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28 de mayo de 2014

UN INDIO EN TERRITORIO DE VAQUEROS (Hamilton, Raikonnen, Vettel...y los demás indios de la película de este año)


Ya estamos de vuelta, y no podría ser de otra manera que para, como de costumbre, hablar de este deporte de una manera diferente, con un enfoque más de andar por casa. Y es por ello que bajo este título tan curioso vamos a empezar con un tema casi siempre motivo de debate. La F1 es un mundo ultracompetitivo en el que la palabra compañero no tiene el mismo significado que en otros trabajos más terrenales. Y bajo esa perspectiva habitar en el ambiente de la F1 es un poco más complicado de lo normal. Pilotos, managers, personal técnico, responsables de prensa…y hasta los miembros de Catering, luchan como posesos por conservar su trasero bien pegado a esa silla tan exclusiva, tan complicada de conservar en un deporte en el que caben muy pocos y en el que cada vez más hay menos butacas disponibles. Y es ahí donde unos son vistos como autenticos indios en territorio de vaqueros. Pero ¿de que hablamos exactamente?. Sigue leyendo y ya verás como enseguida lo ves…
 
 
Un indio en territorio de vaqueros, ¿de que estamos hablando?. Lo más fácil es poner ejemplos para rápidamente ponernos en situación. Si decimos cuatro palabras enseguida lo entenderemos: Hamilton, Rosberg, Mercedes y Mónaco. Si lo acompañamos de 2 años, 2007 y 2014, seguro que ahora lo entendemos mucho mejor. Un piloto inglés en un equipo alemán con un piloto alemán. No, definitivamente Lewis no está en la misma situación que en 2007 ¿o si?. Definitivamente sí, salvo que con los papeles cambiados. Si Alonso era en 2007 el compañero que se sentía como un invitado en su propia casa, a Hamilton seguro que se le pasó la misma idea por la cabeza en el Principado. Y más tras provocar la misma situación que entonces, en la que puso en duda la legitimidad de la actuación de su compañero. Con Alonso fue tras la disputa de la carrera, en el Domingo, mientras que con Rosberg fue durante la Calificación. Y si bien la naturaleza de las acciones no tiene nada que ver la una con la otra, sí lo es la sensación de Lewis de que esa carrera le pertenece de alguna manera y que la victoria tiene que ser suya en esa pista casi por decreto. Y todo a pesar de que nunca ha ganado allí. Su ídolo Senna (Ayrton, no su sobrino) sí y en varias ocasiones. Quizás por ello le da tanta rabia admitir que los dos compañeros que ha tenido hasta ahora cuando ha tenido un monoplaza campeón, le hayan pasado la mano por encima en la cita monesgasca. El error de Hamilton, en todo caso, no fue creer en lo que justificadamente o no podría tener su razón detrás, sino el hecho de no saber medir quien era el indio en tierra de vaqueros en esta ocasión. Si Alonso era un español en un equipo inglés con un compañero inglés en 2007, Lewis olvidó que ahora era él un piloto ingles en un equipo alemán con un piloto alemán. Por un instante olvidó coger perspectiva y darse cuenta de que la situación para él no era la misma, y el apoyo del equipo, teniéndolo, no es ahora el mismo del que disponía en 2007. Ni mucho menos.
 
 

