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12 de junio de 2012

LA F1, MUCHO MÁS FACIL DE LO QUE NOS LA VENDEN



Terminado el Gp de Canadá, lo cierto es que se me ha vuelto a plantear la eterna pregunta de si la F1 es tan imprevisible y complicada como siempre parecen querer hacernos ver. Y desde la opinión de este humilde servidor tan sólo cabe una respuesta: definitivamente no, no es ni mucho menos tan complicada de entender. La cuestión radica en que de su aparente complejidad vive mucha gente a la que no le interesa vender que todo esto es mucho más sencillo de lo que parece a simple vista, porque de otra manera su prestigio y su trabajo peligrarían de mala manera. Para mi entender, el trabajo de los que intentamos transmitir de que va esto de la F1 es intentar hacer comprender al que te lee, escucha o ve que al final todo esto es muy sencillo si se explica convenientemente. Y esa es la tarea que debería estar flotando detrás de cada artículo o explicación sobre la F1 en general. ¿Por qué no se hace entonces?¿se podría ser más concreto?...sí, claro, a continuación os lo intento explicar.

Uno ha tenido la posibilidad de poder trabajar en diferentes ámbitos que le han enriquecido profesionalmente, y he tenido el privilegio de poder estudiar aquello que me gustaba y por ello prestarle mayor interés que cuando estudias algo por obligación. Por ello quizás hay cosas que se han quedado más fijadas que si las hubiera estudiado "por decreto". Y una de ellas no era sino una ley que se cumple en la economía y en los mercados en general, y es que cuanto más transparente es la información, cuanto más fácil es comparar dos productos, el precio baja como consecuencia de que el consumidor tiende a elegir la opción más asequible que le da la misma prestación. ¿Que coño tiene que ver esto con la F1?. Muy sencillo, en la F1 hay mucho gurú que vive de intentar explicar un montón de palabrejas técnicas que a cualquiera dentro del común de los mortales le puede llegar a sonar a chino. Los que seguimos este deporte con asiduidad las entendemos en su mayoría, pero siempre puede haber incluso cosas que se alejen del conocimiento de uno, simplemente porque es un deporte donde el componente tecnológico es muy alto. Y en esa confusión viven cómodamente en su prestigio mucha gente que presenta el resultado de la competición como la ecuación más complicada posible entre las diferentes soluciones tecnológicas. Parece por tanto que de esta manera sólo ingenieros cualificados o periodistas con muchos años en el mundo del motor pueden llegar a comprender la F1 con suficiente facilidad como para explicársela al resto de los mortales. Y nada más lejos de la realidad.

Pedro de la Rosa por delante de un Marussia en Canadá

De hecho, y adentrándonos un poco más, la F1 es mucho más predecible que el deporte rey, el futbol, u otros deportes que dependan exclusivamente del factor humano. El factor tecnológico es lo que la hace más sencilla de entender y predecir…¿un contrasentido, verdad?. No, ni mucho menos. Los pilotos dependen de unos monoplazas que determinan en un 70% las opciones que tienen de luchar por unos objetivos u otros. No veremos a un piloto de HRT llegando al circuito pensando que va a luchar por la pole, lo mismo que no veremos a un piloto de McLaren pensando que con pasar a la 2ª ronda de la Calificación le bastaría para considerarlo un éxito en si mismo. El monoplaza pone los objetivos de los pilotos a la luz de los focos, de él y del público en general. Y es esto lo que hace que sea mucho más predecible que otros deportes. Esto no requiere de mucha más explicación, pues a este nivel no se necesita persona cualificada alguna para explicar que un Ferrari o un McLaren parecen destinados a priori a luchar por la victoria cada temporada. Es cuando se baja al siguiente nivel de detalle cuando parece que se requiere personal de la NASA porque si no la F1 no la entiende ni el más común de los mortales. Y eso simplemente no es así. Difusores soplados, DRS, KERS, S-DUCT, neumáticos duros-blandos-superblandos…todo parece destinado a confundir al aficionado. Y en esa confusión hay quien se siente muy cómodo porque es una manera de mantener su puesto intacto, ya que sólo una élite muy caulificada parece que puede explicar la F1. Error. Porque para entender esa facilidad de predicción de la F1 sólo hay que tener un poco de paciencia y mirar en los resultados de años anteriores para hacerse una idea de por donde pueden ir los tiros en cada circuito. Lo malo de esta visión es que toda esa información es pública y fácil de entender y analizar. Y ello pone en peligro la visión de que en la F1 todo es único: cada carrera, cada monoplaza, cada pieza…es tan diferente a todo lo anterior que toda esa información pública y entendible no sirve para nada. De otra manera, la F1 perdería ese punto mítico que tiene de que sólo los muy listos la pueden entender. Sí, siempre las mismas excusas: normativas diferentes y pilotos que cambian de monoplaza cada año (siendo el monoplaza el responsable del 70% de los resultados finales). Pero la F1 es terca como una mula en la mayoría de las ocasiones.



