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20 de julio de 2014

¡QUE BONITA ES LA F1!...(Las razones de lo que interesa realmente en la F1)

 
Bonita carrera. Esa es una de las frases más oídas, leídas y vistas en los medios y redes sociales. Los aficionados a la F1 estamos de enhorabuena porque en el día de hoy tres pilotos nos han demostrado en que consiste esto de la F1, por si había alguna duda. En un deporte que lucha cada año por reclamarse a cambio de modificar su normativa, inventando nuevos escenarios para cada temporada, la carrera de hoy nos dice lo que realmente importa en este deporte: la emoción. Y esa palabra, "emoción", se consigue en este deporte de una manera mucho más sencilla de lo que parece, de lo que se empeñan en querernos hacer ver, sin experimentos técnicos raros...como nos han mostrado Alonso, Hamilton, Ricciardo y Vettel en estas 2 últimas carreras.




 
Sí, entre lo ocurrido hoy y en Silverstone hace 2 semanas podemos decir que la F1 es la lucha en la pista, cuerpo a cuerpo, batallando con el cuchillo entre los dientes y adelantándose a gran velocidad, demostrando que este deporte tiene que ver con cierto espíritu animal de batir al contrario en una lucha a todo o nada. En estos 2 últimos grandes premios, por fin, los aficionados han descubierto lo que realmente quieren: ver a sus pilotos luchar uno contra el otro a escasos centímetros de distancia. Si alguna vez no lo supieron, todo sea dicho. La estrategia está muy bien, forma parte de esto, la lucha tecnológica también, pero lo que nos sube las pulsaciones, lo que nos levanta del asiento es verlos luchar a cara de perro el uno contra el otro, como si todo su futuro se jugara en cada curva. La FIA, por contra, parece no saber de que va todo esto, creando reglas artificiales, nuevos escenarios innecesarios o incluso, como en el día de hoy, poniendo en peligro a los pilotos y a los comisarios al no sacar un coche de seguridad mientras a los equipos y circuitos se les exige el cumplimiento de una gran cantidad de  normas para garantizar la seguridad. Tan estrictos con unas normas como descuidados con otras. Pero dicho esto, lo de hoy es más un tema "político" de la carrera por los intereses que había de por medio, así que centrémonos en hablar de lo "importante".
 
Alonso y Vettel en Silverstone y Hamilton, Alonso (de nuevo) y Ricciardo en Hockenheim, han puesto sus bemoles sobre la pista, adelantándose a base de maniobras en el límite de lo legal. Batallar y pelear a cara de perro, eso es lo que hemos visto. Los aficionados han podido darse cuenta de que con sus corazones puestos a prueba, daba igual el sonido, el motor que llevaban debajo, los millones en I+D que había detrás de cada componente...porque la plasticidad de sus maniobras han dejado todo lo demás en un segundo plano. La F1 es un deporte donde la idea que debe subyacer de fondo es correr el uno contra el otro a la máxima velocidad posible, sobre unos monoplazas que deben ser la envidia del resto de mortales...es lo que debe ser la diferencia con respecto a otras disciplinas del motor. Para la resistencia está Le Mans, para la demostración pura de potencia están los dragsters, pero para ver como dos pilotos se adelantan continuamente, pasando a escasos centímetros el uno del otro, para eso...sí, para eso está la F1.
 
 
 