Podríamos pensar que es un artículo dedicado a lo acontecido en Mónaco, pero ni mucho menos esa es la intención. Esta temporada tenemos muchos más ejemplos como para centrarlo todo en la figura del británico, que seguro que a estas alturas ya se ha dado cuenta de que no va a poder producir la misma clase de situación que generó en McLaren en 2007. No estando Toto Wolf y Niki Lauda al frente, que ya han advertido que no tolerarán comportamientos antidpoertivos entre sus dos pilotos. Lo más parecido a un aviso a navegantes. Pero, como hemos dicho, hay más indios despistados en territorio enemigo. El primero que se nos viene a la cabeza es Kimi Raikkonen, que ya ha podido comprobar de primera mano que batir a Fernando Alonso es un rato más difícil del que él mismo se imaginaba. Y todo empezó en Australia, tras aquel portazo que dio en los boxes de su equipo tras la primera derrota sufrida ante su némesis generacional y ahora archienemigo íntimo. Kimi llegaba a territorio conocido pero por alguna razón este año se siente desubicado, como un forastero que no sabe como enfrentarse a la situación de estar en tierra hostil. Su distancia frente al asturiano se ha visto todavía más engrandecida con las palabras de Matiacci, el nuevo Capo del equipo, que ha indicado que pese a ir durante buena parte del Gp de Mónaco en tercera posición, por delante de Alonso, a él sólo le importa el resultado final. Toda una declaración de intenciones. Tan contundente ha sonado que acto seguido Matiacci ha tenido que indicar que no tiene problema alguno con Raikkonen. Alguien como el finlandés, acostumbrado a ser la referencia de su equipo (McLaren y Lotus son sus referencias anteriores) ha terminado sintiendo la sensación de ser un segundo espada. No hay más que ver que en el anterior Gp preguntó como era eso de que Alonso entrara antes en boxes que él durante el Gp cuando él iba por delante del asturiano en ese momento. Quizás Kimi no se ha dado cuenta todavía de que las prisas de Alonso por imponer su ley, por marcar su territorio, siendo el más rápido de ambos desde la primera vez que se metieron los dos a hacer kilómetros durante la pretemporada tenían como objetivo indicar a Ferrari desde el primer día en quien debían centrarse, por quien debían apostar. Quien da primero da dos veces, y Fernando eligió coger rápidamente el disfraz de vaquero para dejar sólo a Kimi el de indio “pielroja”, que en un poblado como Ferrari sólo colleva el don de la invisibilidad. Y eso, en un equipo que apostaba fuertemente por el finlandes. Quizás por ello la necesidad del asturiano por ser contundente desde el comienzo de esta nueva aventura (6 a 0, ahí es nada).
 
Kimi, Hamilton…¿pero hay alguien más ahí?. Sí, definitivamente hay algunos más. Y quizás el indio más sorprendente de todos, por cuanto antes parecía el vaquero más respetado del viejo oeste, y sí, no es otro que Sebastian Vettel, el hombre del dedo índice más famoso del Gran Circo. Un Tetracampeón que ha visto como de la noche a la mañana otro joven padawan de su misma escuela le ha pasado por la derecha y se ha ganado las simpatías de todo el paddock y de gran parte de los aficionados. ¿Como es posible?¿Como puede ser que lo que parecía un piloto más de la escuela Red Bull sea ahora el encargado de destronarle con, por qué no decirlo, cierta facilidad?. La razón técnica radica en la ausencia del difusor soplado, aquello que según los propios jerifaltes de Red Bull había permitido a Vettel unirse simbióticamente con su monoplaza de manera única, como no sucedía con otros pilotos. No hay más que recordar lo sucedido en 2012, cuando en la primeras carreras, Vettel parecía un piloto más, batido regularmente por su entonces compañero, también australiano, Mark Webber. La diferencia estuvo en que la decisión de Adrian Newey de optar por una segunda opción a la hora de colocar los escapes le devolvió de nuevo a una situación que con la anterior configuración favorecía a su compañero. Este año, con la desaparición de esa posibilidad, Vettel no disfruta conduciendo, no tiene esa posibilidad de trazar las curvas apoyándose en esa ayuda que para él significaba establecer una diferencia de rendimiento sustancial, simplemente porque entraba y salía de las curvas como a él le gustaba conducir. Ahora, sin embargo, parece un indio más.  
 
