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30 de noviembre de 2013

ALONSO, FERRARI Y LAS PELOTAS ENCIMA DE LA MESA...


 
El título tiene su aquel, no lo negaré, pero desde hace un tiempo es el resumen de la situación de Alonso y Montezemolo en la Scuderia. Ambos están empeñados en no rebajar la tensión (pública al menos) y el globo está ya tan hinchado que cuando estalle la onda expansiva se terminará llevando todo lo que pille por delante. Es lo que se llama normalmente "una cuestión de pelotas", por no decir expresiones más malsonantes todavía, pero en esa guerra dialéctica entre Alonso y Montezemolo el único que siempre va a perder es Ferrari. No hay otra. ¿Hay necesidad de todo esto?. Desde un punto de vista objetivo, claramente no, pero desde el punto de vista de cada una de las partes, de dejar clara la posición de cada uno, seguramente Alonso y Montezemolo opinen lo contrario. Entremos en profundidad...

Lo de Ferrari, Alonso y Montezemolo viene de lejos, más allá incluso de la mera existencia de ambos. Es la filosofía de Enzo Ferrari que con frases como "Los pilotos son como bombillas, cuando se funden se cambian por otro y fin de la historia" y "Cuando gana Ferrari ganan los coches, cuando pierde Ferrari pierden los pilotos" definía perfectamente la manera de ver este negocio dentro de Maranello. Ferrari lleva 7 años de sequía y 4 de ellos desde que está Fernando. Es normal, por tanto, que Montezemolo haya entrado en situación de nerviosismo y lleve sus frustraciones a lo público como buen italiano de sangre caliente que es. Otra cosa diferente es que sea lo recomendable. Ferrari es algo más que un equipo de F1, y eso es tanto para lo bueno como para lo malo. Ferrari es un mito y eso lo llevan (o lo intentan llevar) a todos los niveles de la organización: desde el nº de vehículos que producen (siempre limitados, para no caer en la banalización) hasta en la política de comunicación que siguen, muchos más restrictiva que el resto de escuderías. Ahora bien, llega un momento en que estos esquemas que funcionaban tan bien antaño, dejan de valer en el mundo actual, ya que con las nuevas formas de comunicarse, la imagen de una marca no está ya tan asociada a esos esquemas antigüos, arcaicos y obsoletos. En el equipo de F1 pasa lo mismo, de la época en que se probaba todo en pista y Ferrari hacía de su circuito de Fiorano el banco de pruebas ideal para mejorar sus monoplazas más y mejor que nadie...se ha pasado a la época de los ordenadores y los simuladores, poniendo al descubierto que Ferrari se ha quedado atrás. Y Montezemolo, le guste o no, es en gran parte responsable de todo esto. No hace muchos días le veíamos presumir de su poder en la FIA con todo aquello del derecho de veto, como aquel que para ser respetado necesita propagar a los cuatro vientos lo mucho que tiene y lo mucho que significa para el mundo. Arcaico, obsoleto, antiguo...de otro siglo. Quien manda ahora no tiene derecho de veto, pero tiene a la FIA y la FOM cogidas por las pelotas, invirtiendo dinero a espuertas en promocionar sus disciplinas y darlas soporte monetario y deportivo para que sigan existiendo, cuando no para crear otras nuevas o darlas un cambio de visión que las permite seguir subsistiendo. Red Bull no necesita propagar lo mucho que tiene o lo mucho que manda, simplemente porque nadie necesita escucharlo, los hechos hablan por ellos mismos. Ferrari sigue sin darse cuenta de como poner las pelotas encima de la mesa...o porque ya no puede o porque directamente no sabe como hacerlo...
 
 
 
 
La "guerra dialéctica" entre Alonso y Montezemolo no es más que una constatación de todo lo expuesto anteriormente. El mejor piloto de la parrilla aguanta 4 años sn decir "ni mu" del equipo, haciendo labor de equipo pensando en que esa es la mejor manera de construir: aunando esfuerzos sin creerse uno más que nadie porque el resultado es el fruto del trabajo de las más de 400-500 personas que forman la Scuderia. Sin embargo ve con perplejidad como el resultado sigue siendo el mismo cada año y como el Ferrari permanece como el 5º-6º coche de la parrilla, como el 3er equipo en discordia. Es más, ve atónito como su equipo no pinta nada ya políticamente en el Campeonato, y teniendo además motivos para pensarlo. Por ejemplo, ve como en 2011 dan su brazo a torcer con los difusores soplados para que siga el Campeonato (a pesar de su famoso derecho de veto), a pesar de vulnerar en algo más que ese espíritu de la norma  que impide usar partes móviles para modificar el rendimiento aerodinámico del coche. Ve también como a Red Bull se le pasa todo, se le prohibe siempre a posteriori mientras Ferrari asiste a que le prohiban un alerón nuevo por vulnerar el ya famoso "espíritu de la norma" a pesar de la escasa ganancia que conllevaba. Ni morros flexibles como chicles, ni fondos que flexan más de la cuenta, ni controles de tracción simulados, ni agujeros prohibidos a posteriori...nada puede hacer Ferrari para que los de azul siempre se salgan con la suya. Ni siquiera cuando el color del equipo es gris y las trampas son tan manfiestas como unos tests piratas que incumplían todo lo previsto en la normativa. Da igual, Montezemolo y su derecho de veto ya no pintan nada. Ferrari no tiene espíritu de autocrítica y eso a su piloto estrella le enerva, le hierve la sangre...y todo hasta que un día, hastiado de todo,  alcanza el punto de ebullición, dice 1 verdad bien dicha: es muy difícil ganar el campeonato con un coche que califica 5º-6º los sábados en parrilla. A partir de ahí, las pelotas de uno y otro se ponen encima de la mesa en cada declaración pública que hacen, simplemente porque a su presidente le falta la inteligencia necesaria para reconducir la situación...
 