El Gran Circo se enfrenta a un desafío importante durante estos próximos años. Con los aficionados hastiados de tanto dominio, cada carrera en la que ven que hay un poco de lucha es celebrada como todo un hito, como la de hoy o la de Silverstone hace un par de semanas. El Gp de Alemania puso en evidencia que no se puede uno olvidar de los aficionados si no quiere ver las gradas vacías. El día en que un piloto de casa ganó con un coche alemán sobre una pista alemana sólo lo vieron poco más de 50.000 aficionados en directo. Y eso que el protagonista, Rosberg, va primero en el Campeonato. Estamos hablando de un  país, Alemania, con una amplia tradición de pilotos ganadores, y que cuenta entre sus filas con el piloto que más Campeonatos del Mundo de F1 tiene en sus vitrinas (7 nada menos), Michael Schumacher. El hecho de que la F1 se esté separando progresivamente de sus aficionados debería ser atajado rápidamente antes de que sea demasiado tarde. Los circuitos no pueden pagar un canon como el que les pide Ecclestone si los aficionados no compran entradas. Y si los circuitos pierden interés en albergar carreras, la F1 se queda sin sus campos de batalla. Todo este tinglado, de alguna manera, se sostiene por una pescadilla que se muerde la cola. Los aficionados, los que van al circuito y los que ven las carreras desde casa, son los que pagan el show, bien directamente vía entradas o bien indirectamente vía publicidad o pago de plataformas televisivas. Una F1 que lleva sufriendo una importante caída de las audiencias puede empezar a preocuparse  si el camino comienza a no tener retorno, de lo que cada vez parece estar más cerca. Siempre ha sido más complicado crear que destruir, y para crear nuevas audiencias pasa lo mismo: requiere mucho esfuerzo, tiempo y dinero. Y sin embargo, tras estas 2 últimas carreras se ha visto cual es el camino correcto para conservarlas o aumentarlas: volver a los orígenes, a esos que hacen de éste un deporte espectacular.
 
Pilotos, circuitos y normas deben caminar juntos de la mano para conseguir el mismo fin: ver a los pilotos luchando unos con otros, "pegándose de cerca" con el cuchillo entre los dientes y luchando por ser el mejor de la parrilla. En este sentido, se antoja importante el hecho de que haya pistas que fomenten los adelantamientos, pilotos que tengan esa actitud valiente (que no necesariamente temeraria, que no es lo mismo) en pista que tanto espectáculo genera y normas que permitan construir monoplazas que además de rápidos, sean la envidia del resto de campeonatos (y no intentos de construir el monoplaza más feo posible) y que no desvirtúen la esencia de la competición. Y si todo eso pareciera poco, la F1 debe circular sobre la idea central de competir por ser el más rápido durante todo el GP, no el más eficiente ni ecológico. Sólo en el momento en que los pilotos se pueden olvidar de esto último, es cuando sacan a relucir toda su adrenalina y el aficionado disfruta como un niño. Una F1 en la que el aficionado no disfruta es una F1 condenada a salir de las parrillas de la TV, destinada a volverse minoritaria, y a provocar la huida de los cada vez menos patrocinadores que hay en el Gran Circo. Y sin dinero, ni de los patrocinadores ni de los circuitos (y ciudades que los albergan), este deporte no es posible. Los americanos lo entienden a la perfección y organizan las disciplinas deportivas en torno a ellos. Aquí, en la F1, seguimos viviendo todavía con "las mismas reglas del juego" que se usaban cuando estábamos en época de vacas gordas, y de seguir el mismo camino, corremos el riesgo de no saber redirigir el deporte hacia lo verdaderamente importante ahora que estamos en época de vacas flacas. El aficionado pide lo que pide a este bendito deporte que cuando quiere es realmente bonito y  espectacular: ver a sus pilotos favoritos luchar en la pista. Hacer oídos sordos a sus peticiones sólo  puede llevar a la F1  a su extinción...
 
Por Juan Ávila
 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estos duelos, estan enmascarando la gran verdad de esta F1, APESTA , ahorro de carburante, un equipo que se pasa por la piedra al resto, sonido lamentable , neumaticos de juguete,DRS, congelacion de motores , prohibicion de test ,pilotos de pago, equipos que no se sabe si llegaran al final de temporada.........por no hablar de las estupideces que se leen en los foros por parte de "los entendidos "de la F1 criticando a los pilotos (especialmente al piloto español) como hooligans rabiosos.Todo esto se ve refejado en perdidas millonarias de audiencia ,gradas vacias , perdida de interes ,lo dicho esta F1 ES UNA MIERDA.

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