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13 de septiembre de 2012

DESDE HUNGRIA A MONZA...RESUMEN (EL TOBOGAN DE LA F1)




Tres grandes premios han servido para relacionar la suerte con la F1 de la manera adecuada. No son pocas las veces que hemos oído aquello de que tal o cual piloto ganó un Campeonato debido a la suerte que había tenido. Justo o injusta aseveración dependiendo de quien la valorara. En el caso del líder del Mundial de F1 no ha sido diferente. Fernando Alonso, aquel que doma al cavallino rampante mejor que nadie, ha logrado equilibrar la balanza de la buena y la mala suerte. Y lo ha hecho mediante la disputa de tres carreras (Hungria, Spa y Monza) que le han dado la razón en aquello que suele decir: la buena y la mala suerte se terminan compensando a final de año. Un quinto en Hungría y un abandono en Spa parecían iniciar un declinar de sus opciones a ganar el Mundial. La diferencia seguía siendo grande, pero el resurgir de McLaren, el acercamiento de los Red Bull y el error de la Calificación en Monza, quedando 10º, ponían en entredicho su ventaja. Pero para eso Alonso es quien es, y Ferrari reacciona como reacciona. Veamos no obstante como comenzó este tobogan que siempre es la F1, y mucho más desde Hungria hasta Monza...


 

HUNGRIA
 
Llegar a Hungria suponía para la F1 en España regresar a la magia de antaño, aquella en la que los recuerdos imborrables volvían a reclamarse ante la actualidad informativa. Alonso y su primera victoria, nada menos que eso. Es más, sus dos últimos años en Ferrari había terminado en pódium en una pista mágica para este deporte en nuestro país. Así que de inicio, nada parecía presagiar que esta vez fuera a ser diferente. Pero lo fue. El inicio, con un Alonso fuera de las 4 primeras plazas, parecía presagiar un fin de semana más propicio para que se recortara la ventaja.  Tener por delante a Hamilton, Grosjean, Vettel, Button y Raikkonen parecía no ser el mejor previo posible. Los McLaren regresaban al camino victorioso, con los dos rivales de Fernando por delante de él. Sólo Webber y Massa aparecían por detrás suya. El australiano, de una manera u otra, parece no disponer de la misma clase de resultados desde que renovó. Dos 8º, un 6º y un 20º lugar son los responsables de que se haya distanciado del liderato y de su compañero de equipo. Su descenso coincide además con el ascenso de Hamilton y Raikkonen, lo que lo termina por poner en el lugar que ahora ocupa. Pero sin desviarnos demasiado, lo cierto es que Hungria ponía a Fernando contra las cuerdas por primera vez desde que acumuló esa gran distancia respecto a sus rivales. Y lo cierto es que salvó el macthball de la mejor manera posible: poniendo su cabeza al servicio de su pie derecho y de sus manos al volante. Su 5º puesto no parecía gran cosa a priori, pero era suficiente para incrementar en 6 puntos la distancia respecto al 2º clasificado en el Mundial por entonces, Mark Webber, pasando de los de los 34 puntos iniciales a los 40  justo antes de irse de vacaciones.

 
Entrando en la carrera, ésta se desarrolló sin grandes variaciones, con Hamilton dominando de principio a fin y sólo con Raikkonen atosigándole en los momentos finales. Vettel, uno de sus grandes rivales, sólo quedaba un puesto por delante de él y sólo Hamilton era capaz de recortar de manera importante la ventaja, aunque la distancia inicial que tenía frente a Fernando no le parecían convertir en una amenaza inmediata frente al Campeonato. Por detrás de Fernando, como ya hemos dicho, terminaría Webber (8º) y eso haría que se fuera de vacaciones con una renta que invitaba a la tranquilidad. Hungria no se completaba con un pódium y aunque la distancia frente a sus rivales se incrementaba, parecóa invadir  a Ferrari una ola de cierto pesimismo. Tras la victoria en Alemania, el 5º de Hungria no era lo soñado, pero ponía de relieve que cuando Fernando no dispone del coche adecuado o de las prestaciones suficientes para ganar, sabe como nadie manejar la calculadora que lleva en su cabeza.
 
