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10 de febrero de 2013

LA F1 Y LAS CADENCIAS EOLICAS...

 
Un buen título ¿verdad?. Pero ¿que es eso de las cadencias eólicas?¿tiene algo que ver con un nuevo truco de Adtian Newey?¿o es acaso el nuevo as en la manga de Ross Brawn para hacer de las suyas y así revivir de nuevo ese exitoso 2009?...espera, ya está ¿es la nueva palabreja que está destinada a sustituir aquella del "efecto Coanda"?...eolo es relativo a viento, así que tiene que ser algo aerodinámico, quizás relacionado con el difusor trasero ¿cierto?. Bueno, muchas preguntas y seguimos sin saber eso que significa el título, que tiene que ser con la F1 y para qué un título tan rimbombante cuando no suele haber palabrejas tan complicadas en los títulos que se estilan por estos lugares. Pero tiene su sentido y si seguis leyendo, os lo voy a explicar. Comencemos...

 
 
 
En primer lugar, no tiene nada que ver con ningún nuevo truco aerodinámico ni mejora de gran calado en ninguno de los monoplazas de la actual parrilla de F1. Ni siquiera tiene nada que ver con la F1 o con lo inmediatamente relativo a todo lo relacionado con la aerodinámica. Sin embargo, nada más verlo habeis sentido seguramente la sensación de querer conocer más, de saber aquello a lo que se refiere la palabra. Es más, por un momento el artículo habrá conseguido despertar vuestro interés pensando que por un golpe de gracia el autor había recibido súbitos conocimientos de ingeniería que estaba gustoso de compartir con todo aquel que leyera este artículo de tan rimbombante título. Pues bien, como hemos dicho no tiene nada que ver con la F1 pero ha captado vuestra atención para abrirlo y leerlo. Pero si no tiene nada que ver con la F1, ¿para que forma parte del título del artículo? Muy sencillo: por obra y gracia de una anécdota que algunos conocerán y a otros les hará gracia al conocerla por primera vez. La anécdota, sin tener nada que ver con la F1, terminará relacionada con la misma nada más exponerla y si me concedeis el beneficio de la duda nada más leerla, os prometo que terminaréis viendo la relación. Empecemos con el motivo del título.
 
Las "cadencias eólicas" vienen a colación de una anécdota que tiene que ver con el Sr. William Mann y una  crítica que hizo sobre una canción de los Beatles titulada "Not a Second Time". Para vanagloriar la canción, el autor escribió lo siguiente (atención, que no tiene desperdicio)
 
Not a Second Time": " Pero el interés armónico también es típico de sus canciones más rápidas, y a uno le da la impresión de que piensan simultáneamente en la armonía y en la melodía por lo firmemente asentadas que están las séptimas y las novenas mayores tónicas, así como las tonalidades superdominantes bemoles, y por la naturalidad de la cadencia eólica al final de 'Not A Second Time' (la progresión de acordes con que finaliza el 'Canto De La Tierra' de Mahler)...".
 
Con la misma cara de "ojo-interrogante, ojo-interrogante" se quedó John Lennon nada más conocer la crítica y lo que en ella se decía (varios años más tarde seguía sin conocer lo que quería decir Williams Mann con esa crítica). Cualquiera podría pensar que estamos ante una canción muy complicada, pero nada más lejos de ello si se escucha (link) y se ve que es muy sencillita y simple, muy propia de la primera etapa de los Beatles. Entonces, el crítico, para definir que le había gustado el estilo de la canción, la música y como esta comenzaba, avanzaba y terminaba, tuvo que emplear las frases más complicadas posibles para expresar el hecho de que le había gustado y el porqué le gustó siendo tan simple. Era un intento de mantener un respeto con una critíca a un grupo de música popular por parte de un entendido en música clásica, que de inicio parecía no tener mucho sentido. Una crítica, en definitiva, destinada a mantener su prestigio empleando palabras de difícil comprensión para el resto, poniendo una barrera entre el crítico y el lector, haciendo valer la teoría de quien era el más listo por emplear vocablos fuera del alcance de la mayoría de la gente. Era, en definitiva, una manera de dar a entender que tenía unos superiores conocimientos sobre el resto de los mortales. He ahí la relación con la F1 y a continuación lo explicamos.
 
 
 
Como veis, Explicada la anécdota, ahora toca decir el porqué de este artículo, como había prometido, sino lo habeis adivinado ya. El motivo de escribirlo surge tras ver unas explicaciones de un compañero y gran profesional (no daré su nombre porque le profeso un gran respeto y no quiero que se sienta señalado, y además sólo le tomamos como ejemplo) acerca de la influencia de los alerones y los accesorios (o aditamentos) aerodinámicos sobre el comportamiento de un monoplaza y los que le siguen. La manera de escribir y explicar inicialmente estos elementos estaba siendo tan técnica y fuera del alcance del lector estandard que por un momento la crítica de Mann parecía una explicación simple e infantil. Tras la petición de una aclaración, todo cambió hacia una forma increiblemente sencilla y didáctica, realmente util para entender de lo que se hablaba, y generadora por tanto de valor para aquel que lo leyera. Algo que era muy sencillo de entender inicialmente, era explicado con tanto tecnicismo como para que solo Newey pudiera comprenderlo. He ahí que, sin quererlo seguramente, provocara en mi la reflexión siguiente ¿se necesita realmente ser muy técnico y hablar de manera compleja para explicar la F1?¿se genera un mayor prestigio por ello como periodista del motor?¿Es realmente la presunción de hablar con alguién que tiene conocimientos de ingeniería lo que hace que su opinión tenga mayor peso?¿que aporta realmente valor a lo que se escribe?.
 
