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13 de agosto de 2013

LA SOMBRA DE FERNANDO ALONSO ES ALARGADA...(las nuevas generaciones de pilotos españoles en la F1 y la losa de los éxitos de Fernando)

 
 
Hace ya más de 14 años que la F1 en España cambió para siempre. La llegada a la máxima categoría del motorsport de Pedro de la Rosa y Marca Gené supuso romper la barrera definitiva que llevaba ya 10 años sin romperse, desde los tiempos de Luis Pérez Sala y Adrian Campos en Minardi. Entonces, en 1999, poner a dos pilotos en la F1 nos parecía un paso enorme, aunque fuera en equipos tan modestos como Arrows y Minardi, por entonces los 2 últimos equipos de la parrilla. España aterrizaba de nuevo en la F1, con Telefónica y Repsol de por medio, en una apuesta destinada desde el principio a ser la definitiva, la que nos garantizaría muchos años nuestra participación en el Gran Circo.

 
 
 
Fue un primer año de ensueño, con Pedro puntuando en la primera carrera (algo que muy pocos pilotos a lo largo de la historia habían logrado) cuando sólo los 6 primeros agarraban el codiciado botín de conseguir algún punto. Era la época donde puntuar equivaldría hoy en día casi a conseguir un podio, sobre todo para los equipos modestos. Entonces los éxitos de la participación española en el Gran Circo se medían en puntos, no en podios y ni mucho menos en victorias. Hasta en 2001, con la entrada de Fernando en Minardi, conseguir puntos era cosa de escasas ocasiones. Sólo Pedro de la Rosa, por entonces en Jaguar, parecía mejor posicionado para conseguir una página entera del diario deportivo de turno. Hoy en día, hasta 6 páginas completas (o más) de un Marca o un As podemos tener tras un gran premio en el que nos haya ido bien a nuestros intereses. ¿Y por qué contamos todo esto? muy sencillo, para coger perspectiva sobre lo difícil que no es sólo el hecho de llegar a la F1, sino mantenerse e incluso llegar a conseguir el éxito en una categoría que en España ya sólo se asocia con las victorias.
 
 
 
 
Sí, la eclosión de Fernando Alonso y su éxito durante todos estos años ha elevado el nivel de exigencia hacia cotas muy competitivas, a veces incluso más allá de lo que ha sido nuestra historia en la F1 que Bernie Ecclestone reinventó hace ya muchos años. Con Alonso llegaron los Campeonatos del Mundo, 2 seguidos, y puso los objetivos en unos logros que ni mucho menos son fáciles de conseguir. Hoy en día es relativamente fácil escuchar como un podio de Fernando se nos antoja insuficiente si su máximo rival durante esa temporada ha quedado por delante de él. Hace 10 años, ese hecho era motivo de portadas...hoy ya no lo és si no significa un mundial o recortarle muchos puntos a su rival en una carrera épica. Y en cierta parte es una buena señal, porque significa que hemos crecido en nuestras ambiciones, principalmente por los éxitos cosechados durante todo este tiempo. Pero también, intrinsecamente, es una pesada losa que tiene que levantar cada nueva generación de pilotos que intentan abrirse paso en este mar de tiburones que siempre es la F1. Si no es un piloto del calibre de Fernando no se le considera merecedor de elogios y de la justa valoración que lleva ya sólo el hecho de haber llegado allí y de conseguir puntuar con cierta regularidad. Con Alguersuari pasó algo similar, pero incluso antes de llegar él, muchos se quedaron por el camino de tan siquiera debutar porque la llegada de otro piloto no interesaba si no era a un equipo que ya estuviera ganando carreras. Ayudar a un piloto a correr en equipos de media parrilla para abajo dejó de ser interesante. Toda una generación de pilotos con talento ha sufrido para levantar esa losa: los  Andy Soucek, Dani Clos, Roldan Rodriguez, Borja García, Adrián Vallés, Javi Villa, Antonio Garcia, Ángel Burgueño...y tantos otros que pudieron tener su momento de gloria pero que en el último momento se les escurrió entre las manos, la mayoría de ellos por cuestiones económicas. El dinero, en los momentos en los que fluía, iba destinado sólo a apuestas seguras.
 
 
 