Pero no es este el único motivo por el que Vettel ha dejado de tener ese aparente trato especial dentro del equipo que otivó en su momento la frase más famosa de Webber “no está mal para un segundo piloto” cuando se refería a como se veía el australiano dentro del equipo en un momento dado. Y es que el otro motivo para dejar de ser especial podría ser el hecho de que la figura de Ricciardo está parida de nuevo por Helmut Marko, que al contrario de lo que sucedía con otros pilotos de la cantera Red Bull, siente que el australiano es su nuevo ojito derecho. Si la competitividad de Vettel ponía en valía el papel del austriaco como mano derecha de Masteschitz en el equipo tetracampeón, la llegada de alguién como Ricciardo a Red Bull y su salto competitivo significa la posibilidad de que sea visto como un descubridor de talentos y no como alguien que tuve la suerte de encontrarse con el talento del alemán cuando ya lo tenían traspasado a medio/largo plazo al entonces equipo alemán BMW Sauber. Un Ricciardo visto como un talento a la altura del alemán pone la valía del Herr Doctor a unos niveles mucho más superiores de los que tenía hace 1 año. De poderse haber puesto en duda la necesidad de su programa de jóvenes pilotos si no hubieran llegado alguno de los 2 pilotos Toro Rosso…a verse completamente reforzada su apuesta por seguir pariendo talentos bajo su batuta. El chico de la sonrisa eterna, al que le consiguieron un asiento en otro equipo diferente a Toro Rosso para foguearlo durante media temporada, es de alguna manera el vaquero que ahora “dirige” el rancho. Su competitividad justifica la existencia de Marko y es por ello por lo que el tratamiento del equipo a Daniel no tiene nada que ver con el recibido por parte de Webber, que nunca perteneció al equipo de los pupilos de Marko. Vettel, de alguna manera, ha cambiado la botas vaqueras y la chapa de Sheriif por las plumas y las pinturas en la cara. De Sheriff a indio en un abrir y cerrar de ojos. Ver para creer...
 
¿Son estos 3 Campeones los únicos que han visto cambiada su situación, que han cambiado de disfraz en el Viejo Oeste?. Ni mucho menos, indios seguimos teniendo en Massa, que creía que cambiando de equipo se iba a convertir en el nuevo vaquero a respetar dentro del rancho y de momento ha tenido que ver como un joven Bottas le ha robado hasta el penocho de plumas y las pinturas, con lo que ni de indio puede vestirse. Button está en la encrucijada, ya que después de ser fichado por McLaren tras su Campeonato del Mundo, ve con cierta sospecha como su butaca se subasta entre pilotos de la talla de Vettel, Alonso y Raikkonen, todo porque Magnussen parece el nuevo Billie el Niño y la figura del británico parece más que amortizada a estas alturas de película. Otro que podría sentirse como un indio sería Vergne, que de ser una de las grandes apuestas de Marko ve como ahora un ruso ha cruzado el charco para convertirse en algo más que otro vaquero (exótico cuando menos), mientras la silla del francés parece destinada el año que viene a alguien que aunque no lleva sombrero, parece destinado a calzarse sus botas. O sino, al menos, su monoplaza. Por no hablar de técnicos, que incluso lejos de cambiar de papeles, directamente ya no salen en la película, como Martin Whitmarsh y Stefano Domeniccalli, que de la noche a la mañana pasaron a ser directamente unos parias de este deporte. Otros, como Brawn, aunque fuera del guión, parecen destinados a volver como algo más que un gran Sheriff a poco que se lo proponga. Y sí, seguro que sobran indios y faltan vaqueros, pero es que como en toda gran película del oeste, siempre fueron más numerosos los que llevaban plumas y la cara pintada que los que llevaban sombreros y botas de punta. Ahí, al fin y al cabo, estaba la épica. ¿Y tú que eres, indio o vaquero?...seas lo que seas, seguro que darías lo que fuera por ser hasta un figurante en este apasionante mundo que es la F1. Cosas de la magia del Gran Circo…

 

1 comentario:

Samuel Gómez dijo...

Excelente retorno sin duda. Un saludo.

P.D. Y algunas "cosas" del principado de las ruletas: http://samgp2250.blogspot.com.es/2014/05/ecos-desde-los-boxes-hagan-juego.html

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