Con respecto al resto de participantes, sorprendían los resultados de Senna (positivamente) y de los Mercedes (negativamente). En el caso del brasileño, su 7ª posición servía para que Williams acumulara unos buenos puntos en su casillero. En el caso de los Mercedes, los problemas de técnicos de Schumacher (¿el coche con peor fiabilidad del Mundial?) y la falta de chispa de Rosberg terminaban con un abandono del Kaiser y con un 10º puesto de Nico, algo insuficiente teniendo en cuenta el equipo en el que está y a lo que aspiraban al comenzar el Mundial. Por parte de los HRT, el fin de semana no sería el mejor de los posibles, teniendo en cuenta que en Calificación se distanciarían de los Marussia con respecto a lo hecho el año anterior, cuando los dos HRT se pusieron por delante de uno de los coches de John Booth y Liuzzi se quedó a menos de media décima del entonces Virgin de Timo Glock.


 
SPA
 
Llegar a Spa suponía para la F1 un acontecimiento más especial que visitar Hungria, y sólo comparable a la cita de Mónaco, por todo lo que conlleva correr en la pista belga. El embrujo de Eau Rouge permanece intacto, y sus largas rectas (con su infinita velocidad) y su inigualable trazado enamoran siempre a los aficionados a este deporte. Este año no iba a ser diferente, y las sorpresas que siempre depara la pista belga iban a estar presentes también en esta ocasión. Comenzaba todo 1 mes después, con la ansiedad  que producía el poder paladear un poco de la mejor F1 posible. No había mejor pista que la de Spa para ello. Pero la pasión por la F1 no tiene que estar relacionada obligatoriamente con los buenos resultados de Fernando en esta mítica pista. Y la verdad que en esta ocasión tampoco lo estuvo. Y decimos tampoco porque desde 2007 no pisaba el pódium y sólo dos años antes, en 2005, había conseguido otro. Es más, no ha conseguido victoria en esta pista a pesar de ser aquí donde sorprendió al mundo entero en la F3000 (aunque Ferrari ya le tenía echado el ojo desde una prueba que tuvo en Fiorano, donde con un Minardi batió los tiempos que estaba marcando el Ferrari de Badoer). Pero Spa fue definitivo en su carrera y Briatore estuvo ágil en eso de asegurarse su talento.







Dicho todo eso, las posibilidades de ver a Fernando triunfar en esta pista no parecían muy altas a tenor de su reciente historia con la pista. Y desde el sábado, a pesar de las mejoras que traían en Ferrari, se vio que la realidad suele ser terca y tozuda cuando de F1 se habla. En la sesión de Calificación, Alonso no pudo luchar por la pole, quedándose anclado en el 6º puesto que no parecía al final tan malo si teníamos en cuenta que Webber, Hamilton y Vettel salían por detrás de él. Parecía por tanto una carrera propicia para ir al ataque, para distanciarse de sus rivales directos por el tñitulo. Craso error. Hamilton y Grosjean, Grosjean y Hamilton, los dos en la salida con las máximas revoluciones , no eran una garantía para una salida tranquila...y Maldonado, ahí delante (3º) tampoco invitaba a pensar en un comienzo relajado de gran premio. Spa de por sí no suele invitar a ello, y ello es en parte gracias a curva inicial (Le Source) que ejerce de peligroso embudo ante el imparable empuje del ego de 24 pilotos que no suelen tener mucha paciencia en las salidas. Alonso no se libró de ello. Su sexta posición pronto se transformó en nada al comprobar de motu propio como Grosjean decidía apagar todas sus neuronas por unos breves instantes. Ello se produjo como resultado de no medir las consecuencias de su falta de juicio al adelantar a Hamilton. Esa falta de apreciación llevó a rozar sus ruedas con las del inglés, dando por resultado el descontrol de ambos monoplazas y el lio final con ese increible accidente final. Sí, ese en el que vimos volar el monoplaza de Romain justo por encima del de Fernando, aterrizando sobre el Ferrari del español durante unos instantes. y poniendo el corazón en un puño a los aficionados. La catástrofe estuvo cerca, muy cerca, quizás tanto como hacernos temer por unas consecuencias peores de no haber intervenido la suerte en su favor. La carrera de Alonso y Hamilton terminaba allí, pero ni mucho menos el espectáculo sobre la pista.

Sí, Fernando y Lewis perdían unos valiosísimos puntos, permitiendo a los Red Bull, Button y Raikkonnen reducir de manera importante la distancia. En el caso de Button, con más razón a raíz de sus 25 puntos. Parecía por un momento que Jenson se ponía de nuevo con opciones de ganar el mundial, aunque una semana después la cosa cambiara por completo. Pero si bien la carrera de Jenson no halló demasiada competencia en su búsqueda de la victoria, lo cierto es que la carrera tuvo momentos muy bonitos. El más bonito quizás fuera el espectacular adelantamiento de Raikkonen a Schumacher en plena curva de Eau Rouge, una de esas ocasiones en que al espectador se le llega a erizar el vello, poniendo los pelos de punta por lo arriesgado de la maniobra. Podría haber terminado realmente mal, pero la limpieza de la maniobra provocó que la belleza del movimiento no comprometiera la seguridad de ambos pilotos.