 
Sí, de alguna manera, en todos estos años, la sombra de los éxitos de Fernando se ha cernido sobre las generaciones venideras, y la prensa, lejos de echar una mano, entraba siempre en las comparaciones absurdas: "¿el próximo Fernando Alonso?" se preguntaban todos los medios con cada promesa que emergía y vislumbraba de cerca ya el gran circo, poniéndole al piloto de turno esa pesada losa entre sus manos. Antonio Garcia, Borja García, Adrián Vallés y Javi Villa habían sido bautizados en sus respectivos momentos como el siguiente piloto destinado a emular los éxitos del asturiano. Lejos de ayudar ese calificativo en sus trayectorías, más bien ha servido para enterrarles o estar cerca de hacerlo. Con el caso de Javi se puso en común su hecho de ser asturiano, con Antonio el hecho de compartir éxitos en el Karting y en Open by Nissan, con Adrián Vallés fue el hecho de que Briatore apostara por él para el RDD de Renault y con Borja García el que Adrián Campos fuera su gran valedor en los inicios. Al final, el poner los mínimos donde Alonso había establecido sus éxitos les supuso un listón tan difícil de igualar que llenó de frustración a los medios que tenían su confianza depositada en ellos. Y claro está, la frustración está lejos de ser el iman del patrocinio y de los apoyos necesarios para triunfar. Ojo, no estamos culpando a la prensa de no haber alcanzado la F1, pero sí es cierto que tan rapidamente se les encumbraba como se les enterraba (mediaticamente hablando) cuando se veía que no iban a llegar donde se creía a priori que estaban destinados. Llegar a la F1 es un hecho tremendamente difícil que los éxitos de Alonso parecen haber escondido. Son tantos los pilotos que han llegado y se han ido tras una temporada o menos, que creer en la idea de formar un Fernando Alonso cada año sólo puede recaer en un tremendo pecado de ingenuidad y desconocimiento.
 
Tenemos por delante actualmente a una de las generaciones de mayor calidad posibles: los Juncadella, Sainz jr, Merhi y compañía merecen todo el crédito del mundo. Pero al mismo tiempo deben merecer también toda la prudencia posible porque si ya no es fácil llegar, el hecho de mantenerse en la F1 es todo un milagro en según que circunstancias. Con los equipos penando en lo económico, el factor patrocinio es cada vez más importante, y de poco puede servir incluso triunfar en todas las categorías de acceso si luego tu candidatura no se acompaña de un buen montante de dinero. Merhi ya sabe lo que es eso, y Juncadella casi ha pasado por algo similar a pesar de que Astaná le lleva apoyando desde la F3. Ahora, con los tests de Jovenes Pilotos habiendo abierto las puertas de la F1 a Juncadella y Sainz Jr, de nuevo se vuelve a cometerel mismo error que en el pasado: compararlos a ambos con la trayectoria y éxitos de Fernando Alonso. Demasiada losa para el momento de la trayectoria en la que se encuentran los dos. Y es que no sólo en la F1 existen Alonsos, Hamiltons, Raikonnens y Vettels...también hay Di Restas, Hulkembergs, Grosjeans, Sutiles...pilotos que tienen la suficiente calidad para hacer cosas interesantes sobre un F1 pero a los que nadie va a pedir que emulen a los cracks que luchan por el Campeonato del Mundo. La F1 en España, al ser algo más reciente como cultura deportiva, adolece de esta falta de perspectiva que no sirve sino para condenar las trayectorias deportivas de pilotos que teniendo un talento sin igual, no merecen la condena de tener que ser comparados constantemente con todo un Bicampeón del Mundo.
 
 
 
 
 
Juncadella y Sainz Jr tienen delante de sí un brillante futuro a poco que las suerte les sonria un poco, pero no hay que olvidar lo sucedido en casos anteriores. Alguersuari, el ganador más joven de la F3 británica, ha visto como salía del Gran Circo tras sólo 2 años y medio, en su año de más rápida progresión. Hulkenberg, tras su debut como titular en Williams, se quedó un año en el dique seco por problemas de patrocinio, y casi echa a perder su prometedora carrera. Bottas, tras año y medio con Williams, puede perder su asiento para el año que viene si cualquier otro piloto viene con un buen saco de dinero en una escudería tan necesitada como la británica. Nada te asegura que tu carrera en el Gran Circo sea longeva, y si no estás en el sitio adecuado en el momento adecuado, todos tus esfuerzos anteriores pueden caer en balde. Sainz Jr debe saber ya que todo el que sale de la órbita de Red Bull no encuentra sitio en el Gran Circo luego (excepción de Liuzzi aparte), así que un salto con ellos a la F1 es a un "todo o nada". Juncadella también debe saber todos los pilotos que se les prometían muy felices poco antes de aterrizar en la F1 y que luego, tras 1 temporada, pasaban al pozo del olvido. Es el hecho de vivir en el filo de la navaja constantemente, con la presión añadida de que en España no hay atención para los pilotos de la zona media-baja, salvo que te llames Pedro de la Rosa y hayas hecho de tu forma de ser un referente entre la prensa de tu propio país (y de fuera). Pero como hemos dicho, cada piloto no es comparable con ningún otro. Sólo necesitamos comprender que los cracks salen cada 10,15 o 20 años, y que entre todo ese periodo salen grandes pilotos a los que se debe apoyar para que tengan su lugar en la parrilla...aunque no sean Fernando Alonso, ni lo tengan porque ser. 

1 comentario:

Samuel Gómez dijo...

Y hablando de patrocinadores, aquí están los españoles:

http://samgp225.blogspot.com.es/2012/09/gp-de-austria-1977.html

http://samgp225.blogspot.com.es/2012/08/v-behaviorurldefaultvmlo.html

Saludos.

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