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8 de marzo de 2014

EL REY DEL MAMBO...



Título polémico, sí, sin duda, pero forma parte intrínseca de un tipo de artículo que deseaba escribir desde hace tiempo, visto el vaivén profesional que existe en la F1, en el motorsport, y ¿por qué no?, en la vida en general. La F1 es como una plataforma enorme a la que todo el mundo quiere subirse, un sitio desde donde la vida se ve con otros ojos, como aquello que separa a los mortales de los elegidos para triunfar. Lo transforma todo y ejerce como una lupa gigantesca que aumenta tu notoriedad y repercusión hasta cotas que de otra manera resultaría muy difícil de conseguir, sino imposible. Y quiero hacer hoy precisamente esta reflexión tras haber leído las palabras de Ron Dennis sobre Jenson Button. comparándolo (¡sacrilegio!) con el irrepetible Ayrton Senna. En 2009 o en el año de su debut hubieran sonado algo exageradas, y hoy parecen completamente fuera de lugar ¿Por qué? Porque en la F1, como en la vida misma, hoy estás en lo más alto y al día siguiente no te quiere ni el portero de tu portal. Pero entremos en detalles, porque hay muchos casos que merece la pena analizar...
 
Jenson es un excelente ejemplo de lo que es estar en lo más alto y en lo más bajo (varias veces en ambos casos) dentro de una misma carrera profesional a nivel de piloto...como otros muchos, eso sí, que también comentaremos. Cuando Button llegó a la F1 lo hizo a través del equipo Williams, generando muchas dudas antes de debutar pero subiendo rápidamente al estrellato tras su primera temporada. Era la nueva estrella, la nueva esperanza del automovilismo británico. Es más, la vida le iba tan bien que se empezó a rodear de todo el glamaour que rápidamente se hereda en estos casos y perdió un poco el norte como él mismo ha reconocido en más de una ocasión. La F1 quería hace un tiempo un nuevo "Golden boy", pero no obstante su destino le tenía reservada una sorpresa: Williams no contaría con él la temporada siguiente, teniéndose que buscar la vida , fichando en este caso por el equipo Bennetton (más tarde Renault y actualmente Lotus), gestionado por Flavio Briatore, otro que también ha conocido lo que es estar apartado de los focos del Gran Circo por su "caída en desgracia" con el Singapur Gate. Como hemos dicho, Jenson ficharía por Bennetton y pasaría de la gloria de Williams a pelear por los últimos lugares con aquel monoplaza azul que incluso era superado por el Minardi de un Alonso que ya confirmaba muchas cosas. Y, caprichos del destino, a luchar por estar cerca del podio habitualmente a la temporada siguiente. Cosas de la montaña rusa en la que te metes estando en el Gran Circo. Y cuando mejor le iba, fue de nuevo el damnificado por Bennetton, al elegir Flavio Briatore que fuera el británico el que hiciera hueco a un Fernando Alonso que no era más que un piloto probador, como decía por aquel entonces la prensa inglesa. En resumen, otra vez al pozo. De ser una brillante promesa en 2000, a ser un paria en 2001, a brillar en 2002 y a volver a tener que buscarse la vida en 2003 y a encontrar la gloria buscada n 2006 con su primera victoria en Hungría. Pero esos no fueron los cambios más notorios para Jenson en la F1, sino que en 2008, tras una temporada realmente mala por parte de su equipo, Honda, vio como estos abandonaban la F1 y por un momento no encontraba acomodo ni como piloto reserva en equipo alguno a lo largo y ancho de la parrilla (se barajó para ese rol en la propia Ferrari). A finales de 2008 su carrera parecía acabada a pesar de haber obtenido su primera victoria sólo dos años antes. La suerte jugaba en su contra, pero sólo por unos instantes. Nuevo cambio de rumbo: el equipo fue vendido a su director, Ross Brawn, y esa misma temporada fue Campeón del Mundo. La vida, definitivamente, da muchas vueltas. Un día puedes ser el rey del mambo y al día siguiente que nadie se acuerde de ti, por muy exitosa que haya sido tu trayectoria...

Jenson Button: su carrera parecía acabada en 2008 y en 2009, Honda vendió el equipo a Ross Brawn, que sacó un coche dominante y logró ser Campeón del Mundo.

