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15 de julio de 2014

¿HAY QUE GANAR PARA LLEGAR A LA F1?...(2ª parte - Los que sorprendieron...)




QUIENES NO IMPRESIONARON ANTES DE LLEGAR A LA F1 Y LUEGO LO HICIERON BIEN EN EL GRAN CIRCO.

Hemos hablado de los que no estuvieron a la altura tras llegar a la F1 a pesar de hacer un gran papel en las categorías de acceso...pero ¿Qué hay de los casos contrarios, de los que no estuvieron brillantes antes de llegar y luego sorprendieron en F1? Pues sí, también hay casos. Y ahí también entramos en juzgarlos dependiendo de lo poco que se esperaba de ellos, o incluso de que no se esperara nada porque apenas se les conocía. Casos hay muchos también, porque la F1 es prolífica en el terreno de las sorpresas. Empecemos. De los pilotos que accedieron a la F1 en los últimos años, quizás el más sorprendente fue el de Kamui Kobayashi, otro de aquellos pilotos japoneses que parecían destinados a ejercer el mismo papel que sus anteriores compatriotas. Nada que ver. Kamui llegaba a la F1 sustituyendo a Timo Glock y con pocas expectativas entre los aficionados al Gran Circo de hacer algo interesante en esas 2 carreras que iba a pilotar en su lugar. Otro japonés loco, otro kamikaze, pensaban muchos. Y no fue el caso. Su paso por las categorías inferiores es cuando menos curioso. Cuando debutó en la F3 japonesa terminó 2º, detrás de Nakajima. En Europa, en las F3 euroseries no pasó del 8º lugar en el Campeonato y en la GP2 no estuvo nunca al terminar el Campeonato entre los 10 primeros (16º en sus 2 años en la GP2, eso sí, con alguna victoria/podium). Sin embargo, cuando tuvo su oportunidad con el Toyota, sustituyendo en 2 carreras a Timo Glock, estuvo realmente sensacional, protagonizando adelantamientos y defensas espectaculares ante pilotos con bastante mejor monoplaza que él (Jenson Button todavía se acordará de lo que le costó pasarle en esas 2 carreras).

Kobayashi, un ejemplo de como aprovechar tu oportunidad cuando te llega. Sí, 2 carreras y ya era piloto de F1 a todos los efectos. Y eso porque lo dio todo. Y eso, lejos de caer en saco roto, le valió de mucho. Vaya si le valió. Por ejemplo, para que a pesar de la salida de Toyota de la F1 ese mismo año, tuviera futuro en ella, apadrinado por la propia escudería japonesa a pesar de su salida. Efectivamente, no se hizo esperar y al año siguiente tuvo su hueco en el equipo Sauber y no decepcionó, superando a todo un Pedro de la Rosa, un piloto mucho más experimentado que el japonés y que regresaba como titular tras su tiempo de probador en un equipo como McLaren. Lo mejor del nivel del japonés no sólo fue su velocidad innata y su agresividad en las luchas cuerpo a cuerpo, sino su consistencia marcando más puntos que su compañero y demostrando que además de ser veloz y valiente, sabía leer muy bien las carreras, acertando a menudo con las estrategias en carrera. Es más, el año en que aterrizó Sergio Pérez lo supero ampliamente, y al siguiente año tuvo casi un empate técnico con el mejicano, alcanzando 60 puntos, por los 66 del actual piloto de Force India. A Kamui no le sirvió para seguir en la F1 al año siguiente y a Sergio le valió un asiento en McLaren. Estas cosas raras que tiene la vida. Pero tampoco cayó en saco roto y fruto de su conducción, logró recaudar fondos suficientes entre sus fans (estimados entre 6-8 mill. de eur, ahí queda eso) ese año para poder competir en esta temporada, aunque sea a bordo de un Caterham.



 

Otro caso del que debemos hablar es de Jerome D'Ambrosio, un piloto del que se esperaba muy poco teniendo en cuenta su historial en GP2. Jerome aterrizaba en Marussia y todos los aficionados parecían tener claro que era el Pay Driver del equipo anglo-ruso y que podo más podría hacer que sucumbir ante Timo Glock. Pues nada más lejos de la realidad. El piloto belga tuvo la oportunidad de batir en varias ocasiones a Timo Glock y conseguir los 2 mejores resultados del equipo en el año de su debut, dos 14º posiciones. De un piloto que no luchaba por estar regularmente entre los 10 primeros del Campeonato, a ser una de las sorpresas positivas del 2011. Poniendo los resultados en perspectiva, claro está. La falta de dinero, en todo caso, le impidió repetir temporada, cosas de la F1 en la que juegan los equipos de cola. Algo parecido, por qué no decirlo, le ocurrió a Karun Chandhok, un piloto que en 2010 era elegido compañero de Bruno Senna en nuestro tan añorado equipo Hispania Racing y que los aficionados veían como un clásico pay driver que iba a ser masacrado por Bruno Senna. Pues lejos de ser así, Karun salió respondón, superando en varias ocasiones a Bruno Senna y obteniendo el mejor resultado del equipo con ese 14º en Mónaco a pesar del accidente causado por Trulli contra el piloto indio (hay quien dice que adrede porque había mucho en juego ese día). Su mayor virtud fue mantenerse por lo negro, llevar el coche a meta, mantener un buen ritmo en carrera y no andar lejos de Senna en Calificación. Dicho eso, cuando el dinero  de su patrocinio no terminaba de llegar a mitad de temporada, perdió su puesto en el equipo. Ahora, cosas del destino, vuelve a coincidir compartiendo equipo con Bruno Senna en la Fórmula E.
 
