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4 de septiembre de 2013

EL PECULIAR AFICIONADO ESPAÑOL A LA F1...Y AL DEPORTE EN GENERAL...(los jueces del alma y el "síndrome Alonso")

 
 
No puedo evitar escribir un artículo de este clase tras ver lo que el destino ha reservado para Daniel Ricciardo y las pocas reacciones que he leido acerca de la injusticia tan supina que ha supuesto teniendo en cuenta lo que ha hecho el australiano y lo que hizo en su momento Jaime Alguersuari (o incluso, Sebastian Buemi). Y es porque en el caso de Jaime el análisis se aleja siempre de lo deportivo para entrar en la valoración de su carácter y esa forma tan peculiar de juzgarle más por lo que hace fuera de la pista que dentro de ella. Es algo parecido a lo que le sucede a Alonso, aunque en el caso de Fernando su historial deportivo ejerce como de escudo de energia contra el que nada ni nadie puede traspasarlo. Por ello, lo llamaremos a partir de ahora el "síndrome Alonso". Pasaremos a explicarlo...

España es un pais peculiar para las pasiones. La exageración forma parte de nuestra idiosincrasia. Cuando algo nos gusta, nos gusta mucho, y cuando algo nos disgusta, podemos llegar a odiarlo en menos de dos pasos...¡que digo!...!en menos de uno!. Tenemos una biporalidad muy acusada. Somos así, lo llevamos en nuestros genes. Pero no es la única cualidad que nos define, y es que si bien  hemos demostrado nuestra generosidad en multitud de ocasiones, siendo además un país muy abierto con todo el que viene de fuera (ya sea de nuestro pueblo, ciudad o país) también somos el país de los cotilleos y las envidias, fruto de las cuales viven muchas revistas y programas de televisión lamentablemnte. Es esta última cualidad la que junto con nuestro poso cultural adquirido a lo largo de muchos siglos de historia lo que nos hace percibir lo que le sucede a nuestros seres más cercanos de una manera un tanto peculiar. Nos encanta verles tiunfar siempre y cuando creamos que se lo han ganado trabajando más que nadie, que es un éxito fruto de un esfuerzo, de un sacrificio, que les haga tan mortales como nosotros. Nos ha costado mucho llegar donde estamos porque hemos estado muchos años aislados del mundo, fomentando un complejo de inferioridad contra todo lo que viene desde afuera que el mero hecho de ver a alguien alzar la voz con una seguridad mucho mayor que la nuestra nos hace sentirle lejano, como si no fuera de los nuestros, porque el español es humilde y nunca se cree más que nadie. Somos esa generación que le ha costado ver lo "made in spain" como un sinónimo de algo bien hecho, bien parido, que no tiene que envidiar nada a lo hecho fuera de nuestras fornteras. Tanto es así que durante mucho tiempo las marcas de aquí se han escondido bajo nombres extranjeros, conocedoras de que si el consumidor se enteraba de que el producto estaba hecho aquí, directamente no lo adquiría. Es la generación de la actitud acomplejada, algo que gracias a Dios cada vez se está difuminando cada vez más.
 
 
 
 
 
Y es en este choque cultural entre los que creen que la humildad siempre debe ser el patrón a seguir y los que creen que ser un tipo seguro de si mismo es un camino hacia el éxito lo que hace que tipos como Alonso y Alguersuari tengan una parte de la población en su contra, aunque en otros países no sea visto de la misma manera. La F1 hace todavía más evidentes este tipo de personalidades en los pilotos, pues el carácter ganador se fomenta dentro del mismo equipo en el que compiten, pues lejos de ser su compañero un aliado, es su más acérrimo rival. No hay otro deporte donde esta rivalidad esté tan exagerada como en el Gran Circo. Ni en el WRC, ni en el WTCC, ni en el DTM, ni en el Mundial de Motociclismo. La F1 tiene unos componentes tan brutales de inversión e intereses que sólo los que tienen esa seguridad aplastante soportan la presión que conlleva luchar por Campeonatos del Mundo. Y no nos engañemos, los grandes Campeones siempre han sido insultantemente seguros de si mismos: Schumacher, Hamilton, Alonso, Raikkonnen, Vettel, Ayrton Senna, Prost, Piquet y muchos otros más. Sí, ninguno ha hecho de la humildad su marca de la casa y es porque nunca la han necesitado. La fortaleza mental empieza por estas cosas que da esta insultante seguridad, ya que en otros deportes, aun siendo necesaria, no se necesita en semejante magnitud. Y en España, aunque hemos aprendido una gran cantidad de aspectos que conforman la F1, nos seguimos resistiendo a ver como cercanas y nuestras a personas con esa seguridad en si mismos. Es por ello que Alonso o Alguersuari lo sufren más aquí que en cualquier otro país porque afuera esos complejos no existen, o no al menos con la misma intensidad. Se les criticará por muchas cosas, pero lejos están de meterse con esa brutal autoestima que los periodistas que llevan años en estos saben que han tenido todos los grandes campeones de este deporte. Sí, Fernando y Jaime tienen esa cualidad que es precisa para triunfar en un deporte que no se apiada de los débiles, que los aplasta a la mínima duda que muestren porque la F1 siempre ha sido un club de pirañas, un gran acuario donde los tiburones se comen a los pececillos que no se hacen respetar. Eso, lamentablemente, no se termina de entender. La F1 genera mucha más presión que cualquier otro deporte, porque cada fin de semana es al todo o nada, y siempte uno es tan bueno como su última carrera.
 