Sin embargo no quisiera que el caso de Jenson fuera tomado como algo único sobre como puede variar la suerte y pasar de ser el rey del mambo a ser un paria y viceversa. En nuestro país tenemos casos de pilotos que pasaron de acariciar la gloria de ingresar en la F1...a escaparse de la memoria hacia el olvido más injusto. Ejemplos como los de Adrián Vallés, Roldan Rodríguez, Borja García, Andy Soucek, Javi Villa, ...pasaron del hecho de tocar la gloria de la F1 con la yema de los dedos, a desaparecer demasiado pronto de los focos que por un momento parecían destinados para ellos. Algunos, como el caso de Roldan, ya no siguen ni siquiera en el automovilismo. Pero hay otros quizás que son incluso todavía mas hirientes, pues casos como el de Jaime Alguersuari nos recuerdan que hay una línea muy fina entre disfrutar del éxito en la pista, trasladándolo incluso fuera de las carreras (con su hobby musical como DJ) a ser un olvidado más en el cementerio de los que lo intentaron, lo consiguieron por un momento y luego fueron despachados sin más. Seguramente el éxito como DJ de Jaime actualmente sea muy diferente al que tenía cuando estaba en Toro Rosso disputando carreras y consiguiendo puntos. Son ejemplos como ese los que demuestran que muchas veces uno es lo que es por el sitio en el que está y no por lo que representa individualmente como persona. Y esto además se aplica para la vida en general. No es lo mismo, por ejemplo, ser un periodista de una revista de tirada nacional, de evidente éxito de ventas, que serlo de revista local de pequeña tirada. Puedes creer que consigues lo que consigues por ser más simpático y más "cool" que nadie, o puedes darte cuenta de que lo consigues por el medio en el que estás. Los egos se inflan y desinflan con la misma facilidad con la que la vida se quiera empeñar en hacerlo. La vida muchas veces es una noria continua, en la que tan pronto estás en lo más arriba de su recorrido como el revisor te pide que te bajes del asiento cuando estás abajo del todo. Quizás por ello, cada vez sea más común encontrarse con pilotos con la cabeza muy bien amueblada, muy humildes y cercanos, porque son los primeros que saben como funciona este negocio, que hoy estás arriba, mañana estás abajo, y aunque no cambies como persona, la actitud de los medios y las personas hacia ti cambia radicalmente.

CAMBIOS EN EL KARMA HAY PARA TODOS...

Hemos puesto el ejemplo de Jaime porque explica muy bien lo cruel que puede ser la vida, pero eso no quita que se recononozca que es un pilotazo, y que su salida fue completamente injusta (la F1 perdió un gran "carrerista"), pero cuando el tiempo pasa es muy habitual que la gente se olvide de ti, la repercusión mediática baje cuesta arriba y sin frenos y lo que antes parecía una carrera musical prometedora se vea bruscamente frenada porque ya no tienes los focos que te otorga la F1. Seríamos injustos sin pensáramos que el caso de Jaime es único. Hay cientos a lo largo de la historia de la F1. Casos como el de Sebastian Bourdais o Cristiano Da Matta, que vinieron a la F1 tras ganar varias veces la competición de monoplazas más exitosa de EE.UU., la antiguamente denominada CART, ahora Indy, demuestran que en el mundo del motorsport difícilmente te puedes creer durante mucho tiempo el rey del mambo porque la vida reparte "collejas" a discreción y tan pronto se te suba el éxito a la cabeza, tan pronto el destino te baja rápidamente al olvido más profundo. A veces, además, sin necesidad de creerse el rey del mambo, simplemente porque cuando el destino interviene a su capricho no siempre te reserva el lugar que creías merecer cuando estabas en lo alto de la ola. Se me vienen a la cabeza muchísimos nombres más. Iremos a otros dos casos: Truli y Kovalainen. El primero, el italiano, pasó por estar de piloto en diferentes equipos, aunque su culmen le llegó cuando estaba en Renault disputando las victorias y los podios con su compañero de entonces, nuestro bicampeón Fernando Alonso. Seguramente el trato y el comportamiento no tendría nada que ver el que obtuvo entonces con el que finalmente recibió cuando fichó por Caterham, un equipo de cola. Y de Heiikki lo mismo, un caso muy similar al del italiano, aunque quizás en su caso doblemente cruel. Durante 2013 se estuvo rumoreando que sería el piloto elegido por Caterham para volver en 2014, y cuando todo parecía tan cerca, salió la opción de correr 2 carreras con Lotus, no estuvo a la altura, y su regreso a la F1 se evaporó inmediatamente. Daban igual los años que había estado en el equipo, y lo mucho que ayudó el año pasado a enderezar un coche que parecía estar por debajo de los Marussia. Ahora, simplemente, ya no tiene los focos a su alrededor...