Pero ese no sería el único movimiento que veríamos en carrera. La necesidad de recuperar posiciones por parte de Vettel hizo que se vieran varios adelantamientos, y la carrera se pusiera realmente bonita, con los pilotos en general luchando como nunca. Spa siempre ha sido una pista generosa con las retransmisiones, y esas interminables rectas con esas curvas imposibles ponen siempre un granito de emoción que otras pistas no ponen. Es evidente que una lucha por la victoria entre grandes pilotos contribuye a darle mayor emoción a la carrera, pero dicho eso, a veces esto ausencia de guerra por la victoria permite ver lo que sucede más atrás. Y si la acción atrás es especialmente bella, no se tiene por qué echar de menos una mayor disputa por la victoria. A fin de cuentas, dos monoplazas jugándose el tipo por superar el uno al otro en una mínima porción de espacio-tiempo es una acción bella de ver siempre. Vettel, Hulkenberg, Massa, Schumacher, incluso los Toro Rosso de Vergne y Ricciardo pusieron un poco de su parte para que el espectador disfrutara la carrera, con independencia del piloto que apoyara. Es más, incluso los HRT, sin verse apenas en la retransmisión, pudieron la emoción de ver como Pedro y Narain luchaban contra los Marussia y los Caterham. No siempre hace falta ver el coche para empaparse de la tensión que genera ver el vuelta a vuelta de unos monoplazas que luchan contra imposibles, contra el hecho de conseguir superar a sus rivales. Los HRT por momentos te hacen soñar, y en Spa ver a De la Rosa superar a los Marussia y a los Caterham por unos instantes generó momentos mágicos. Con poco nos conformamos, sí, pero ya ahabrá tiempo para aspirara a mas. Ver tanto a Narain como a Pedro luchar y lograr unos pequeños momentos de gloria tiene su aquel, aunque resulte extraño. En Spa tuvimos un poco de esto, aunque no lo remataran finalmente.

Spa, una vez más, no defraudó y ofreció maniobras de todos los tipos. La emoción de una salida "made in La Source", esa horquilla maravillosa que siempre depara sorpresas, los adelantamientos imposibles como el de Raikkonen, y las sorpresas de última hora como la de Vettel, Hulkenberg y Massa. La pista de Spa se mantuvo fiel a si misma y animó el Campeonato más que nunca...



MONZA

Hablar de Monza es hablar de pasión, de una forma de entender la F1 que no se ve en ningún otro circuito. La pasión de los tiffosi lo contagia todo y logra un ambiente irrepetible en cualquier otra pista del Mundial. Su manera de celebrar los finales de carrera, con todo el público invadiendo la pista logra imágenes tan históricas que hasta el propio Fernando Alonso quiso registrarlas con la cámara de tv en mano. No era extraño, era lo que le pedía el cuerpo a él y a todos los espectadores. Alonso, a fin de cuentas, confirmaba lo que desde hace tiempo se sospechaba: es el director de la película que este año ofrece la F1. El fin de semana fue como un tobogán: empezó por todo lo alto con la pole en la Q1 y la Q2, siguió con el chasco de bajar a los infiernos por esa 10ª plaza en la Q3  de la Calificación, y llegó de nuevo a los altares de la 3ª posición que le ponía de nuevo con más de 30 puntos frente a sus perseguidores a falta de 7 pruebas. Pero no surgió de la nada, todo tuvo su porqué.





