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2 de noviembre de 2012

ALONSO: EL MEJOR PILOTO DE LA HISTORIA...

 

Sí, comenzamos con un titular fuerte, polémico, con el que se puede estar o no de acuerdo. Pero lo que sí es cierto es que la afirmación es tan exagerada como cualquier otra que se puede llegar a encontrar en sentido contrario, de intenciones completamente opuestas. Es lo que provoca un piloto que genera tanta polaridad como Alonso, un piloto con una calidad claramente contrastada, bicampeón del Mundo, y capaz de tener actuaciones propias sólo del grupo de los elegidos. Ese piloto que tanto tiempo estuvimos esperando en España es capaz de generar la misma admiración que animadversión, y todo ello por enfocar erróneamente quizás los juicios sobre el deportista y la persona que hay detrás.

En un país como el nuestro, tan acostumbrado a las exageraciones en sentido positivo y negativo, juzgar a un deportista es entrar en un terreno ampliamente resbaladizo El título del artículo no es por tanto una casualidad. O Fernando es el mejor piloto de todos los tiempos o es un piloto más, engrandecido por las palabras exageradas de un periodista que no sabe nada de esto. No hay o no parece que queramos que haya un término medio. Asistir, por tanto, a los juicios diarios que se hacen sobre su calidad es cuando menos quijotesco. Se hacen a menudo aseveraciones de lo más grandilocuentes sobre pilotos que son uno más en la parrilla de salida. Y ello es porque es un juicio que queda de lo más entendido, dando a entender que aseverar algo sobre un piloto que no está de moda en las retransmisiones hace parecer el juicio de esa persona como mucho más respetable, como de alguien más entendido en la materia. Y en el lado contrario siempre tenemos el que para destacar un hecho positivo de la actuación de Fernando, se lleve a terreno más lejano que el de la propia estratosfera, ahora que el salto de Baungartner ha puesto la palabra de moda. Ni lo uno ni lo otro. Posiblemente, con Alonso, estemos ante uno de los 10 mejores pilotos de toda la historia. Eso es una aseveración que se me ocurre lejos de lo que pueda ser una afirmación de un fanático. Pero también lejos de aquella que puede llegar a dar alguien que crea que por llevar mucho tiempo viendo la F1, todo tiempo pasado fue mejor. Lo cierto es que por números, Fernando ya ha entrado en el terreno de la historia, gane o no su 3er título del Mundo. Cierto es que ganarlo le pondría al menos donde debe estar su lugar en esta disciplina, el de los Tricampeones (ya hay al menos 2 años donde podría haberlo conseguido). Pero también es cierto que no debería ser necesario que lo consiguiera para que se le reconociera el talento que sin duda tiene, sin caer en exageraciones de ningún tipo.
 
 
 
 
 