Y es que, uno de los motivos por los que se complica es porque la mayoría de la gente se empeña en ver la F1 como una competición lineal, comparando circuito a circuito, dando por tanto como resultado esa mayor dificultad para seguirla. A los equipos y los pilotos, por las razones que en cada caso correspondan, se les da muchas veces mejor unos circuitos que otros, y eso se mantiene cada año, generando una montaña rusa durante la temporada que sólo en casos de monoplazas muy dominantes se evita (como el Red Bull del año pasado o el Brawn de hace ya 3 años), dado que su superioridad crea diferencias que en el peor de los casos los sigue manteniendo por delante. Pero es fácil comprobar como a un monoplaza como un HRT se le da mejor un circuito como el de Canadá que uno como el de Montmeló (3 años seguidos descartan la casualidad) o el de Hungria mejor que el de Siverstone. Es también fácil comprobar que a McLaren se le daba mejor Canadá que a Ferrari, por ejemplo, ya que ahí estaban los resultados de los últimos años. O que los Red Bull no iban a estar tan lejos como la falta de potencia de su motor Renault frente a los Mercedes podría hacer indicar. Son datos que están ahí, a la luz de los focos, y no requieren de tratamiento estadístico alguno ni doctorado en Ingeniería industrial. Por ello, cuando oyes un periodista o un "experto" sorprenderse de según que resultados en determinado circuito uno no puede evitar pensar que lo único que pasa es que ese profesional no ha hecho bien su trabajo, o que no ha sido todo lo concinezudo en realizarlo que se le debería suponer. No es que haya materias o temáticas que primen unas sobre otras, lo que sucede es que no siempre hay que recurrir a las teorías más complicadas para explicar los hechos más sencillos.



Sí, definitivamente la F1 puede ser mucho más fácil de ver de lo que parece, y explicada de manera didáctica se facilita mucho su comprensión. En este sentido hemos adelantado mucho con todos los previos que se han ido realizando de las carreras desde que la F1 salió de La 2 y TVE1 rumbo a Telecinco, luego La Sexta y por último A3. Pero esos previos tan añorados hace 10-12 años ahora son causa de crítica porque han generalizado un deporte propio de minorías y elites. Por ello esa necesidad de complicar continuamente algo que es aparentemente mucho más sencillo de comprender de lo que parece a primera vista. Cada vez sabemos más, cada vez tenemos más información, y esa información adicional muchas veces está mucho más disponible de lo que nos imaginamos. Otro tipo de información pertenece al secreto de sumario de los equipos, pero no es necesaria para hacerse una idea aproximada del porqué de las cosas. Ya lo dijo en este Gp de Canadá el piloto probador de Ferrari, Marc Gené, cuando comentó que en Mónaco habían entrado demasiado pronto. No fue necesario para el espectador disponer de mucho más que de los tiempos que cantaban los sectores de Fernando para saber que había margen para esperarse un poco más antes de entrar. Incluso en Canadá, cuando Fernando y Vettel permanecieron fuera, no hubo que esperar más que dos o tres vueltas para comprender que Hamilton no tardaría en llegar y sobrepasar a dos pilotos en una pista donde es particularmente fácil adelantar. Al menos, si no reaccionaban con algún cambio inesperado. No, la F1 no es más complicada que cualquier otro deporte, y lo mejor de todo ello es que la tecnología, lejos de dificultar su comprensión, termina por facilitar las cosas. La F1 es mucho más predecible de lo que mucha gente se empeña en admitir, aunque eso sí, el margen a la sorpresa sigue existiendo y es por ello por lo es imposible adivinar la posición exacta en la que terminará cada uno cuando termine la carrera. Es lo que hace que tenga tantos millones de espectadores y a su vez haya evitado que nos hallamos hecho millonarios con las apuestas. El margen a la sorpresa existe, y es lo que lo hace tan emocionante. Pero hay ciertas probabilidades de situar a un piloto/equipo dentro de unas posiciones. Es una mezcla de camino concido con unas pocas sorpresas que nos lo amenicen mientras lo recorremos. Sí, ver a Grosjean y Pérez subir al pódium y dejar con un palmo de narices a Vettel y Alonso puede que no nos haga gracia si seguimos a uno de los dos, pero lo que es evidente es que con finales como el de Canadá la F1 sale ganando. Es parte de ese regalo que el camino nos reserva: hay una mayor probabilidad de que algo ocurra, pero no una certeza absoluta. Ahí reside la gracia de este deporte, en poder situar las piezas dentro de una zona donde es más probable que acaben, aunque con la posibilidad siempre de que una racha de viento se las lleve por delante. Si no, no tendría gracia alguna. Sencilla, predecible, y con margen a la sorpresa. Esa es la actual F1 que tenemos.



Sí, este deporte tiene sus complejidades, pero muchas menos de las que nos empeñamos en admitir. Compiten 24 coches por ser los más rápidos, y el que entra primero el Domingo gana la carrera. Sí, le acompañan luego dos tíos más en el cajón, se echan champan a pesar de que tiene que tener un punto pegajoso después de haber sudado...y sí, el resto, del 4º al 10º puntuan mientras los demás aspiran a entrar en la siguiente carrera entre los 10 elegidos. Pero realmente no hay mucho más que eso. Correr como el que más para llegar en la mejor posición posible. Todo lo demás, ganas de dar temas para hablar sobre ella...y alimentar el Circo desde el momento en que termina una carrera hasta el momento en que comienza la otra. La F1 es un deporte sencillo de seguir de Viernes a Domingo y algo muy complicado de digerir el resto de días que no hay carrera. Pero como deporte, es más fácil de predecir y entender que el mismísimo deporte rey...

...definitivamente, no hay mucho más bajo la alfombra.

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