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14 de julio de 2012

LA F1 Y LOS CRUELES CUENTOS DE LA DISNEY (las sorpresas difíciles de digerir...)


Hace unos meses, mientras me dirigía a trabajar (un privilegio en los tiempos que corren), escuchando una emisora de radio me llevé una sorpresa cuando el locutor comentó que los cuentos de la Disney (y de la infancia en general) distaban mucho de ser lo dulces y felices que nos habían vendido durante años. Sí, las versiones originales eran cuentos tétricos o de final desagradable, muy lejanos de las versiones edulcoradas que hemos conocido. Hoy es un día en el que es posible que el público femenino comience a odiarme y el masculino a respirar tranquilo, aliviado por dejar de ser comparado con los ideales de antaño. No pretendo ni lo uno ni lo otro, pero para muestra, he de deciros que la bella durmiente no se despertaba con el beso de un príncipe y después de eso vivían felices y comían perdices. No, la Bella Durmiente era violada por ese supuesto príncipe (o noble), tenía dos hijos como fruto de la violación y cuando la esposa original del noble se enteraba del hecho, los mandaba degollar y servir sus cabezas en la cena del príncipe. Sí, por mucho que cueste creerlo, ese es el cuento original de la Bella Durmiente (link), pero veamos más y sobre todo en que se relaciona con la F1...




No deja de dejar estupefacto, lo admito, que los cuentos que nos han contado toda la vida dejen de ser de repente esas versiones bonitas y llenas de alegría, felicidad y pajaritos volando en circulos alrededor de la personaje protagonista. Lo de la Bella Durmiente puede haber creado un impacto inicial, no lo dudo, pero no es el único que tiene una versión algo "más impactante". Pondré algunos ejemplos más para tortura de algunas y liberación de otros. Caperucita Roja, por ejemplo. Todos conocemos el cuento de principio a fin, y si bien el comienzo no tiene grandes variaciones, el final dista de ser el comentado. Y es que Caperucita no sobrevive a la experiencia. Para empezar el lobo no se come a la abuelita de un bocado, sino que la descuartiza, y cuando llega la dulce niñita no sólo no le pide explicaciones al lobo sino que este le ofrece los trozos de la abuela para comérsela a lo que ella accede. Otro detalle original del cuento es que el lobo engulle a Caperucita, la tritura en su boca y la paladea incluso, algo que tampoco es parte del cuento tradicional que nos han contado. Hay detalles escabrosos como este que pertenecen a la historia original de Perrault y que luego los hermanos Grimm en su adaptación particular quitaron del original por miedo a que nadie comprara el cuento. Y se trataba de venderlo a fin de cuentas. Por eso el cazador que salva a la abuela y a la niña de la sudadera roja, una invención suya para salvar la viabilidad comercial. Y así podríamos seguir con otros cuentos, como el de los tres ositos, en los que la niña que llega a casa de los osos (uno grande, uno mediano y otro pequeño) y que se limita a tomar la sopa de uno, romper una de sus sillas o acostarse en la cama de uno de ellos cuando se la encuentra vacía, no tenía nada que ver con la versión final. El cuento original no habla de una niña, es una vieja, y en vez de correr despavorida cuando la encuentran, los tiernos ositos se toman su venganza, intentando primero ahogar a la vieja (sin éxito), luego prenderla fuego (tampoco lo logran) y por último, empalarla, algo en lo que finalmente tienen éxito. Como veis, todo muy escabroso y tétrico, incluso a veces demasiado creativo y rebuscado, digno de las series sobre crímenes actuales, rebuscadas como pocas. Porque, por ejemplo, a La Cenicienta las perrerías que la hacían no eran gratuitas, sino que se las había buscado por matar a su anterior madrastra. O el final de la reina mala de Blancanieves, que muere al hacerla bailar sobre unos zapatos de hierro incandescente hasta morir. Como veís difícil de creer, pero a fin de cuentas, son los cuentos originales tal como fueron escritos y esa era la realidad que contaban, no la que hemos visto contada por las películas de dibujos animados actuales.