En el juicio a Fernando, hay una palabra que ha ejercido de losa sobre su reconocimiento, sobre todo en España, y esta no es otra que la de “Magic”. El apelativo, utilizado en la F1 para mencionar a Senna, es visto como algo exclusivo del tan mítico piloto brasileño. Y si bien es cierto que una palabra, cuando se utiliza para poner un apelativo a un deportista de una especialidad, no se suele usar para otro de esa misma disciplina, dista de ser una palabra empleada sólo para definir a Ayrton. De repente, sin querer entrar en profundizar demasiado en ello, hay varios deportistas que usaron dicho apelativo. Jugadores de baloncesto como Earwin “Magic” Johnson (el grandioso jugador de los Lakers), el futbolista “Mágico” Gonzalez (jugador de Futbol del Cadiz CF), el propio Senna…pero es más, incluso hay clubs que lo llevan en su denominación, como los Orlando Magic de la NBA. Y seguro que profundizando hay en varias disciplinas donde se ha empleado para definir a sus estrellas. ¿Qué es por tanto lo negativo del término?¿por qué no se puede emplear para definir a Fernando?. Simple y llanamente porque el primero que lo acuñó fue Antonio Lobato, un periodista llegado a la F1 por casualidad y que en sus retransmisiones imprimía un ritmo tan locuaz e intenso como para despertar pasiones encontradas. Y no sólo por su manera de contar lo que acontecía en cada carrera, sino principalmente por su tendencia a basar la retransmisión de las mismas en la persona de Fernando. Es quizás al mismo tiempo la persona que más ha hecho por la F1 en España y la que menos. La que más por elevar las retransmisiones a la categoría de éxitos televisivos, beneficiando al deporte en España de un seguimiento no experimentado anteriormente. Y la que menos, por hacer creer que exagerando las virtudes de Fernando, lograba hacerle un favor al piloto y al deporte en si. Se podrá decir que Fernando es quien llevó la F1 a los niveles de seguimiento que tiene ahora, y si bien es cierto, no lo es menos que cuando Fernando consiguió sus primeros éxitos, era Tve1 la encargada de retransmitir las carreras, a través de Jesús Fraile. Entonces, no superar el millón y pico de espectadores era lo normal. Desde que Lobato y Tele 5 entraron, con sus previos y sus seguimientos personalizados, las cifras se dispararon. La televisión comercial era la fórmula que entonces necesitaba este deporte para llegar a las masas. Y de ello se benefició este deporte que por momentos parece renegar ahora en parte de ese tratamiento. Y es que todo ello trajo mucha gente que sin tener conocimientos de F1, de repente pasó a comprender el deporte y opinar sobre él. Lo que no podía sino entrar en conflicto con todos aquellos que hace tiempo lo seguían. Era un conflicto de intereses anunciado, y en medio de él, dos personas: piloto y periodista. Y la lógica culpa de la masificación a repartir entre ambos.
 
 
 
 
 
Por todo ello, la visión sobre la calidad de Fernando siempre se ha visto perjudicada por este hecho, por esta responsabilidad a la hora de masificar un deporte que en España era propiedad de una minoría entendida. Esa misma minoría es la que le recorta adjetivos para reconocer su calidad, aunque no duden en otorgárselos a otros con mucho menos talento, sólo por el hecho de que no son del dominio del gran público. El snobismo llevado al límite de la ceguera. No es el mejor de la historia, pero pertenece al club de los grandes. Negar eso es negar lo que es justo a cada cual, sólo por el hecho de ser reconocido como un seguidor especial, de más alta graduación que el resto. Absurdo porque a día de hoy no te tocan más caramelos por ello, no se gana un euro más por negar la evidencia.

Decir que la culpa de no reconocerle su calidad se debe sólo a factores externos, no obstante, tampoco sería del todo justo. En España tenemos una idea sobre lo que es un héroe, un ejemplo a seguir en el deporte. Y en esa idea no sólo están sus éxitos deportivos, sino factores que hacen sentirnos al deportista como persona. En un país cuyo éxito en el deporte no tiene tanto recorrido histórico como en otros países (al menos en aquello que no sea fútbol), los talentos han tenido hasta ahora un claro perfil humano, muy cercano al pueblo llano. Desde Santana, Nieto, Indurain, Sainz, Juanito, Aspar, Iniesta, Casillas, Gasol, Nadal…todos, de alguna manera, llegan al público porque su carácter facilita que el pueblo llano se identifique con ellos. España, antes de la eclosión deportiva, ha sido siempre un país donde la humildad era algo que nos hacía conectar a todos. De alguna manera, era una humildad generada por nuestra falta de fe en la creencia de que éramos de estirpe ganadora. Y si uno no tenía esa fe en si mismo, no podía ser que otro españolito más se creyera más que el resto. La envidia y la humildad en un cocktail mortal a la hora de enjuiciarse los unos a los otros. Ver por tanto a un Fernando Alonso, con esa seguridad en si mismo, en su valía, en lo que siente y lo que piensa no podía hacer otra cosa que rechinar a una parte de la población que sigue sin librarse de esa falta de autoconfianza y de fe en si mismos. Esa es quizás la otra responsable de que un piloto como Fernando puede ver negada su calidad. Esa envidia por “creerse más que nadie” ha propiciado una corriente casi tan ruidosa como la marea que le sigue. Los “pros” y “antis”, como si en los extremos estuviera la única verdad. Absurdo. Esa seguridad que atesora no es más que la certeza que necesita un Campeón en un deporte tan duro como la F1, donde sólo unos pocos llegan entre miles de aspirantes en cada carrera de karts. Ni Vettel, ni Schumacher, ni Hamilton, ni Senna, ni Prost, ni Piquet ni muchos otros en el pasado, pecaron de humildad. Es lo que tienen aquellos que son conscientes de su valía en este deporte. En España no ha sido algo común porque Fernando es el primero que logra llegar a la cima en la F1, pero ni en Inglaterra ni en Alemania, Brasil, Francia o Finlandia les es extraño. Por lo que dicho eso, es más que normal que un piloto de su talla pueda tener esa seguridad y transmitirla sin que nos tenga que resultar extraño. Si la admitimos para el resto de pilotos mencionados, no entiendo porque en este caso debería ser diferente. Pero es más, aunque no la admitiéramos, ¿sería por ello justo negar la calidad al personaje sólo porque no nos caiga bien?.
 
