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24 de marzo de 2013

GP MALASIA: GANA VETTEL, LE ACOMPAÑA WEBBER...Y LA MIERDA ESTALLA

 
Carrera bonita y emocionante  con final de infarto. Eso es lo que suele ofrecer Malasia y esta vez no pudo ser menos. El error de Fernando en la salida (de los pocos que se le ven durante el año) parecía dejar la carrera huérfana de interés, y más teniendo a los Lotus más lejos de lo esperado. Pero como toda buena película que se precie, los momentos de tensión estaban medidos en el metraje para mostrarlos en los momentos oportunos. Y en Malasia tuvimos la mejor prueba. Sin embargo, hay sustos que dejan secuelas, y el de Vettel y Webber parece haber abierto la caja de los truenos con tanta virulencia que no va a resultar sencillo cerrarla. ¿Como ha sucedido? como en las carreras de antaño, con fuerza, rabia y furia en la pista...y con palabras directas, certeras y a la yugular fuera de ella. Vettel y Webber, historia de algo más que un desencuentro...

La carrera en Malasia, tras el temprano abandono de Fernando, parecía prometer una carrera sencilla a la dupla de Red Bull, con los Lotus muy atrás, sin la capacidad de conservar neumáticos que vimos en Australia. Ya dijimos que hacer un "Perez" es cosa de 2-3 veces al año, que no todos los días son fiesta. Albert Park era una pista donde historicamente iban muy bien y la carrera de Malasia la confirmó como una excepción. En estas, por tanto, con Kimi y Grosjean fuera de la lucha por el podio, surgía de nuevo Red Bull, que demostraba que cuando hay un coche rápido en Calificación, si no se hace con la misma constancia en carrera, es cuestión de tiempo el que se reconvierta. Y a ellos no parece haberles llevado mucho tiempo. Dicho eso, la pista malaya ya les había demostrado en el pasado que les iba especialmente bien (2 victorias, un 2º puesto y dos 4º puestos en 3 años no es mal bagaje), asi que era cuestión de descubrir el potencial que el desgaste de las gomas ocultaban de alguna manera. Y como no, así sucedió. Vettel y Webber se lanzaron desde el principio a por la victoria, jugando más una batalla estratégica al principio que finalmente desembocaba en una cruenta batalla final. Y tan cruenta fue que no terminaron ambos fuera de la pista porque el destino así lo quiso. Caprichoso a veces, por cierto. Ver como los dos terminaban sin mayores heridas de guerra que el de la lucha psicológica era más una cuestión de milagros papales que sentido común visto lo visto. Webber tenía órdenes claras, tenía la carrera ganada y le habían ordenado a Vettel respetarle hasta final de carrera (sí, sí, por increible que parezca). Eso al menos es lo que dio a entender Webber cuanto le entrevistaron en el podio:
 
“I was controlling the race and getting everything in place really towards the back end of the race. Obviously I had to make Lewis off a little bit in the middle there.
 
“After the last stop obviously the team told me that the race was over and we turn the engines down and we go to the end. I want to race as well but in the end the team made a decision which we always say before the start of the race is probably how it’s going to be. We look after the tyres, get the car to the end.
 
"In the end Seb made his own decisions today and will have protection as usual and that’s the way it goes.”
 
Efcetivamente, Mark dice las instrucciones que realmente les dieron a ambos tras la última parada, sin tapujos, sin esconderse, de manera franca, como es Mark. La premisa tras la última parada era clara, cuidar los neumáticos y llegar hasta el final con las posiciones que tenían, Mark primero, Seb segundo. Dicho sea, instrucciones dadas a ambos que uno de los dos no cumplió. Obviamente hablamos de Vettel, que decidió hacer la guerra por su cuenta, con el resultado que todos vimos durante unas curvas. Pelea a centimetros (a veces milimetros, con Vettel pasando a Mark en plena recta mientras este le cerraba contra el muro). En los que además hubo momentos de auténtica tensión, que por unos momentos nos recordó a su mítica pelea en Estambul, que terminó en accidente y abandono de Vettel.
 