De acuerdo, todo muy truculento y hasta realmente soprendente, pero ¿que tiene que ver todo esto con la F1?. Muy sencillo, cuando todas estas historias se las contaba a una compañera, no podía hacer otra cosa que negarse a creer que tales versiones fueran las originales, hasta cierto punto lógico por otra parte. Nos han contado esos cuentos de la misma manera tantas veces que esas versiones parecen la única realidad posible que sustentara la historia verdadera de esos cuentos. Pero la verdad, por increible que pareciera, no se compone de lo que nos cuentan una y otra vez por muchas repeticiones que insistan en esa misma versión. En la F1 pasa algo parecido y contra lo que el que aquí escribe se enfrenta muchas veces. Esta semana hemos sido objeto de ver como un piloto chino (Ma Qing Hua) que cataba por primera vez un monoplaza de F1 se quedaba en unos registros realmente sorprendentes para tratarse de su primera experiencia. Han existido reacciones de todos los tipos, desde los que le querían sentarle ya en el siguiente gran premio en sustiución de Karthikeyan a los que ponían en duda la posibilidad de que hubiera hecho esos tiempos. Pero con lo que siempre se queda uno en estos casos es que con la independencia de cuales fueran los tiempos, lo primero que ve uno son las reacciones juzgando a los pilotos por su nacionalidad. Si de Vottas se decía que había hecho un tiempazo sacando 5-6 segundos al resto sin poner en duda como lo había conseguido, en el caso del chino rayaba en la incredulidad, justificando el hecho en que eran unos tests de los que no existe regulación alguna y no se sabía en que condiciones estaba probando. Partimos de que esto último es cierto y es además la visión recomendada para juzgar unos tests privados, que siempre tienen condiciones diferentes a un gran premio oficial, pero ¿por qué con unos sí y con otros no?. Muy sencillo, porque el cuento que nos han contado en la F1 es que los pilotos británicos, alemanes e italianos son los que tenían el talento, y los pilotos orientales, asiaticos o de país exótico los que ponían el dinero. Es lo mismo que los cuentos que he contado anteriormente, la versión transmitida durante años se impone a cualquier dato que pueda decir lo contrario a esto. Igual que a la compañera no se le pueden contar las versiones originales de Perrault y compañía porque ya no las pueden admitir después de todo este tiempo, con los pilotos que no sean de estas nacionalidades comentadas tampoco se les puede admitir la idea de que posean talento, simplemente porque las historias contadas hasta ahora se lo han negado. De Ma no sabremos realmente el talento que tiene hasta que lo veamos en un gran premio, pero aunque hubiera hecho dos segundos más, ya sería un hito teniendo en cuenta que apenas ha cogido un coche este año y su carrera anterior (aun incluyendo SuperLeague) no es muy prolífica en estos últimos años. Pero lo de Ma es una anécdota a fin de cuentas. Con Chandhok y Karthikeyan pasó y sigue pasando lo mismo. De Karun se decía que Bruno Senna le pegaría unas palizas de impresión, y contrariamente a ello, sucedió que estuvo en niveles muy parejos al brasileño, consiguiendo además la 14ª posición en Mónaco que valió el 11º puesto en 2010. De Narain tres cuartos de lo mismo, es indio como Karun, y tiene que ser un piloto pésimo porque no se admite otra cosa. Incluso cuando las diferencias se parezcan a las que muestran otros segundos pilotos respecto a sus compañeros, siempre se encontrará la versión que lo justifique de alguna manera extraña. Si Narain es tan malo no puede ser que esté a unos 0,4-0,45 seg. de media y que incluso esté en algunas oocasiones en los tiempos de un más experimentado Pedro, al que muchos`presuponemos un gran nivel. Pero es indio, exótico por tanto, y como somos de extremos en este país, malo de solemnidad.