 

 

Llegamos por tanto al eterno debate de “me llega” o “no me llega”. Y aquí lo que se pone en entredicho es que porque un piloto te llegue más que otro, este tenga que ver reconocida una calidad superior en su valía frente al que no te termina de caer simpático. Si hablamos de calidad deportiva, la pista debería ser la única juez posible, y no su capacidad para caer más o menos majo, más o menos simpático al respetable. Pero esto no sería España si antepusiéramos ese juicio objetivo sobre de el de la capacidad de un deportista concreto de caernos bien, de parecernos simpático, humilde y cercano. Así que de alguna manera, la calidad de Fernando, cuando no se ha visto exagerada, se ha visto negada sistemáticamente por aquellos que creen que o bien es el responsable de la irresponsable masificación de este deporte, o bien es un tipo antipático que se cree más que nadie. Si Lobato ha hecho un flaco favor para que algunos le reconozcan su verdadero valor como piloto (exagerando sus actuaciones), no menos cierto es que su carácter directo y seguro de si mismo ha propiciado que a parte de la afición no le llegue su forma de ser, y por ello también le enjuicien injustamente.





Resumiendo, si bien el titular es una frase polémica donde las haya, lo que no es menos cierto es que la extrema polaridad acerca de los juicios que se le hacen lleva a que no se le reconozca la justa calidad que tiene como piloto. Unos le colocarán más cerca de lo alto de la tabla, de esos 10 mayores talentos de este deporte, otros le colocarán en los últimos lugares de esa lista. Pero lo cierto es que Alonso es el mayor talento que ha dado este país a la F1. Y si tras 11-12 años no hemos sido capaces de encontrar alguien que ni siquiera se le acerque, es porque un talento como el del asturiano no es nada sencillo de encontrar. Ni en España ni en Alemania, donde tras la eclosión de Schumacher con su bicampeonato en el 95, tardaron nada menos que otros 13-14 años en encontrar a alguien similar (aunque no del mismo calibre). Francia, desde Prost, no ha tenido nadie parecido. Brasil, desde Senna, no ha vuelto a tener un piloto Campeón del Mundo. Como vemos, los talentos no salen todos los días, más bien todo lo contrario. Por ello, parece ciertamente irracional no disfrutar del éxito de Fernando teniendo en cuenta lo difícil que va a ser para la F1 en este país volver a disponer de alguien de su calibre. Hay quien dice que hasta que no se pierde lo que se tiene no se valora lo suficiente lo perdido como para apreciarlo. Esperemos que con Fernando no nos ocurra esto, porque el día que nos quedamos huérfanos de alguien de su calibre, sí que vamos a saber realmente lo que hemos tenido y lo que ha supuesto para la F1 en este país. Mientras tanto, al menos, que se le reconozca al cesar lo que es del cesar. Sin exageraciones, sin extremismos, pero dando el justo valor a lo que tenemos ahora, reconociendo la calidad a Fernando que en otros países ni dudan en darle. Quizás por no estar influidos por todo lo comentado anteriormente, quizás porque tienen más tradición en reconocer los talentos en este deporte…

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