Lo primero que pudimos ver el sábado cuando empezó la Calificación era que Fernando iba en serio. Sus poles en la Q1 y la Q2 nos hacían presagiar una pole fácil para un Alonso más competitivo que nunca. Pero el destino no siempre es tan cierto como queremos muchas veces presuponer. Y en esas la suerte fue tentada más allá de lo debido. Fernando y Ferrari, en un intento de ejercer una verdadera labor de equipo, entendieron equivocadamente a lo que debían dedicarse en la Q3 y como resultado de ello obtuvieron el premio de no pasar de la 10ª posición con Fernando. Sí, fue mala suerte que se aflojara ese tornillo de la barra estabilizadora trasera, pero no parecía muy acertado de inicio jugar a clasificar a Massa en la parte delantera sin haberse asegurado un buen puesto por parte de Fernando. Más que nada porque este no iba a necesitar estrategias extrañas tras lo visto en la Q1 y la Q2, donde había sido el más rápido. Por ello sólo parecía tener por fin ayudar a Felipe Massa cuando quien luchaba por el Mundial era Fernando. La barra se aflojó, y Fernando perdió su opciones de hacer la pole...pero estaba lejos de terminarse todo allí. No, ni mucho menos Alonso y Ferrari se iban a rendir y mucho menos en Monza. Y desde luego, Fernando lo compensó todo en carrera. Más que de sobra.

En Monza, si la Calificación lo había puesto en una situación muy difícil el sábado, la carrera no era hasta el Domingo. Y Fernando, como piloto de garra que es, se lanzó a por la victoria. Y de que manera. Nada más salir, ya había recuperado dos posiciones y Massa había pasado a Hamilton, metiéndose entre ambos McLaren de manera muy meritoria. Con Felipe en segunda posición y con Fernando en la primera curva octavo, la cosa comenzaba bastante bien. Porque lo importante no era e el hecho de verle rebasar a dos pilotos, sino la confirmación de que había salido con el cuchillo entre los dientes, lleno de ira y rabia, cuando su mejor versión destapa el tarro de las esencias Victimas de su hambre serían Kobayashi, Raikkonen y Schumacher, a los que superó más fácilmente de lo que era de imaginar antes de empezar la carrera. Golpes precisos y certeros, rápidos como el de una cobra que te lanza su ataque, sin tiempo a la reacción. Fernando se había empapado del espíritu del Gp de Valencia de este año, o del de Mónaco 2010, cuando saliendo último escaló hasta la 6ª posición. Y como no, Monza requería de esa versión de su pilotaje: agresivo y con cabeza. Tres víctimas en el camino para encontrarse con su gran objetivo entonces, Sebastian Vettel, que rodaba quinto y que era el segundo clasificado del Mundial. Y ahí vino la batalla de las batallas mientras Hamilton se marchaba poco a poco rumbo a una victoria que aunque finalmente sería suya, también tendría  su final de película. Pero la batalla entre Alonso y Vettel era la destinada a dar los momentos de infarto, y vaya si los dio. Fernando sabía de la necesidad de adelantarle, consciente de su posición en el Campeonato y de lo importante de asestarle un golpe definitivo en forma de puntuación. El Ferrari había demostrado ser mucho más rápido en Calificación que el coche del alemán, y de esa ventaja era consciente Fernando cuando propició los primeros ataques. Vettel, en todo caso, no se lo puso nada fácil. Opuso resistencia consciente de lo que se jugaba, y  hasta tal punto llegó que en uno de los intentos del piloto de Ferrari, este se extralimitó en la defensa de su posición, dejando a Fernando sin espacio, echándole a la tierra. Esa maniobra, antaño no prohibida, recibió el castigo merecido. A la velocidad que iban ambos podría haber ocasionado un accidente como para dejar el de Spa en un juego de niños. Lo que nadie se explica todavía es como Alonso fue capaz de  controlar el coche a esa velocidad tras responderle este con unas leves derrapadas, de las que a esas velocidades sabes que no terminan nunca bien. Pero Fernando logró desencabritar al cavallino y dirigirlo de nuevo hacia lo gris. El corazón en el puño, latiendo a la velocidad que logran esos endiablados monoplazas y poniendo la tensión en niveles dañinos para la salud. Ese era el primer resultado de esa maniobra, aunque no el último. Efectivamente, los comisarios vieron lo mismo que el resto de espectadores y sancionaron al alemán con un paso por la calle de boxes. Alonso, que lo había terminado por superar tras varios intentos que siguieron a esa maniobra, se destinaba hacia el pódium.





