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15 de junio de 2012

LA F1 DE AHORA: DEL CIELO A LOS INFIERNOS…Y VUELTA A SUBIR…


No descubrimos Roma si decimos que la F1 está pasando por una etapa muy bonita de cara al espectador, con 7 ganadores diferentes en las 7 carreras disputadas, lo que supone por fin la consecución del sueño de cualquier aficionado. La variabilidad de los resultados de gran premio en gran premio está produciendo una situación única, ya que esta es la primera vez que se produce en la historia de este bendito deporte. Pero tanta variabilidad está produciendo un fenómeno único, más remarcado que nunca, y es la posibilidad de ver como el valor de un piloto sube y baja como la  espuma, a una velocidad de vértigo, y no sólo entre los que luchan por la victoria, ya que entre las diferentes estirpes que hay en la parrilla se produce el mismo fenómenos, sin importar los objetivos por los que suelen luchar. A todos les afecta más que nunca y eso está generando que juzgar la trayectoria de los equipos y pilotos sea más complicado que nunca.Veamos más en profundidad este fenómeno.


Empecemos por McLaren, el equipo que desde Pretemporada fue juzgado como el favorito para conseguir imponerse esta temporada. Empezaron con el coche más fuerte, ganando Button en Australia y continuando la racha de buen rendimiento del año pasado por parte de Jenson. Entonces ascendió al cielo más rápidamente de lo que lo hace cualquier piloto de un transbordador espacial. La siguiente carrera, en Malasia, terminó 14, luego en China volvió al pódium y desde entonces camina sin pena ni gloria, sin haber puntuado más que por un 9º puesto en el Gp de España. De ganador a ser invisible para los grandes premios. Sí, el caso de Jenson es muy particular, pero todavía no ha vuelto a retornar a la gloria del cajón, la que cura todos los males. Parecido sería el caso de Raikkonen, que tras un inicio de mundial con 2 pódiums y un 5º puesto, ha bajado al ostracismo tras pasar por Mónaco y Canadá. De regreso alabado del hijo pródigo a que Villeneuve se desmarque diciendo que podría ser echado de Lotus Renault. Evidentemente las palabras de Jaques son a titulo personal, pero desde luego muestran el cambio de rol que parece haber experimentado Kimi por tener dos carreras malas. Del pódium y la gloria del Gp de España sólo distan dos carreras donde no ha estado brillante. Pues eso ya es suficiente para ponerle en cuestión. ¿Increible, verdad?
En todo caso, estos dos primeros, Jenson y Kimi, son ejemplos de quienes han tocado el cielo hace poco y de repente parece que unos malos resultados sirven para bajarlos a los infiernos rápidamente. Pero hay ejemplos mucho más curiosos y cercanos a lo que el titular del artículo expresa, que son aquellos que viven en una montaña rusa en su valoración como piloto y dependiendo del gran premio que hagan, su cotización sube o baja con la misma facilidad con la que un monoplaza de F1 acelera de 0 a 100. Los más claros ejemplos en este sentido son Grosjean, Pérez y Vettel. Los dos primeros son quizás más claros que el ejemplo del piloto de Red Bull. Empecemos por el “banquero”, y es que Grosjean ha pasado por la mayor montaña rusa posible. Y es que su trayectoria hasta la fecha es cuando menos particular: Piloto de F1 defenestrado, ganador de GP2, Piloto de F1 que entra en modo cafre en las 2 primeras carreras para luego meterse en el pódium dos veces seguidas, con los halagos consiguientes, para luego llegar a  Mónaco y no pasar de la salida, volviendo al modo cafre…¡pero como no! Acto seguido se saca un pódium de la nada en Canadá, batiendo claramente a Raikkonnen, y todo el mundo vuelve a ponerle como un chico prometedor. De no valer en 2009, a resurgir como ave fénix en 2011 con la GP2…para luego ver como según la carrera, pasa de estrella a estrellado y viceversa con una facilidad pasmosa. Siempre se ha dicho que uno vale tanto como su última carrera, pero en el caso de Grosjean mejor que no cotice en bolsa, porque se llevaría a todos sus accionistas a la tumba con tanto ataque al corazón. Cso parecido sería el de Pérez, que es capaz de lograr un pódium y que se hable de él para Ferrari, a pasar a modo invisible durante 4 carreras y…sacarse un pódium en Canadá para que le vuelvan a colocar en la Scuderia de nuevo. Es decir, en Malasia era el sustituto de Massa para que durante las siguientes 4 carreras nadie se acordara de él…y ahora vuelve a hablarse de él como sustituto del brasileño. ¿No parece una locura la manera de juzgar al mexicano? Una de cal, cuatro de arena, y de nuevo la de cal. Pero es el sustituto natural de Massa. ¿Qué tal si le exigiéramos antes un poco más de consistencia?. Claro que también se podría decir que pedir consistencia a los pilotos en esta temporada es como pedir que llueva hacia arriba: de momento, imposible.


