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12 de junio de 2012

ALONSO Y FERRARI: MURIERON CON LAS BOTAS PUESTAS...


Fernando y Ferrari, Ferrari y Fernando, un matrimonio perfecto que parece no resquebrajarse ni en los malos momentos. Su fusión en un solo ser parece tan intensa que el propio Massa, con muchos más años en la Scuderia, se siente un ente aparte. Y esta fusión de los dos entes en uno solo tuvo un ejemplo adicional en el Gp de Canadá, donde la estrategia de Ferrari de continuar en pista con Fernando defendiendo al monoplaza rojo en pista se demostró como errónea. Pero Ferrari lo apostó todo a la carta de la maestría de Fernando y este se empeñó en hacer buena la decisión de la Scuderia. Los dos confian tan ciegamente el uno en el otro que puede que en esa virtud encontraran en Canadá su pecado...



Fernando perdió la carrera en una decisión que a priori parecía arriesgada y que finalmente de demostró no sólo como tal, sino como un harakiri totalmente innecesario. Cuando Hamilton entró en boxes, la idea de la victoria fue demasiado poderosa para ser ignorada. El riesgo que no asumieron en Mónaco lo multiplicaron por diez en Canadá, todo por una idea, luchar por la victoria. En el Principado la excusa fue que desconocían la duración de las gomas más blandas porque había llovido el día anterior y apenas las habían podido probar. Se asumió como probable porque a todo el mundo menos a Vettel le sucedió algo similar. Pero en Montreal no había lugar a la misma situación. El problema reside en lo que un joven y exitoso inversor en Bolsa definió una vez como la causa que suele llevar a la ruina a la mayoría de los que se estrellan en el parqué: cuando ganas, se tiende uno rápido a retirar para recoger las ganancias y cuando vas perdiendo, se tiende a maximizar el tiempo para esperar una recuperación que nunca llega. Es decir, se maximizan las pérdidas y se minimizan los beneficios. Algo así, pero en términos deportivos, le sucedió a Ferrari en los dos últimos gp’s. En Mónaco, cuando Fernando marcaba sus tiempos en morados al entrar sus rivales a cambiar, le metieron rapidamente en boxes por temor a que dejara de ocurrir (marcar buenos tiempos), y cuando en Canadá Hamilton salió de su última parada y empezó a marcar diferencias de más de 1 seg. por vuelta con respecto a Fernando, decidieron dejarle en la pista pensando en que amainaría. El miedo, el temor, gobernando las decisiones. Eso y no otra cosa es lo que les perdió.



Resulta fácil juzgar a toro pasado cual hubiera sido la decisión acertada, pero si bien el resultado tiene poco sentido discutirlo a estas alturas, porque entre otras cosas no va a cambiar nada, sí que resulta útil juzgar lo que llevó a tomar esas decisiones en Montreal y en Mónaco. Pareciendo dos decisiones opuestas, lo cierto es que la falta de cintura en ambas ocasiones parecía ser motivada por lo mismo: el temor. En Red Bull reaccionaron cuando comprendieron que Hamilton sacaba unas distancias suficientemente amplias que hacían pensar en que era mejor parar y cambiar neumáticos que quedarse en pista. El riesgo era mayor si cabe que la decisión anterior, pero dieron un cambio de rumbo radical. Habían empezado a perder y decidieron minimizar las pérdidas en vez de esperar que escampara. Red Bull también se equivocó, pero tuvo las agallas para tomar la decisión de minimizar la pérdida, igual que en Mónaco intentó maximizar la ganancia con la estrategia sobre Vettel. Saldrá o no saldrá, pero la diferencia es que se maximizan las opciones de éxito de esa manera. Igual que como decía el joven y exitoso inversor: dar todo el tiempo para maximizar la ganancia y no dar margen de tiempo cuando empiezas a perder esperando que por si sola pare la tormenta. En F1 viene a significar lo mismo, cuando vas mordiendo el crono a tus rivales no debes parar, y debes dejar que esa ganancia de tiempo sea la máxima, y cuando vas perdiendo tiempo tienes que cambiar rápidamente para minimizar daños y no esperar que pase algo que por si solo lo detenga. Red Bull lo entendió, y Ferrari seguro que también tras estas dos experiencias. Lo bueno de esta ocasión fue que la victoria que no fue objetivo en Mónaco, lo fue en Montreal. Lo malo es que lo que propició el error en el Principado fue lo mismo que lo que propició la falta de reacción en Canadá: el temor en los boxes a fallar. Si lo solucionan este año, Alonso y Ferrari serán los más claros favoritos al Campeonato. Queda dicho.

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