 
 
Alguién me podrá decir que una afirmación así sobre Montezemolo puede sonar exagerada, toda vez que es un hombre que ha estado dirigiendo Ferrari desde los tiempos en los que Enzo todavía estaba vivo. Pero los hechos hablan por las personas más que las palabras que suelten o el tiempo que lleven en el cargo. Ferrari se ha dejado pisar el terreno, se ha dejado birlar la silla, simplemente porque se ha pillado las manos con el tema económico y los pactos con Ecclestone. El magnate británico sabe que tiene a Ferrari asegurada en la F1 y que esta nunca va a faltar. Ante esa perspectiva, centra sus esfuerzos en 2 frentes: retener a Red Bull, que promociona la F1 como antes ningún otro equipo había hecho, y a Mercedes, con el fin de garantizarse que un equipo del prestigio de la marca de la estrella dé lustre a su campeonato y le provea además de motores, tan necesarios para que los monoplazas corran por los circuitos. Y por mucho que Montezemolo presuma de derecho de veto, si este no se usa, de nada sirve. Alonso no sólo ve como su equipo es incapaz de darle un coche a la altura del Red Bull, es que ve que cuando Ferrari se acerca, la FIA y Pirelli cambian las normas a mitad de Campeonato para que los de azul sigan siendo invencibles. Ante esa tesitura es normal que no sólo hable, sino que se muestre hasta cierto punto crítico con su equipo y con la situación de la F1. Y es más, podría decirse que se ha mordido la lengua un poco más de la cuenta para todo lo que podía haber dicho. La ironía en este caso ha sido su fiel aliada, algo que no ha sentado nada bien ni en Ferrari (su equipo) ni en el proveedor de neumáticos (Pirelli). Ambos italianos, todo sea dicho.


Foto subida por Alonso en Twitter del simulador Ferrari







 
"Aunque Alonso, como cualquier otra persona, puede escribir en Twitter lo que quiera, todo lo concerniente a Ferrari será comunicado por Ferrari"
 
¿Que le queda a Ferrari para reconducir la situación? muy sencillo, dejar de pensar que el equipo tiene que tener una lucha pública con su piloto para demostrar quien manda en el equipo, quien tiene las pelotas más grandes dentro de Maranello. Pero es más, lo lógico es pensar al menos que si Montzemolo tiene que poner sus pelotas en algún lado sea en la mesa de la FIA, la que lleva cachondeandose de los italianos desde que Jean Todt llegó a su presidencia. El enemigo está fuera, no dentro, y poco va a fortalecer a Ferrari una lucha con su piloto estrella si este es además el único que la ha salvado de hacer el ridículo cuatro años seguidos. Contratar a Raikkonen o prohibir el uso de Twitter a Alonso para comunicar aspectos relacionados con el equipo (absurdo en los tiempos que corren) no deja de ser un intento de Montezemolo de recordarle a su piloto quien manda en Ferrari, quien es el  jefe en Maranello. O dicho de otra manera, no deja de ser una forma de decir que Ferrari es más grande que Fernando Alonso, que los pilotos pasan pero Ferrari permanece. Una especie de complejo de inferioridad alimentado por el hecho cierto y constatable de que Alonso triplica en twitter los seguidores de Ferrari (bordeando la barrera de los 2 mill. de seguidores, por cierto). Increible, ¿verdad?. Pero es más, no sólo se trata de seguidores virtuales, porque como pudimos ver en Monza, en medio de la polémica, los aficionados en el circuito corearon a Fernando, al que rindieron pleitesia una vez más. Montezemolo se ha equivocado de guerra, de batallas, de saber donde poner las pelotas, las suyas, las que tienen que dirigir a Ferrari a recuperar el poder que su mito le debería dar. Hasta que piense, razone y se dé cuenta de lo que tiene que hacer...las pelotas de Montezemolo se encontrarán en el lugar equivocado...como siempre desde los últimos 7 años.
 
Por Juan Ávila

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hacia meses que no disfrutaba tanto leyendo un articulo de f.1

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