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6 de febrero de 2014

¿El declive de la f1?...los F1 de 2014 serán lentos y priorizarán el consumo...


Esa es la F1 que se nos viene encima esta temporada, porque el 2014 nos promete dar un paso hacia una dirección desconocida hasta ahora para el Gran Circo: el ahorro de combustible como arma para ir más rápido durante más tiempo. Hace tiempo, cuando decidieron dar este giro radical en la F1, bajando la cilindrada de los motores, apostando por el turbo y la tecnología híbrida, todo aquello pintaba mucho mejor de lo que vemos ahora. Pero lo que subyacía ya por entonces era la misma filosofía que ahora comprobamos medio horrorizados: la prioridad en las carreras va a ser ahorrar combustible para poder llegar a meta. Ya lo dijimos en un artículo para AutoFm, y ahora, con las palabras de Adrian Newey se vuelve a confirmar: los F1 serán auténticos "taxis" por los circuitos...

Cuando Jean Todt y la FIA apostaron por el cambio, la idea era trasladar que la F1 no estaba ciega ante el nuevo contexto mundial de crisis, en el que se empezaba a apostar por ahorrar combustible y apostar por tecnologías más verdes y respetuosas con el medio ambiente. Un fin en si mismo bastante respetable y que casa con la tendencia actual de muchos fabricantes de automóviles. De hecho, es este punto uno de los principales motivadores del cambio, pues con la huida de BMW, Honda,  Toyota y la salida de Renault como escudería, parecía que la F1 había dejado de ser interesante para los grandes fabricantes. El riesgo que ello inplicaba en unos tiempos de crisis, donde los patrocinios iban a empezar a escasear, hacía pensar que o la F1 se reinventaba de nuevo, o con la fórmula de los V8 no iban a atraer a nadie nuevo que apostara economicamente por la disciplina. Necesitaban dar un giro hacia lo verde, hacia la reducción de consumos, para que la F1 se conviertiera en la referencia del automovilismo una vez más y atrajera las miradas y las inversiones que se estaban perdiendo...
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Como vemos, el motivo es loable y entendible, pero los efectos de momento no han podido ser más negativos. El fin era recuperar el interés de las grandes marcas de automóviles, porque son las únicas con el músculo financiero suficiente como para aguantar las inversiones que conlleva este deporte. De hecho, inicialmente se quería ir hacia motores 1.4, en un intento de atraer el interés del grupo VW, muy proclibe a usar estas cilindradas turboalimentadas en sus vehículos de calle. Tras la negativa del grupo y el rechazo frontal de Ferrari a emplear motores de tan baja cilindrada, se llegó al punto de encuentro de los 1.6 Turbo. Tan es así que Cosworth desarrolló los dos conceptos, los dos motores, destinando el 1.4 para un motor de un superdeportivo de calle, y el 1.6 dejándolo pendiente para cuando recuperaran la posibilidad de invertir de nuevo en F1. Pero todo eso nos ha llevado hacia un incremento casi exponencial en el incremento de costes para los equipos, y lo que es peor, a la posibilidad de que la F1 pierda la esencia por la que se decide el ganador de sus carreras: no ganará el más rápido, sino el que mejor gestione el consumo de su monoplaza. Ahora ya no se tratará de ir con el pedal del acelerador pisado hasta el fondo, sino de gestionar el motor para ahorrar todo lo posible con el objeto de tener gasolina para llegar al final siendo lo más rápido posible dentro de esos parametros. Entramos en un terreno ciertamente inexplorado y peligroso para mantener la atención de los aficionados por la F1...

Y es en este punto donde me quisiera detener porque al fin y al cabo son los espectadores y los aficionados los que pagan la fiesta, bien sea via audiencia o via pago de las entradas en los circuitos. Giancarlo Minardi lo ha dicho

"We have cars that could be as slow as GP2 cars in the races, and the winner will be who is most economical with his fuel, not necessarily the fastest. These are aspects that could drive away some true fans"

Como vemos, el hecho de que los F1 ya no sean los coches más rápidos sobre los circuitos, que anden peligrosamente cerca de los tiempos de sus hermanos menores, los GP2, y el hecho de que quien más combustible ahorre sea el que gane luego puede hacer huir a muchos fans que pensaban hasta ahora que en la F1 ganaba siempre el piloto más rápido. Ahora ya no, pero es entonces cuando entra otro factor en juego: la F1 ha perdido 100 mill. de espectadores en los últimos 2 años debido al dominio de Vettel. Es decir, de llover, ya llovería sobre mojado, en un deporte donde 100 mill. de espectadores lo han dejado de ver recientemente (conservando actualmente unos 450 mill.) y donde el dominio de Vettel ha tenido parte de culpa en todo ello. Si su ausencia de dominio va o no a provocar un crecimiento mayor del hecho de que los F1 hayan pasado de ser bonitos y rápidos a lentos y feos lo veremos en los próximos meses, pero lo cierto es que hay más de un motivo para mantenerse preocupado. Si la F1 ha basado su éxito en ser la discplina de referencia por ser donde el talento, la velocidad y la belleza confluían...cambiar las 3 patas de la ecuación de manera radical hace temer por su futuro, al menos en los términos de esplendor de antaño. Si en la F1 actual los pilotos que entran cada vez tienen menos talento y más dinero, los monoplazas son feos, y al mismo tiempo son más lentos que los de antaño ¿que razones pueden tener los fans para seguir viéndola?. Más les vale a la FOM y a la FIA que haya lucha durante esta temporada porque en caso contrario la sangría de espectadores en la F1 puede comenzar a ser exponencial...
Por Juan Ávila

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