 
 
 
En la época de William Mann y los Beatles no había el "copia-pega", pero la masificación de su música y quienes escribían sobre ella hacía necesaria una forma de diferenciarse que el sr Mann creyó encontrar, aunque fuera hablando de una forma que a John Lennon le sonaba a "pájaros exóticos". Convendremos en admitir que el autor de Imagine y de muchas de las mejores canciones de los Beatles (Help!, I Fell Fine, Revolution, Come Together, Yer Blues, A Day in the Life, Tomorrow Never Knows, Day Triper...) sabía componer música, sabía hacer una buena canción y dar sentido a rasgar 6 cuerdas con más o menos rítmo. Si él no entendía lo que el sr Mann puso (y no sólo él, por lo que parece con el paso del tiempo), está claro que no por ello dejaba de ser válido para la música. Pues esa necesidad de huir del "copia pega", de la masificación, hace que a veces se caiga en contar las cosas de una manera mucho más complicada de lo que necesariamente son. Y aunque se puede optar por escribir de lo que uno quiera de la forma que se quiera, no puedo olvidarme de esa idea de que no hay que tomarse la F1 demasiado en serio porque ni ella se toma en serio a si misma (o al menos quienes la integran)
 
De una manera u otra, creo que la actual situación de la información que hay en Internet sobre la F1 hace que la mayoría de los artículos se escriban en base al clásico metodo del "copia-pega". Y es que desde la irrupción de la informática en nuestras vidas, se ha puesto de moda el intentar trabajar de la manera más sencilla posible. Eso, de alguna manera, ha generado que un gran número de aficionados hayan (o hayamos) entrado a escribir acerca de este béndito deporte. Unos aportan más, otros aportan menos, pero todos estamos presentes. Incluso dentro de los periodistas de carrera, el sentido de aportar valor no siempre es proporcional a sus años de experiencia o a su tiempo en la facultad. El que aquí escribe intenta plantearse con cada artículo la misma pregunta siempre ¿que puede hacer que  alguien lea a este pesado cuando la misma noticia aparece en más de 100 medios? Esa pregunta nos la hicimos hace 2 años, al empezar esta aventura, revista incluida, y nos la seguimos planteando con cada artículo que comenzamos. A veces se logra y a veces no, pero el intento siempre es el de diferenciarnos por contar la F1 de una manera más sencilla, más de andar por casa, haciéndola posible de entender para la inmensa mayoría, aportando infirmación que sea realmente útil para comprender el deporte, centrándonos más en la perspectiva global y menos en el detalle técnico, aunque sin olvidarlo, lógicamente. Pues bien, creo firmemente en esa idea de intentar aportar un valor adicional a lo que hay ya escrito en 100 páginas distintas. Unos lo logran dando información adicional que no se encuentra fácilmente, otros por la via del humor (dándole un toque imposible de imitar), otros dandole una perspectiva adicional a la noticia desde fuera de la F1 (con aspectos económicos globales, situación comercial y política en el mundo, etc, y seguro que ya sabemos del autor inglés más famoso con este estilo), otros ahondando en la noticia (analizándola concienzudamente, proponiendo varias hipotesis, etc)...pero lo que es cierto es que en todo ello hay un valor implícito. Las cadencias eólicas dejan de ser necesarias, el Sr. Mann se vuelve prescindible y no hay necesidad de dejar al lector tan absorto por las palabras empleadas como completamente desinformado porque no se ha enterado de absolutamente nada de lo que se ha escrito, aunque le suene a "pájaros exóticos".

Sí, siempre he pensado que los grandes genios siempre han sido los que han conseguido que lo increiblmente complicado pareciera terriblemente sencillo. Uno veía a Zidane haciendo las bicicletas, pisando el balón y haciendo un regate bailando sobre él para irse de tres rivales y parecía sencillo, luego lo intentaba uno en solitario y no le salía ni al enésimo intento. Uno leía las 3 leyes elementales de la física, y no le parecían complicadas, pero hasta que Newton las emitió pasaron siglos y seguro que muchas horas investigando. Los actos suelen hablar por los genios, y no tienen esa necesidad de demostrar porque sus hechos hablan por ellos mismos. La F1 no requiere de un lenguaje complicado para ganarse los respetos, simplemente requiere de ganas de apòrtar valor, algo que escasea demasiado. El Sr. William Mann no aportó ninguna canción memorable a la historia de la música y tenía que hablar de manera ininteligible. John Lennon aportó cientos de canciones, decenas de ellas auténticos éxitos, y nunca tuvo que hablar de cadencias eólicas. Sus hechos hablaban por si mismos. La F1 requiere por tanto de esa idea: intentar aportar un algo más en cada párrafo que se escriba, dando por sentado que la noticia va a estar en miles de webs alrededor del mundo en menos de 24 horas. Si cuentas lo mismo, no aportas nada. Si lo copias de otros para no añadir nada nuevo, estás perdiendo el tiempo y no dando valor a lo que escribes. Si lo cuentas y no te entienden, aportas menos todavía. Lo de las cadencias eólicas sonaba muy bien, es cierto, pero todo es mucho más sencillo de explicar y no por ello se cae en la vulgaridad. La F1 necesita que aportemos más valor y menos incomprensión. Porque cuando se entiende este deporte, resulta realmente apasionante. El Sr Mann no aportó mucho a la historia de la música salvo una crítica que logró caricaturizarle más que generarle respeto. Aumiendo que no vamos a ser un John Lennon, al menos no seamos un William Mann. ¿No os parece?. La F1 no necesita de pájaros exóticos, sólo de aportar un poquito de valor a lo que se escribe. Al final, es tan sencillo como eso. Ni más, ni menos.

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