La carrera estaba en su climax. Alonso había pasado de la 10ª posición a la 4ª y ya sólo tenía por delante a Button, Massa y Hamilton. Y en ese camino, un golpe de suerte apareció: Jenson Button abandonaba por un problema con la bomba de combustible. De estar comprometido el sábado a verse en el pódium, con Massa en el camino con una deuda pendiente del día anterior. Demasiado bonito como para ser tan sencillo. Pero por un momento así pareció. Alonso recortó la distancia y terminó llegando a un Felipe Massa que no tuvo más remedio que terminar cediendo su 2ª posición. Fernando sólo tenía por delante a Hamilton y la victoria en Monza podría ser haber sido algo más que épica. Y sí, podría haber sido porque no fue porque por detrás vino el que siempre pega la campanada cuando nadie le espera. Efectivamente estamos hablando de Sergio Pérez, el piloto de Sauber que esconde el secreto de como aguantar como nadie con las ruedas que nadie logra llevar hasta donde él las lleva. Capaz de hacer grandes cosas un gp y desaparecer al siguiente, lo cierto es que en esta ocasión tocaba la de cal. Sí, nada más adelantar Fernando a Massa, por detrás venía un rayo a razón de más de 1 seg. más rápido que ellos. El destino no podía torcerse para el mejicano si seguía a ese ritmo. Y no lo hizo. En unas pocas vueltas había reducido los más de 8 segundos que le llevaban a añicos. Primero pasó a Massa, y Fernando fue su siguiente víctima por mucho que nos resistieramos a pensar que tras su remontada tendría que plegar la cabeza ante un Sauber. Pero lo cierto es que así fue, y lejos de enzarzarse en una batalla imposible con Sergio, no perdió más tiempo del necesario y se garantizó el pódium. Sí, no obtuvo la victoria, pero incrementó su liderato hasta los 37 puntos de ventaja desde los 24 iniciales. En el camino además dejó 2 víctimas inesperadas: los Red Bull. Tanto Webber como Vettel se quedaron sin puntuar, este último por una incidencia con el alternador de su monoplaza y el primero por una salida en los últimos instantes de la carrera. La temporada volvía a convertirse en un tobogán de emociones donde lo único que es seguro es que Fernando siempre está ahí. Por si acaso no quedaba claro quien había dirigido la película de Monza, en la ceremonia del pódium pidió la cámara de televisión y nos ofreció una paorámica inigualable de lo que significaba para los tiffossi italianos lo que había conseguido. Películas Alonso S.A., nominado al Oscar como mejor productor, no hay ninguna duda.






Por la parte de las sorpresas, como no, los cero puntos de los Red Bull, la consistencia de los McLaren de nuevo, la actuación de Pérez y la remontada de Alonso. Pero en las otras ligas también hubo logros importantes. Por ejemplo, el 8º de Do Resta tras el 4º de Hulkenberg en Spa era una gran noticia para Force India. El punto de Senna era merecido teniendo en cuenta como clasifica el brasileño, algo que parecía su fuerte el año pasado en Lotus-Renault. Es más, posiblemente debería haber ganado alguna posición más porque en los instantes iniciales de la carrera Paul di Resta le echó de la pista de una manera muy similar a como lo hizo Vettel con Alonso. Importante también que los dos HRT terminaran la carrera, aunque quizás se esperase más de ellos. Eso sí, lo hicieron algo mejor que el año pasado tanto en carrera como en Calificación. Dicho eso, Pedro, el nº1 de este equipo, no tuvo su mejor fin de semana, y lo cierto es que sin hacer un mal fin de semana, no estuvo en Monza lo "cómodo" que ha podido estar en otras ocasiones. Narain le superó en Calificación y en carrera estuvo la primera parte detrás de él hasta la parada en boxes. No obstante lo terminó superando y sólo queda esperar a Singapur para que dispute por primera vez una carrera nocturna. Seguro que con las nuevas mejoras que esperan para entonces, Pedro tiene más ganas que nunca de resarcirse.



RESUMEN

Tres carreras y dominio de McLaren que, en beneficio de Alonso, ha destronado de las primeras posiciones a los Red Bull mientras se repartían los resultados entre Button y Hamilton. Dos victorias para Lewis, uno para Button, y un abandono para cada uno. No podía haber mejor manera para salir de estas tres carreras sabiendo que en Hungria y Spa no había ganado en los últimos años. Las sorpresas en cada uno de los tres gp's han propiciado que Kimi Raikkonen, con su gran regularidad, haya escalado hasta la 3ª posición del Mundial y se encuentre ahora en disposición de disputárselo a Fernando. Sin victorias, pero cerca en cada momento, ha logrado hacerse con un botín de puntos mientras el resto (menos Fernando) los iban desperdiciando. Mundial bonito como pocos, con Fernando liderando la tabla contra todo pronóstico si nos atenemos a los agoreros de principios de temporada. Esto ya no es sólo suerte, es el tratamiento adecuado de como gestionar un mundial. Lo contrario, pensamiento de perdedores...

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