 



Más pilotos. Sebastian Buemi. Un ejemplo de piloto que sin colarse entre los favoritos de la GP2, sin ser un habitual del pódium, sin ganar el Campeonato de la categoría, demostró durante su estancia en la F1 (como titular) ser un gran piloto. La política de Red Bull de hacer tabla rasa con sus 2 pilotos en Toro Rosso no sólo hizo injusticia con Alguersuari, sino con este piloto tan rápido como consistente, y que le puso las cosas realmente duras a Jaime. Ahora que vemos a Ricciardo ganar con Red Bull tras un par de temporadas "normales" (no demasiado espectaculares, por así decirlo) con Toro Rosso, no resulta complicado pensar que podría haber estado al menos en una posición similar de haberse dado la combinación de factores en el momento adecuado para él. Cosas del destino. 2 victorias y 5 pódiums en 31 carreras. Una proporción similar a la de Petrov en comparación con el nº de carreras disputadas en GP2, y el resultado de la estancia de ambos en la F1, siendo similar, ha dejado un regusto muy diferente en cada caso.



 
Vamos ahora a por el caso mas osado de todos, consciente de que me estaré olvidando todavía a más de uno. Estoy hablando de Fernando Alonso. Y antes de que pronunciéis la palabra "¡sacrilegio!", vamos a realizar un rápido barrido por su temporada en la F3000, en la que siendo uno de los grandes favoritos, a falta de las 2 últimas carreras, no había pisado todavía el podio aunque sí hubiera demostrado en Mónaco con su 8º puesto que había madera ahí (espectacular lo que hizo entonces). Pero poneros por un momento en el pellejo de la prensa internacional cuando desde aquí se le proclamaba como el heredero de Schumacher cuando en la F3000 no luchaba ni siquiera por el podio. Muy difícil de vender. Y sin duda alguna, para uno que vio su temporada ese año siguiéndole en cada carrera, el potencial estaba ahí, a la espera de florecer con una carrera mágica. Pero como en la vida de un piloto, los resultados mandan y en el caso de Fernando no se estaban dando. Si Alonso no hubiera ganado esa carrera en Spa (y de aquella manera), quien sabe cual habría sido su futuro, su destino. Pero, eso sí, si algo puso de manifiesto esa experiencia fue que por muy buen piloto que seas, si no te entiendes con tu equipo (empeñados en hacerle correr con unos reglajes que ellos conocían pero que no se adaptaban al asturiano), o no te terminas de adaptar a la categoría por el motivo que sea, tu carrera hacia la F1 puede terminar antes de tiempo. Es el máximo exponente de que no necesariamente las manos se ven más fácilmente en una categoría de acceso como la F3000/GP2 donde los monoplazas son "iguales". Un gran piloto puede no verse simplemente por estar en un equipo de cola de la categoría (dinero manda) mientras uno del montón o simplemente "bueno" puede parecer mejor de lo que es por estar en uno top. La teoría del cristal traslúcido: se ve, pero no del todo. Ese año Minassian y Junqueira fueron 1º y 2º en la F3000 ¿Qué han conseguido desde entonces en comparación con Fernando?. Al final la F1 es una categoría tan diferente a las demás que un piloto como Ma Quing Hua puede no ser nada en el Gran Circo (ser un piloto de relleno) y llegar al WTCC y ganarte una carrera contra pilotos consagrados. O puede pasar como les sucedió a Bourdais, Da Matta y Zanardi: repetir campeonatos en la ChampCar ( Tetracampeón y bicampeones respectivamente) y luego llegar a la F1 y no hacer nada. Es más, puede darse el caso reciente de Merhi, pasar de la F3 al DTM y no hacer nada relevante para luego pasar a las WSR y luchar por el campeonato. Cada categoría es un mundo e ir bien en unas no significa ir bien en otras y viceversa. Si algo ha demostrado la historia es que realmente se tiene que juzgar a los pilotos por aquel campeonato en el destacan especialmente. Puedes ser un piloto excepcional en las categorías de acceso y luego no comerte nada en la F1 y al revés, no hacer nada muy espectacular antes y luego llegar a la F1 e ir como un tiro. O simplemente ir mejor en monoplazas que en turismos o viceversa. No todos destacan en lo mismo, tiene que haber de todo en botica, como diría aquel. Y más en una F1 que no tiene nada que ver con el resto de categorías, aunque sólo sea porque los niveles de repercusión mediática y presión mental son completamente diferentes. Ejemplos muchos, nos habremos olvidado incluso de unos cuantos, pero como ejemplos valen para hacernos una idea ¿no os parece?...

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