Dicho todo esto, lo cierto es que el ejemplo de Jaime venía perfectamente para escribir acerca de lo que nos acerca o nos aleja de nuestros ídolos. Siempre se ha dicho de él que le perdía lo que decía fuera de la pista, que esa autoestima tan marcada no podía mostrarla en ùblico sin haber ganado nada todavía en la F1. Y digo yo ¿Por qué? ¿acaso sólo te puedes expresar con seguridad si as ganado Campeonatos del Mundo?...precisamente antes es cuando más se necesita esta cualidad para abrirse camino a codazos en un deporte en el que desde que te sientas en un monoplaza ya te están intentando levantar el asiento, desde el probador hasta el compañero de un par de boxes más lejanos. Jaime, mal que pese a una parte de la afición, se ganó su derecho a revindicarse, empezando por un palmarés en el que ganó la F3 Inglesa siendo el piloto más joven (rompiendo el record de Senna) batiendo a un Sergio Pérez que ahora está en McLaren. Es más, en sus 2 años y medio en Toro Rosso mostró una progresión que ni mucho menos se ha visto en Ricciardo (ni Vergné). Y es que en el ejemplo de Ricciardo una de las cosas que duele es ver como su compañero Jean-Eric Vergné parece un carrerista mucho más completo, que cumple mejor los domingos, como muestra la cuenta de puntos de ambos durante estos 2 años. Y con eso y con todo, aun así, a Ricciardo no se le parece discutir en la misma medida porque no es piloto que muestre en sus declaraciones esa aparente exagerada autoestima que sí tiene Jaime. Pero ¡que no se iba a llevar Alguersuari en forma de críticas teniendo en cuenta la polarización que ha logrado el único Bicampeón del Mundo de F1 que hemos parido!. El español prefiere el carácter humilde aunque sea a costa de ser menos exitoso, aunque en ningún momento estamos diciendo que sean dos cosas incompatibles. Simplemente que en la F1 la autoestima y la seguridad en si mismo elevadas a la máxima potencia es algo que cotiza al alza para lograr tener éxito.
 
 
 
 
Jaime ha cometido un gran pecado que en la España de hoy en día suele ser mortal de necesidad: mostrar una seguridad exagerada, algo que siempre se ha interpretado como algo similar a creerse más que nadie. ¡Y aquí nadie nos mira por encima del hombro!...y si lo hace, que al menos sea Bicampeón del Mundo. Bueno, ni eso. Somos españoles, con nuestras virtudes y nuestros defectos, pero que duda cabe que ahora que la crisis parece que nos obliga a reinterpretar el "made in spain" como algo positivo, de lo que presumir incluso en las campañas de publicidad, puede que sea el momento en el que comencemos por fin a poner por delante los aspectos positivos que nos definen como país (creatividad, generosidad, solidaridad, cercanía, jovialidad, capacidad de improvisación, el hecho de que nunca nos rendimos, etc...) por delante de aquellas un poco más mezquinas como son esa envidia por el éxito ajeno y esa humildad mal entendida. Ya es hora de que demos el siguiente paso y nos olvidemos de complejos. Quizás no es algo que se enseñe en los previos de los Domingos, pero es muy importante para al menos comprender y entender este deporte...incluso la vida en si misma. Desde mi humilde parecer, claro está. Uy, ¿he dicho humilde?....
 

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