Buscar este blog

1 de enero de 2014

EL ACCIDENTE DE MICHAEL SCHUMACHER (LA VIDA SON DOS DÍAS...)

 
 
Llevamos unos días muy complicados para toda la familia del motorsport. El accidente de Michael Schumacher nos ha encogido a todos el corazón y nos ha recordado tiempos que creíamos ya pasados. El destino, a veces más caprichoso de lo que nos gustaría, nos depara sorpresas en el momento más inimaginable de nuestra vida y eso, a la larga, siempre nos hace plantearnos la inmediatez con la que los cambios más imprevistos llegan a nuestras vidas. La vida son dos días...y a veces uno y medio. El accidente (y sus consecuencias) de Schumacher es algo que no estaba en el guión, por lo menos en el que teníamos planteado la mayoría. Y no deja de resultar curioso que alguien que lleva jugándose la vida en la F1 desde hace más de 20 años tenga un accidente con estas consecuencias precisamente esquiando. El destino es caprichoso a veces, de eso no hay duda, y elige sus momentos cuando le viene en gana, porque para eso manda...pero sus caprichos parecen especialmente crueles en algunas ocasiones. Ahora bien ¿Que podemos esperar a partir de ahora?
 
 
"Schumacher no esquiaba a gran velocidad cuando sufrió el accidente"
 
Es una situación relativamente nueva para los aficionados a la F1 moderna lo que está pasando con Schumacher. Ver como un Campeón del Mundo se debate entre la vida y la muerte por un accidente que no tiene nada que ver con la F1 ni con el mundo del motor continua dejándonos perplejos. No hay quien no se pregunte todavía como fue posible que tras 20 años corriendo en los circuitos, con maniobras que a menudo ponían al de la guadaña en guardia, el accidente que pueda marcar su vida sea esquiando. Y es más, a pesar de que fuera saliéndose de los límites de  la pista, como vemos en la foto, no es el clásico ejemplo de hacer un "fuerapista" especialmente peligroso. De hecho, es una zona que separaba a una pista azul de una roja. Para entendernos, azul equivale a un grado fácil-intermedio, y roja ya es un grado intermedio-avanzado, pero sin ser en ningún caso pista negra ninguna de ellas. Es más, tampoco el accidente fue causado por ir a gran velocidad, como ya dijo Sabine Kehm (representante de Michael) link:
 
"Después de hablar con diversas personas que estaban con Michael en el momento del suceso, en el momento del accidente; Michael y el grupo habían estado esquiando por bajadas que eran normales,” 

“Había una bajada de nivel azul y una roja y entre ellas había una parte con nieve profunda y Michael fue hacia allí. Pero incluso después de eso, parece que por lo que me ha contado todo el mundo que no iba a una gran velocidad porqué había estado ayudando a un amigo que había caído en la pista.”

“Así que empezó a esquiar de nuevo, fue hacia la parte de nieve profunda y lo que entendemos es que se golpeó con una roca cuando pretendía tomar la curva y parece que fue catapultado por el aire y al caer se golpeó de cabeza con otra roca. Fue algo que al hablar con diversas personas, incluídos instructores de esquí, han afirmado que puede suceder a 10 km/h. Es algo muy, muy desafortunado”

 
La fortuna, en este caso la peor posible, fue la determinante de destino y no la velocidad o el hecho de hacer maniobras especialmente arriesgadas. Como pone en el título, la vida son dos días y nunca se sabe lo que te tiene deparado. Llevar casco fuera posiblemente el hecho que le salvó de subir arriba antes de tiempo. Pero dicho eso, las lesiones no son poca cosa y como ya han avanzado los médicos, los riesgos siguen siendo muy importantes, tanto a nivel de supervivencia como de las posibles secuelas que le puedan quedar. Y en esto quisiera hacer una reflexión sobre el caso más reciente que hemos tenido: María de Villota. María tuvo un accidente brutal con el Marussia en el aeropuerto de Duxford contra ese maldito camión que no le costó la vida entonces aunque sí un año más tarde. Y es ahí a donde quiero ir por un motivo y este es de nuevo el único posible: el destino. Después de fracturarse el cráneo en un accidente que parecía destinado a no contarlo, María logró sobrevivir a base de lucha y de un equipo de cirujanos que obró un auténtico milagro. Pero si bien el destino quiso que tras esas operaciones disfrutara de una segunda oportunidad, finalmente decidió llevársela un año después cuando iba a presentar su libro "La vida es un regalo". El destino, caprichoso en sus decisiones, tomó una que nadie entendió entonces. Y se sigue sin entender ahora. Aunque, quien sabe, también puede que fuera para darla el tiempo necesario para difundir su ejemplo de lucha y superación. Con Michael, en todo caso, nos enfrentamos a la misma pregunta ¿Que pasaría si sale de esta? ¿Le quedarían secuelas o pasaría por una situación como la de María, con ese periodo de gracia que le concedió la vida? Eso a estas alturas es difícil saberlo, pero como los Campeonatos se ganan carrera a carrera, y Michael sabe de eso más que nadie (para eso tiene 7), lo primero es ir paso a paso, ganar cada carrera que te proponga la vida y no pensar en más allá. En este sentido, es algo que los médicos están practicando también.
 
 
 
Aquí, con el tema  médico quisiera hacer otra reflexión: no tiene que ser nada fácil estar en el pellejo de los médicos ahora mismo. Todo el planeta está pendiente del estado de Michael Schumacher en todo momento, y por tanto, quiere noticias al minuto. Trabajar bajo esa presión no tiene que ser nada sencillo. Ellos, más que nadie, querrán dar buenas noticias sobre un paciente que saben que no tiene el mismo tratamiento mediático que el resto, aunque ellos tengan que tratarlos a todos igual, o al menos que así lo parezca. Tiene que ser una situación especialmente incómoda porque el resto de pacientes en similares condiciones también quieren ser tratados de la misma manera. Y por si fuera poco, la rapidez con la que se quiere informar parece querer imponer la inmediatez de la solución definitiva cuando la mejor solución es actuar con mucha cautela, y por tanto, tomárselo con calma. Dos operaciones lleva ya, y ambas con un único objetivo: ganar tiempo y superar las primeras 48 horas, donde una mala decisión puede terminar con todo de manera precipitada. Actuar así, paso a paso, con toda la presión mediática mundial deseando anunciar la recuperación de Michael para el mismo momento en el que preguntan no debe ser tarea fácil. Por ello hay que pensar que no nos podremos encontrar con el milagro cada vez que miremos en las redes sociales. Schumacher, aun estando estable ahora, necesita tiempo, mucho tiempo, para tener una nueva oportunidad, la cual además no se atreve el equipo médico a garantizar que la tendrá y en que condiciones será. La cabeza es la zona más sensible para operar, y con el estado en el que parece encontrarse Schumacher, más todavía. Una mala decisión interviniendo en el cerebro puede dar al traste con todo lo ganado hasta ahora. Tiempo, eso es lo que es la vida para Michael en estos momentos. Pero no sólo para él, sino para todos. La vida se mide en unidades de tiempo, y lo importantes es lo que hacemos durante las mismas. La vida son dos días, o menos, así que no malgasteis ni uno sólo de ellos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Que necesita Movistar para tener éxito con la F1?

Encuesta - Futuro "Pedro de la Rosa"