Caso aparte podríamos decir de Vettel. Se empezó dudando de él, que sin un coche dominante es uno más, que si se le había avabdo el chollo, que le costaría colver a ganar…pues nada, segundo en Australia y primero en Bahrein, pero en todas las demás carreras no ha pisado el pódium, y claro está que tras la temporada pasada, en la que arrasó, cualquier cosa menor a un cajón y la lluvia de champan es el equivalente a decir que no vale tanto como el monoplaza que pilotaba en 2011. Así que gloria-infierno-gloria-infierno es lo que lleva hasta el momento. Su valor cotiza sólo cuando sube al pódium, sino es así todo el mundo se alegra de verle sufrir y con ello, degradarle a la categoría de soldado raso.


Podríamos decir lo mismo de dos casos más, como serían Hamilton y Maldonado. En el caso de Lewis comenzó de gran manera, marcando dos poles que no logró convertir en victorias. Tenía brillo, pero finalmente cedía los focos el Domingo al ganador de la carrera. Pero eso sí, 3 pódiums que le ponían en la lucha por el Mundial. Luego vinieron Bahrein y España y pasó a los infiernos de quien se convierte en invisible los Domingos, con sendos octavos puestos. En Mónaco se le esperaba, pero aunque mejoró, el 5º supo a poco para alguien que tiene el circuito del Principado como su circuito favorito. Pero llegó Canadá y ascenció de nuevo a la gloria celestial, tras tantos gp’s buscándola. Volvió al pódium y su crédito se restableció, volvía a brillar con luz propia y su valor en el mercado se disparaba de nuevo. Del cielo a los infiernos para luego volver a subir. La cotización de Lewis, en su montaña rusa particular. Maldonado es quizás el último ejemplo. Empezó sin puntuar en las 2 primeras carreras, luchando con Alonso  en Australia por un 5º puesto que debería haberle sabido a gloria, pero inexplicablemente se autoinmoló ante la presión de Fernando. Mientras, Bruno Senna puntuaba con un 6º puesto en la segunda carrera. Luego en China consiguió un 8º puesto que calmó las cosas y en Bahrein se retiró (vuelta a los infiernos). Pero estaba por llegar el Gp de España y su ascenso a la gloria celestial de la victoria, Maldonado era talento en estado puro, ya no era piloto de pago  y de repente valía más que antes. Dos carreras después retomó el camino a los infiernos, con una salida en modo cafre en Mónaco y un Gp de Canadá en el que pagó por dos penalizaciones y una carrera sin muchas más posibilidades. De momento, la cotización de Maldonado ya nada tiene que ver con la del Gp de España. Y así podríamos seguir con algunos ejemplos más. Esta temporada más que nunca, la irregularidad en los resultados está trayendo resultados de reyes por un día. Y no estaría de más revisar la manera en la que valoramos las actuaciones de los que todavía no están consagrados para poner un poco todo en perspectiva. Lo de Pérez es el más claro ejemplo, aunque Grosjean no le va a la zaga. Cuando finalice el Mundial quedará reflejado todo esto de manera mucho más clara y es entonces cuando podremos ver con más claridad quienes han sido reyes de un día y quienes han tenido una mayor consistencia que justifiquen todos los halagos que reciba. Como siempre en estos casos, tiempo al tiempo.

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