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21 de enero de 2013

RED BULL: UN GIGANTE CON PIES DE BARRO...

 
 
Con el 2012 cerrado a cal y canto, y con los tests de Jerez a la vuelta de la esquina, escribir un artículo con este título puede parecer un sinsentido tras haber conquistado el equipo austriaco su 3er título de Campeón del Mundo con Vettel. Pero a pesar de este aparente sinsentido, el titular tiene su motivo y el ponerlo no ha sido un acto gratuito, sino algo muy meditado y que ha servido de inspiración para estas palabras. "Red bull, un gigante con pies de barro" tiene su origen en la reflexión obligada que uno se hace al ver convertirse en Tricampeón a un equipo construido a base de dinero, valentía e ingenio. Es cuando uno se plantea si un dominio como el ejercido por el equipo dirigido por Chrsitian Horner puede ser duradero o efímero, tener o no unos pilares suficientemente fuertes como para mantener su nivel de éxito durante muchos años. Y por raro que parezca, la conclusión a la que el que escribe ha llegado es que el éxito de Red Bull tiene una base increiblemente endeble. ¿por qué? Veamos...
 
 
 
 
La creación del equipo de le bebida energética tiene sus otígenes en la compra de Jaguar Racing, el equipo inglés dirigido por Boby Rahal (primero) y Niki Lauda (después), que tras unos años intentando convertir la escudería en una especie de Ferrari birtánica, tuvo que conformarse con agachar las orejas y traspasar el chiringuito a un Dieter Mastechitz que salía de Sauber por desavenencias con el jefe del equipo, Peter Sauber. que no quería ver en sus coches a la última propuesta del Dr Marko. Bernoldi, patrocinado por la compañía de bebidas, y terminó dando con sus huesos en Arrows. De eso a divorciarse de Sauber no se tardó mucho. Y es que tras la aventura de patrocinar a los dos equipos a la vez (Sauber y Arrows) deciden finalmente lanzarse a crear su propio equipo y proteger aun más a un Chistian Klein que había llegado un año antes a Jaguar. Sí, un piloto del que se hablaban maravillas pero que finalmente no dio el rendimiento esperado. Ni bajo Jaguar ni bajo Red Bull. Con la compra del equipo británico lo primero que hicieron fue adquirir los servicios del maestro de la aerodinámica, que con tiempo (4 años), cambios en la estructura del equipo, y los cambios normativos que siempre se inventa la F1 para volver a barajar las cartas de los que luchan por el Mundial, consumó el salto de Red Bull hacia la zona noble, "donde juegan los mayores". La cuestión es que ha sido un equipo que ha crecido en torno al talento más grande dado por el Gran Circo en lo que a ingenieros aerodinámicos se refiere. Y es ahí, precisamente ahí, donde reside su debilidad. Seguro que si lo explicamos, no parecerá tan extraña semejante afirmación.

 
 
 
Sí, Newey es la clave del rendimiento de Red Bull, para que engañarnos. Ha hecho Campeón del Mundo a Williams, McLaren y Red Bull en menos de 20 años. 7 titulos avalan sus coches (2+2+3), más un cantidad de victorias incuestionables. Desde luego, no todos pueden decir lo mismo. Pero depender de un único hombre es cimentar el éxito de una escudería en unos pilares de barro, en los que si el ingeniero se mueve, el éxito desaparece. Red Bull es hoy por hoy una escudería exitosa gracias en gran medida a sus ideas, y eso, de una manera u otra, se puede pagar caro si en algún momento decide salir. McLaren y Ferrari tienen Dtores. Técnicos mucho menos conocidos y talentosos, pero al no ser tan determinantes, la baja de esa ficha no provoca una pérdida de competitividad alarmante en sus resultados, ya que siempre van a estar luchando por el Campeonato. En Red Bull, en cambio, la pérdida de Newey podría convertirlos de la noche a la mañana en una escudería de media tabla, a pesar de que los efectos no fueran inmediatos. Sin cambios normativos importantes, podrían arrastrar una tendencia de una buena base pero es algo que con el paso del tiempo,y el avance de los rivales, se terminaría notando en el medio plazo (1-2 años vista), si no antes. ¿Que sucede por tanto? que siendo Red Bull el equipo que es, con el dinero que hay detrás, la pieza que todo lo sostiene puede costar adquirirla unos 6-7 mill. de eur. al año, algo que puede parecer mucho, pero que al lado de 300-400 mill. no es prácticamente nada. Por ello, si en algún momento decidiese probar un nuevo reto, cansado de tanto ganar, el agujero que una pieza de 6-7 mill. de eur haría en una escudería de unos 300 mill. de presupuesto sería mucho mayor de lo que la proporción indica. Uno puede encontrar un piloto que aporte 3-4 décimas menos en el crono de una calificación. Newey puede llegar a aportar ideas que generan más de 1 seg. de ganancia costando la mitad o la tercera parte que un piloto top. Las cuentas están claras. El factor éxito de Newey es muy barato, y es por ello por lo que es realtivamente fácil que un día sienta que necesita nuevos retos, como cuando se fue de McLaren a Red Bull sabiendo la tarea que le esperaba por delante.
 
 
 
 
Sí, no hay Vettel, ni Horner, ni Marko que suponga al equipo lo que este sabio ingeniero supone para Red Bull. Y además, sus servicios no son caros en comparación con los resultados que da. Quitárselo al rival no es sólo asegurarte que pasas a disponer de un arma impagable en tu lucha por tener el mejor coche...sino que además supone que a tu máximo rival le quitas ese arma, esa ventaja tan determinante, ese muro infranqueable contra el que luchar. De momento la tentación no parece ser suficiente como para que sienta la necesidad de emigrar hacia otras tierras. Pero, eso sí, en el momento en que lo haga, el castillo de naipes que es la escudería más exitosa del momento puede desvanecerse al mínimo soplo de viento que la llegue. ¿Serían capaces sus herederos en la escudería austriaca de mantener el nivel?...que se lo pregunten a Williams. Seguramente, el equipo de diseño e ingenieria construido bajo sus directrices seguiría poniendo a Red Bull en un lugar digno, dentro de los 5 primeros, pero lo que tampoco nadie duda es que las ideas geniales, las que marcan las diferencias, irían despareciendo de la misma manera en que aparecerían en su nuevo hogar. ¿Sucederá algún día? quien sabe, pero bien haría Red Bull en preparar una situación como esta, en la que fuera posible que su máxima estrella los dejara para vivir nuevas aventuras. Lo cotidiano, en estas mentes tan creativas, cansa y provoca aburrimiento. Y en esos casos, suelen tomar otro rumbo para volver a disfrutar con su trabajo, Eso, al fin y al cabo, es lo que tienen los genios y lo que los hace grandes: el inconformismo. ¿Se cansará algún día Newey?. Tiempo al tiempo...
 
 

1 comentario:

Samuel Gómez dijo...

Y un apunte a tu excelente artículo, con respecto al porqué Red Bull ha llegado hasta donde está:

http://samgp2250.blogspot.com.es/2012/08/como-stewart-gp-llego-ser-red-bull.html

Saludos.

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