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8 de diciembre de 2014

Los "bocazas" en la f1, el hablar fuera de la pista y las redes sociales...

Menudo tema más polémico que tenemos para hoy, ¿verdad?. ¿Hablar fuera de la pista?¿no lo hacen todos en mayor o menor medida?¿a que viene ahora a colación terminada ya la temporada?. Muy sencillo. Ayer, cuan Domingo sin mayor relevancia, nos levantamos a desayunar con unas declaraciones de Raikkonen indicando que con la llegada de Vettel mejoraría el ambiente en la escudería, que ambos eran amigos, y que trabajarían en la misma dirección. Intrínsecamente llevaba una carga de profundidad contra el que fuera su compañero en la escudería, Fernando Alonso, que sale de Ferrari en busca de su ansiado 3er Campeonato. Ahora bien ¿por qué ahora?¿por qué precisamente cuando Fernando ya no está?, no suena quizás un poco a destiempo y cuando menos inapropiado. Entremos, porque no es el único "bocazas" que tiene o ha tenido la F1...

Veamos. Empecemos por las declaraciones del finlandés. Hace un tiempo, allá por el año 2007, Fernando se las veía tiesas en el equipo McLaren, luchando contra un Lewis Hamilton que le estaba dando muchos dolores de cabeza tanto por su rendimiento en pista como por su actitud fuera de esta. Entonces, con todo el lío y su salida de McLaren, se empezó a vender la idea de que Alonso era un tipo complicado y alguien problemático con el que trabajar. La idea de vender que Alonso es un tipo problemático es algo que además gusta vender en según que sectores porque es lo más parecido que se puede mostrar como punto débil del asturiano. Y Kimi, con la temporada tan desastrosa que ha tenido, ha aprovechado este flanco para atacarle por ahí cuando Fernando ya ha salido de Ferrari. Una manera de justificar, por otro lado, el pobre rendimiento de Ferrari y del finlandés, dando a entender que la disparidad de criterios entre los dos es lo que ha provocado que no se haya rendido como debiera. Como las carreras parecen ya cosa del pasado, vender esa idea cala ahora mucho más que en pleno GP, cuando tu pie derecho es el que debe hablar y no tu boca. Por este motivo es ahora cuando se pronuncia y no durante la temporada. Lo que sucede en este caso es que lejos de haber tenido previamente un acto de constricción, asumiendo sus propias culpas sobre su pobre rendimiento, parece descansar estas en el hecho de no entenderse con Fernando. Hecho que resulta, por otro lado, algo complicado de vender tanto en cuanto Alonso, "sin entenderse" con el finlandés, le ha masacrado de la manera más contundente , logrando el triple de puntos que él, algo nunca visto entre 2 Campeones del Mundo (por lo menos, en un pasado reciente). Hablar además de relaciones con el equipo por parte de un piloto que siempre ha destacado por su escasa implicación con las escuderías en las que ha estado más allá de conducir el monoplaza en las sesiones de cada gran premio...resulta poco menos que una mala broma, y difícilmente defendible si se analizan estas palabras sabiendo desde quien vienen pronunciadas. Dicho eso, el caso del finlandés parece otro claro ejemplo de si no hablas con el pie derecho en la pista, habla con tu boca fuera de ella.
Sin embargo, el caso del finlandés no es el único ejemplo que tenemos en el mundo del motor. Hay muchos y variados ejemplos de pilotos en la F1 y fuera de ella que se han destacado por ser especialmente prolíficos en lo relativo a sentirse cómodos delante de un micrófono (o de una grabadora, tanto monta, monta tanto). Empezando por el aludido, Alonso, que también es alguien de cortarse lo justo a la hora de hablar, podríamos decir que ejemplos tendríamos en tipos como Eddie Irvine, Nelson Piquet, Niki Lauda, Lewis Hamilton, Felipe Massa, Juan Pablo Montoya, Rubens Barrichello, Jaques Villeneuve...cada uno con su estilo, unos más ácidos, otros más "dulces", unos más finos, otros más brutos...cada uno con su propio estilo. Sin embargo, lo que parece que siempre ha "justificado" en mayor o menor medida las palabras de cada uno es si hablaban también dentro de la pista. Siendo así, casi siempre se les ha dado un margen mayor. Si no, parecía una excusa de mal perdedor. En el caso de Raikkonen, del finlandés volador, su relación con las redes sociales siempre le ha dado un margen mucho más amplio que en otros casos. De sus famosas frases durante las carreras se han hecho hasta camisetas por parte de su equipo, aunque los pusiera a caldo en ese momento. A muchos los tiene ganados con su pasotismo acerca de lo que implica ser piloto de F1 en el Gran Circo montado por Bernie Ecclestone. A otros, como Massa y Barricherllo, sus palabras han sonado casi siempre a "cosas" de piloto frustrado (aunque a Rubinho se le quisiera más que a Felipe y se le