 
 
 
Como si aquello no hubiera pasado nunca, no cedieron ni un milimetro y la tragedia se frotaba las manos pensando en que ya le tocaba aparecer. A diferencia de aquella batalla no hubo accidente que lamentar, y en esta ocasión el vencedor de la pelea fue otro, un Vettel que se había hecho el sueco ante las órdenes dadas. Y claro está, Mark en el podio terminó lanzando toda la mierda que llevaba tapando 3 años seguidos. A su manera, eso sí, con el coraje de los valientes y con la ironía y las finas palanbras de los caballeros, algo que es Mark desde que llegó a este mundo. Rara avis, sin duda.
 
Horner, como no, echaba balones fuera, dando a entender que él fue claro y que fueron los pilotos los que obviaron sus instrucciones:
 
“Of course Mark’s going to be aggrieved by it but the instructions were clear, they were clear for all to hear, and the drivers have taken it into their own hands.”
 
Vettel, por contra, intentaba esconder la ropa sucia para no crear una ola de polémica en los medios, sabiendo que es una batalla perdida teniendo en cuenta la simpatía que tiene Mark por parte de muchos periodistas y aficionados:
 
“I think obviously it’s very hot today and if there’s something to say we need to talk internally.
“For sure I think we both enjoyed that. Of course I’m standing in the middle now so I enjoyed the podium a little bit more. But I think we have plenty of time to talk about.”
 
Y Marko, sí Marko, aclaraba las órdenes que había dado Horner, descubriendo el puzzle enrevesado de sus palabras:
 
It was Christian [Horner] who said we have to look after the tyres and stay in position. But then I don’t know how… he was immediately behind him and then there was a race and at this stage you can’t talk to race drivers.”
 
Eso sí, lavándose las manos desde el momento en que dice que en situaciones como esas, en las que la lucha ya se ha establecido (aunque no fuera autorizada de inicio), ya nada se podía hacer y todo quedaba en manos de ellos. No es por tanto extraño que Webber comentara que aunque Vettel había desobedecido las órdenes, el equipo finalmente le protegería.



 
 
La cuestión a tener en cuenta en estos casos no es tanto si la lucha era normal o no, sino hasta que punto hay ya un hartazgo (por parte de Webber sobre todo) en esa manera de favorecer a Seb aun cuando desobedece de forma velada las órdenes de equipo. Una situación que recuerda en cierta manera a la lucha de Hamilton y Fernando en Mclaren en 2007, con momentos como el de Hungria y Mónaco, en los que Lewis desobedeció las órdenes dadas (en Mónaco, de conservar posición y no arriesgarse a un accidente rozando los muros como lo estaba haciendo persiguiendo a Alonso, y en Hungria por tener el acuerdo de que en esa carrera le correspondía a Fernando dar una vuelta más que él). Eso dejó marcada la relación entre ambos, y si bien es cierto que Mark ya lleva 3 años con él y ha renovado sabiendo lo que hay, no lo es menos que parece que su límite para seguir aguntando sin sacar la mierda fuera ha terminado. Si en Ferrari y Mercedes se sabe lo que hay, en Red Bull, con la hipocresia de querer parecer que no imposibilitan la lucha entre sus pilotos,estas cosas siempre se tapan o disimulan. Las ordenes nunca van en contra de la lucha de sus pilotos, por así decirlo. Y claro está, Mark con sus palabras lo ha puesto en duda delante de todo el público. Sabía lo que decía y ante quienes. Sabía que sus palabras generarían un millón de titulares por todo el mundo, sabía que lo ponía todo al descubierto y que generaría una polémica dentro del equipo que duraría 3 semanas. Sabía además que su posición dentro de Red Bull se podría complicar. Pero con todo y con eso lo ha soltado. Estaba realmente harto, y con razón. Habrá que ver como afecta a su lucha con Sebastian durante este año, pero ante el temor de que sea su último año, es posible que quiera al menos reclamar  su dignidad ante millones de espectadores, que ante las mismas no han dudado en apoyarle. Tiempo al tiempo, pero es muy posible que deje secuelas en la relación de ambos durante esta temporada. Mark sabía donde se metía, y su posición no hubiera cambiado demasiado de fichar por Ferrari. Pero al menos hubiera tenido un rol más claro, y el mito de conducir para la Scuderia. Ahora toca continuar, pero eso sí, con el vaso desbordado. ¿Se podrá meter de nuevo el agua en él sin que rebase?. Difícil, muy difícil o cuanto menos, realmente complicado...
 
Por Juan Ávila

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