Pero hemos hablado de todos estos pilotos cuando hay muchos otros ejemplos de estrellas que ya no brillan como antaño, cuando la F1 caía rendida a sus pies (Montoya) o cuando eran conocidos por sus gracietas (Eddie Irvine) casi tanto como por sus resultados en pista. Kimi Raikkonen también lo experimentó en sus propias carnes cuando salió de la F1 y tanto en Rallyes como en la Nascar no pasó de ser un figurante más. Y si salimos de la F1 y nos vamos a otras especialidades, también encontraríamos casos como el Dani Solá, el primero que parecía destinado a tomar el relevo de Carlos Sainz en el Mundial de Rallyes. O en las motos, cuando Fonsi Nieto era el primero de los familiares del 12+1 que prometía maneras y que ahora sólo parece un recuerdo del pasado. Si salimos del motorsport y nos vamos a otros deportes, como el futbol, la cosa se puede poner incluso mucho más cruel. Lo que representaba Pavón cuando estaba de jugador titular en el Real Madrid, al que ascendió desde la cantera, y por lo que fue pasando desde que salió, alejándose con cada paso un poco más de los focos que otorgan ser jugador del Real Madrid. Otros como Celades también pasaron por situaciones parecidas, o jugadores que llegaron rápidamente a la disciplina de cualquiera de los 2 grandes y que pasados 2 años encaminaron su carrera hacia el olvido. Cuando estás en primera división, y en un equipo importante, el dinero llueve y te sientes invencible. Eso sí, la vida, superada los 30 años, te puede devolver una "colleja de realidad" bastante importante. El caso de Christian Vieri es otro de aquellos que te recuerdan las vueltas que da la vida: de ganar millones de eur por temporada a acabar arruinado y pidiendo una oportunidad con la que ganarse la vida (link) sin haber pasado de los 40 todavía...







NO SÓLO LOS DEPORTISTAS...

Pero no sólo en los pilotos y deportistas están los ejemplos, sino que hay casos como responsables de prensa, directores de equipo, técnicos, que tras estar en lo alto de la ola, ahora no disfrutan de esa repercusión que te hacían creerte algo parecido a un ser intocable. Briatore y Pat Symonds algo saben de esto. Alcanzarlo todo con Renault y Benneton (4 mundiales que ahí quedan), caer en desgracia con el "SingapurGate", siendo apartados de la competición...para luego, tras tres años y medio de olvido, comprobar en el caso del británico que sólo la opción Marussia (un equipo de cola) le permitía ejercer aunque fuera en la sombra. Ahora, con los resultados de Marussia y su fichaje por Williams vuelve a tener todo el crédito que perdió entonces. Él sigue siendo el mismo, pero la F1 no le miraba de la misma manera en 2006, en 2009 y ahora en 2014. De rey del mambo a paria y de nuevo a rey del mambo. Una locura, lo dicho. Por no hablar de Ron Dennis, quizá el ejemplo más claro de lo que es pasar de estar en la sombra, casi completamente olvidado, a resurgir de sus cenizas y ser uno de los centros de la repercusión mediática de la F1. Su caso, sin duda, merecería un estudio mucho más profundo. Un tiburón que ha sabido regresar mordiendo fuerte. Pero con responsables de prensa, y miembros menos conocidos podríamos decir lo mismo. De parecer omnipotentes, por la responsabilidad que tenían, a estar desaparecidos en combate. Seguramente aquí le venga a más de uno a la cabeza el personal de HRT en estas funciones, aunque distan de haber sido los únicos. ¿Quien se acuerda ahora por ejemplo de Mr. 20%, Willy Weber, ex manager de Michael Scumacher y Nico Hulkemberg? Pues seguramente muchísimos menos de los que lo hacían hace 5-10 años. Como vemos, la primera línea de repercusión mediática se pierde en muchos más casos, no sólo en los referentes a los pilotos y deportistas en general. Para formar parte del deporte profesional, en cualquiera de sus variantes, hay que tener la cabeza muy bien amueblada, pensar que el éxito y la gloria son efímeros y que es tan fácil creerse el rey del mambo como pensar que ya no vales nada porque los focos han desaparecido. Ni lo uno ni lo otro. Los egos conviene tenerlos controlados porque cuando te crees algo más de lo que eres es cuando más fácilmente te llegan los bofetones que la vida de vez en cuando reparte, bien para poner las cosas en su sitio o bien porque al destino simplemente le da la gana...
 

1 comentario:

Samuel Gómez dijo...

Y aunque sabes que soy formulero Juan, al recordar a Celades, me acordé de un partido Betis-Barcelona, 1 - 5 resultado final, en el que el Barça de Johan Cruyff jugó con ocho jugadores de la cantera, para que a lo largo del partido entrasen los tres cambios reglamentarios, que eran tres jugadores más formados en la Masía: Pep Guardiola, Albert Celades e Iván de Peña. En total, once jugadores de La Masía. El Barça se impuso con un fútbol espectacular con goles de Roger, Figo, Velamazán, Celades y De Peña.

Un abrazo.

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