diera un poquito más de margen, por muchos detalles). En el caso de Eddie Irvine, que solía ser muy ácido, el cuento se le acabó cuando se accidentó Schumacher y tuvo la oportunidad de ganar un Campeonato con Ferrari. Si lo hubiera ganado, hubiera tenido más margen, pero cuando perdió su oportunidad después de reclamarla durante tanto tiempo, comenzó a ser visto más como un provocador y un vividor que como un piloto que hiciera pensar por lo que decía. Jaques Villeneuve, otro caso curioso, tuvo ese respeto tras ganarse el favor de muchos aficionado al conquistar el título de Campeón del Mundo con Williams, logrando lo que su idolatrado padre nunca pudo conseguir. Sin embargo, con el devenir de los años, sus opiniones y rajadas le convirtieron más en una caricatura de aquel que fue Campeón del Mundo que en un piloto respetado, algo respaldado por sus resultados en sus últimos años de F1. Y si hablamos de provocadores, los mejores podrían ser fácilmente Nelson Piquet y Niki Lauda. El primero no dudó en llamar mariquita a Senna y pronunciar la famosa frase "Nigel Mansell tiene las dos mujeres más feas del mundo" (a lo que el británico a su respondió: "Esta claro que no es una supermodelo de las que usan como "novias" algunos pilotos para relajarse...")
Sin embargo, entre los "bocazas" de estos tiempos y los del pasado hay una clara diferencia: Internet y las redes sociales. Los tiempos cambian y no es lo mismo leer según que frases ahora que haberlas leído en su momento con las redes sociales amplificándolas exponencialmente de haber existido entonces. Eddie Irvine, sin Twitter mediante, era un piloto "graciosillo", al igual que Villeneuve. Esos mismos pilotos, en la actualidad, habrían visto mucho más amplificadas sus declaraciones, y habría que haber visto en que punto los habría puesto. Ni que decir tiene que Nelson Piquet hubiera sido toda una mina, y que Niki Lauda...bueno, Niki lo sigue siendo (su frase de los monos y los F1 terminó con una prueba en circuito y numerosas salidas de pista). La de "Fernando Alonso es un perro" todavía se la recuerdan en las entrevistas. Pero en todos ellos, como vemos, la diferencia estaba en lo que lograban en los circuitos. Por ejemplo, la locuacidad de Jaime Alguersuari le jugó malas pasadas en su momento porque no es lo mismo poner una frase en un Campeón del Mundo que en alguien que estaba empezando. Si incluso no hablamos de pilotos y hablamos de managers o personal de F1, no es lo mismo que Monisha Kaltenborn (Sauber) se queje de como está montada la F1 a que lo haga por ejemplo Toto Wolff, Franck Williams o Christian Horner. Todavía recuerdo las palabras de Ron Dennis criticando a Giancarlo Minardi porque para él no tenía la misma ambición por ganar que Eddie Jordan. Ser ganador y exitoso te da mucho más caché para decir según que cosas. Y en Internet y las redes sociales, ser "cool" es básico. Pero aun así, no lo es todo. ¿Qué más influye? Tenemos más...
Aquí, particularmente en España, la relación de los pilotos con la prensa también puede marcar el como se juzguen sus palabras y sus hechos. Si ciertos medios generalistas cogen manía a un determinado piloto, es motivo más que suficiente para crear una corriente a favor de ese piloto, como acto de rebeldía contra una prensa que se entiende por desconocedora de este deporte tan "técnico y complicado". De las guerras de Alonso con Raikkonen, Hamilton y Vettel se han generado corrientes de apoyo a estos pilotos de mucha mayor magnitud de la que hubieran tenido si no se hubieran visto atacados por los medios generalistas. Algo parecido sucede por ejemplo con otro recién llegado, Max Verstappen. Pocos sabían quien era hace dos años, quien era su padre y lo que consiguió. Pero el que la prensa generalista haya tomado partido por el piloto de casa ya le ha generado una corriente a favor sin todavía haberle visto rendir sobre un F1. En algunos casos, ni hace 6 meses sabían quien era. Pero es más, incluso puede servir para tomarla con su compañero sólo porque la "prensa no entendida" se decante descaradamente por él y a partir de entonces sus palabras sean miradas con lupas de mil aumentos. Si además te relacionas con un piloto tan de masas como Alonso, ya tienes a una parte de la afición "entendida" (pocos, pero muy ruidosos) en contra, digas lo que digas. Es la diferencia de antes y ahora. Un deporte donde se podía decir de todo, donde había menos focalización y donde las redes sociales no existían, dando como resultado mucha menor repercusión a las palabras de cada uno. Ahora, las redes no pasan ni una. Y más te vale ser consciente de tu peso en la parrilla y en los aficionados para saber lo que dices. El Gran Hermano te está obervando...
Juan Ávila

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