Sí, los cuentos que nos han contado hablan de que el dinero del patrocinio no acompaña a los pilotos de talento, simplemente porque estos no lo necesitan. Pero los pilotos de HRT distan de ser lo únicos de los que se haya dudado por tener una nacionalidad exótica. Ejemplos como el de Kobayashi, Maldonado, Pérez, Petrov vienen a cuento. Todos ellos, con mayor a menor talento, han demostrado que pueden estar en la F1 porque han estado en unos niveles muy similares a sus compañeros o incluso superiores. Kobayashi sorprendió tanto en sus dos carreras con Toyota al final del 2009 porque nadie se esperaba que un japonés novato diera el recital de adelantamientos que dio en las dos carreras finales de esa temporada sin ser un kamikaze. De hecho, cuando se refieren a él, muchas veces se cae en la generalidad de culparle de ser un temerario cuando realmente es un piloto que tiene mucha cabeza y que suele leer bastante bien las carreras, protagonizando muy buenos finales y conservando los neumáticos más allá de lo que fama de ser japones le debiera suponer. Incluso cuando adelanta es uno de los más limpios, a pesar de ser lo suficientemente agresivo como para intentar cosas que los demás no intentan. Con Pérez ha sucedido al principio ¿cuando es la última vez que se recuerda a un piloto mexicano de talento? Pues el venir acompañado de los millones dolares del Sr. Slim no le ha hecho un favor a la creencia de que no es más que un piloto de pago. Sólo cuando se le ha visto desafiar a Fernando por la victoria o conseguir un pódium ha desaparecido parcialmente esta creencia. Igual que con Maldonado, que ha tenido que ganar una carrera saliendo de la pole y batiendo a Alonso en su carrera de casa para que le dejen de echar en cara esa idea de que sustituyó a un Hulkenberg con mucho más talento q ue él. Parece un listón un poco alto para desterrar esas ideas, especialmente si para los pilotos que no tienen un monoplaza con el que lograr ese tipo de hazañas. Con Petrov terminará sucediendo algo similar si sigue estando tan cerca de Kovalainen, que ahora suena para sustituir a Massa. Pues bien, de momento Petrov es malísimo y Kovalainen haría un gran trabajo en la mejor escudería del Mundial. En el último Gp le sacó 0,4 seg., en Valencia se los sací Heikki, en Canadá estuvo a 0,2 seg., en España superó a su compañero por algo más de 0,2 seg., en China de nuevo a 0,2 seg., en Malasia lo mismo, a 0,2 seg... siendo sus peores excepciones tanto Mónaco como Bahrein (a 0,9 -1,0 seg.). La conclusión sólo puede ser una: si uno es tan malo el otro no puede ser tan bueno y viceversa. Pero es ruso y sigue siendo una nacionalidad exótica que nunca ha dado nada a la F1. Su primera temporada fue desastrosa, sí, pero dista este año ya de ser el piloto nefasto que su nacionalidad presupone. O uno no es tan malo, u otro no es tan bueno. Pues bien, son todos estos los cuentos que todo el mundo acepta como mucho mejores que la realidad que hay detrás de ello. Disneyzación de la F1.






Eso ocurre con los pilotos, por poner un ejemplo, pero podríamos utilizar otras creencias que se toman como ciertas a pesar de que luego se contradigan con los datos. Por ejemplo, la pretemporada. Siempre se dice que lo real llega tras llegar a Europa, que lo visto en pretemporada o en las primeras carreras no adelanta nada. Pues bien, si vemos quienes están luchando de manera regular por las victorias veremos que son los mismos de siempre, con las excepciones que contamos en el análisis de los tiempso de pretemporada. Red Bull Ferrari y McLaren dijimos que lucharían por el Campeonato, con Lotus, Williams y Sauber pegando algunas sorpresas según circuitos. Pues bien, finalmente está ocurriendo precisamente eso. Al final los grandes se imponen porque tienen los recursos necesarios para seguir luchando carrera a carrera, y los que han parido un buen coche se cuelan de vez en cuando, cuando uno de los grandes se relaja, sea culpa de su monoplaza o de sus pilotos. Este año, que Massa y Button están desconocidos (aunque el primero parece dar signos de salir del pozo) hay más opciones. Pero el cuento de que todo iba a ser diferente o que los coches no tendrían nada que ver cuando llegaran a Europa ya son mitos que deberían estar desterrados. Los coches cambian, pero el 80% del diseño sigue siendo el mismo, como sigue sucediendo al verlos ahora respecto a sus diseños originales.¿El mayor cambio? McLaren y su morro, precisamente el más bonito por entonces. Pero es otro cuento que cuesta desterrar, está tan repetido en el tiempo que pasa como con los cuentos dulcificados de la Disney, la versión repetida está mucho más aceptada que la realidad de todos los años. Las historias muy repetidas es lo que tienen. Como lo de juzgar los coches por lo bonitos o feos que son. Del Williams y del Ferrari se dudaba porquee parecían hechos con Lego por lo cuadrados que eran, de los Red Bull no se dudaba porque el cuento Newey era demasiado bonito como para dudar que cada invento suyo marcaría una diferencia descomunal frente al resto...en definitva, cuentos, cuentos y cuentos...unos más creibles que otros, pero a fin de cuentas siempre son más fáciles de creer los que se han repetido a lo largo de la historia. Pilotos y monoplazas conviven con ellos, pero a la Bella Durmiente la violaron y la hicieron dos crios, a Caprucita y su abuela se las zamparon de verdad (y a la primera descuartizada previamente), la niña de los tres ositos era una vieja a la que finalmente empalaron los tres ositos "tiernos"y a la mala de Blancanieves la mataron unos zapatos de hierro incandescente con los que la obligaron a bailar hasta morir. Esas son las versiones de "verdad". Con la F1 hay también dos caminos: seguir creyendo las historias repetidas o pensar por un momento en las de verdad. A fin de cuentas ¿que culpa hay en que unas sean más bonitas que otras?

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