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2 de julio de 2013

LA BROMA PIRELLI...(explosiones, mentiras y algunas reflexiones)

 
 
Hace un tiempo, en la entrevista que nuestro gran Victor Gonzalez hizo a Paul Hembery para la revista Quemando Rueda (link entrevista) pudimos sacar un titular como el que "Pirelli no ha decidido el mundial en los dos últimos años y no hay ninguna razón por la que deberían decidirlo este año". Una frase que chirriaba tras el final de temporada del año pasado, en la que las elecciones más duras de sus neumáticos (sino algún cambio más, que está por ver) modificó el devenir de un mundial que había empezado de una manera ciertamente muy alocada y emocionante y que terminó siendo una procesión de monoplazas con una o dos paradas como máximo. En Montmeló ya le habíamos entrevistado y había sacado otra frase mítica: "los neumáticos serán los mismos durante toda la temporada". Dos entrevistas y dos frases para la posteridad. Ese misma persona que no se ruboriza con estas afirmaciones es la que en una vuelta de tuerda adicional al cambiar los nuemáticos en Silverstone sin consentimiento de la FIA y los equipos, a tenor de lo narrado por Marco Canseco en el diario Marca y que el resto de medios internacionales empiezan a reproducir en sus webs...
 
La cuestión a plantearse es si se puede dar por cierta una información de ese tipo, teniendo en cuenta los riesgos que conlleva llevar esta medida a cabo. Y más teniendo en cuenta que en la F1, con los modernos sistemas actuales para medir cualquier parametro del coche, estos cambios no deberían escapar a los conocimientos de los propios equipos. Pero el hecho que plantea gana enteros por una serie de motivos que hay que tener en cuenta: 1º) los equipos Mclaren y Sauber mandaron recoger los trozos esparcidos por el circuito para analizarlos, 2º) Ferrari y Alonso, que no bajaban de la 3ª posición en Calificación en 2010.2011 y 2012, no pudo pasar del 10º lugar este año, 3º) las veces que Hembery ha afirmado que no habría cambios, los ha hecho sin ruborizarse ni un segundo. En esas es cuando comienza la credibilidad de este deporte a ponerse en juego. No tanto por el hecho de la capacidad de variar el devenir de un mundial, sino por estar en manos de una sóla variable, los neumáticos, controlados por una persona cuya credibilidad ya ha quedado demostrada con hechos como los narrados así como con el test secreto que hicieron con Mercedes a espaldas del resto de equipos. Si alguien así puede cambiar con una variable todo el devenir de un Campeonato, es fácil pensar como se puede incluso llegar a variar el desenlace del mismo tocando una sola pieza sin necesidad de gastarse toneladas de dinero en I+D cuyas ganancias se van a medir en apenas 2-3 décimas de ventaja (en comparación con los segundos enteros que puede dar acertar con el rendimiento de las gomas italianas). Brawn lo comprendió enseguida y tocó la pieza, pero nada nos dice que en el pasado otras escuderías como Red Bull no hubieran hecho lo mismo (de otra manera) teniendo en cuenta el cambio que hubo en la forma de seleccionar los neumáticos a partir de la 2ª parte del Campeonato de 2012. Es más, desde Lotus ya se encargaron de poner la duda en el aire cuando declararon que no entendían las elecciones hechas para las próximas carreras teniendo en cuenta las opciones elegidas otros años.
 
 
 
 
 
Lo que sucede ahora, en todo caso, parece ser más grave tanto en cuanto se ha decidido optar por cambiar a escondidas unos neumáticos (que se delaminaban, sí, pero sin poner en peligro a nadie) por otros que no sólo han resultado peores, sino que han puesto en peligro la vida de los pilotos. Tan es así que en el aire flota un posible huelga de pilotos para el Gp de Alemania, habida cuenta de los riesgos que asumieron con las repetidas explosiones de los neumáticos Pirelli. No lo digo yo, que podría pecar de subjetivo, lo dice el mismo Christian Horner que confiesa que Alonso tuvo suerte esquivando los restos de los neumáticos de Sergio Pérez porque podría no haber sobrevivido para contarlo. Si alguien del equipo rival dice eso es porque seguramente sabe de lo que habla. Cuando se logra poner a los rivales de común acuerdo sobre algo es que hay que miralo con detenimiento cuando menos. Con una decisión escondida (de nuevo) se ha vuelto a poner en juego la credibilidad de un deporte que a pesar de toda su tecnología y todo su glamour, puede llegar a depender de una única varible de manera tan dramática como para cambiándola, modificar el devenir de todo el Campeonato y poner la vida de sus participantes en juego. Mentiríamos si dijeramos que los neumáticos no han sido importantes en el pasado (Michelin permitió a Renault llegar donde llegó y Bridgestone hizo lo mismo por Ferrari), pero hasta ahora los mundiales no se habían decidido por el capricho de una única persona al frente de una marca de neumáticos. Ese ahorro de costes en el I+D de los equipos probando neumáticos sin ton ni son no ha traido una mayor igualdad entre los equipos, no, sino más bien todo lo contrario: una excesiva dependencia de los equipos hacia algo que antes era un factor colateral importante, pero no determinante.
 
Pirelli tiene a su favor el factor tiempo para seguir como suministrador de neumáticos los próximos años, pero lo que se deduce de lo ocurrido en el último mes y medio no debería ser obviado si se quiere seguir con la marca italiana. Si no se puede confiar en la marca que calza a todos los equipos, no se puede confiar en que el mundial se decida con la verdad sobre la pista. En la F1 no existe el dopaje de la manera en que se desarrolla en otros deportes, pero tocar los compuestos, jugar con ellos a escondidas y elegirlos teniendo en cuenta oscuras intenciones es lo más parecido al dopaje que existe en los deportes donde sólo el factor humano es lo que cuenta para el rendimiento. Pirelli no debería ser para la F1 lo que el dopaje para el ciclismo o el atletismo (los más salpicados publicamente) sino que debería aceptar su rol secundario y limitarse a cumplir con las especificaciones que la FIA delimite como necesarios para que se desarrolle el mundial de una manera "convencional". Cuanto antes lo asuman, más positivo será su papel en la F1, que al paso que van puede ejercer el efecto boomerang contrario y con la misma potencia mediatica que tiene para causar efectos positivos. La F1 puede ser una plataforma para Pirelli o su tumba a nivel de imagen mundial. Ellos tienen la llave para saber que es lo que quieren conseguir con el Gran Circo: elevarse o enterrarse. En su mano está...

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