Vettel sonriendo todo el rato. Ahora, en el comienzo, es más necesario que nunca. Deben mover montañas (o tunelarlas si no se pueden mover) para conseguir los resultados cuanto antes, partiendo de donde parten. El equipo, ante todo, es lo que va a permitir a Vettel y Alonso tener monoplazas como para romper la dinámica de sus equipos. Si en el mejor de los casos un Alonso te pone el coche 2-3 puestos por delante de donde le pertenece de forma natural, si tiene un monoplaza para pasar la Q3 de milagro no va a luchar por el Campeonato ni con toneladas de magia al volante. El equipo es la clave. Es lo que permite brillar la magia del mejor de los pilotos. Sin equipo, habrá magia...pero no resultados. Sin equipo, nadie brilla. No hay salvapatrias que lo arregle. No hay una Luna que puedas prometer. No hay resultados sin un buen equipo detrás. La F1, como cualquier trabajo o deporte, es una actividad donde tener el mejor equipo posible es la clave. Y para eso, no necesariamente necesitas un "salvapatrias". Sólo un poco de sentido común...

Por Juan Ávila

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