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19 de mayo de 2012

PEDRO DE LA ROSA...¡CON UN PAR!



Acabamos de pasar por las primeras dificultades y lo que parece claro es que la aventura que ha emprendido Pedro Martínez de la Rosa en HRT es algo más que una aventura, y dependiendo de quien opine, pensará en que es un riesgo y una temeridad innecesaria…o un bonito y apasionante reto. Pero desde luego no deja indiferente, y por mucha aclaración que se ofrezca, sigue siendo causa de debate, eso está claro. Pero ¿ha acertado al meterse en esta aventura? veamos...


La decisión que tomó de incorporarse este año a la escudería más débil de la F1 sigue siendo vista por mucha gente como una autentica locura para un piloto que tenía asegurado su futuro bajo el paraguas de la tranquilidad que ofrecía un equipo como McLaren. Buen sueldo, un futuro garantizado, y con un trabajo respetado dentro de su equipo…¿Qué más se puede pedir en un mundo donde la crisis global hace que la palabra “trabajo” sea vista casi como un artículo de lujo?. Para un trabajador de oficinas, no habría nada mejor que formar parte de la estructura de dirección de McLaren. Sería un sueño para muchos, algo así como una meta en si misma, lo máximo a alcanzar…pero no para cualquier gran piloto que se precie de serlo. Porque lo que cuesta comprender en todo lo relacionado con la decisión que tomó Pedro es que no es un oficinista, ni un presentador de televisión, no es tampoco un jugador de videojuegos ni un relaciones públicas de una marca cualquiera…no, Pedro es ante todo un piloto de carreras…de carreras de F1. Y eso está marcado en él en cada una de las cuatro cavidades en que se divide el corazón.




“Piloto de carreras de F1”, sí, cinco grandes palabras que pueden marcar el destino de una persona a fuego lento. Porque si aquel piloto que despidieron de Jaguar en 2002, y que parecía por entonces despedirse de la F1 por la puerta de atrás, no hubiera sido Pedro, ese mismo piloto no estaría corriendo ahora, 10 años después de todo aquello, habiendo sobrepasado los cuarenta. Sí, se han visto muchos pilotos pasar por la F1, muchos aguantar uno, dos, tres años…incluso un lustro, para luego desaparecer del Gran Circo, pasando a otras disciplinas menores (en el mejor de los casos) y dirigiendo así su carrera hacia la agonía del olvido. Pedro no nació con esos genes, los que garantizan una fácil rendición sin apenas oponer lucha alguna antes. Lleva dentro a un Quijote que en su locura más extrema se ha empeñado en conseguir su objetivo aunque este no se divise fácilmente en el horizonte. Un horizonte difuso pero al que sólo los que tienen muy claras sus ideas se pueden dirigir con la determinación que ha hecho Pedro. Mil obstáculos en el camino, ocasiones frustradas en el último momento, decepciones que a otros hubieran hecho hincar la rodilla, …lejos de caerse y no levantarse cuando el arbitro quería llegar hasta 10…él se levantaba y comenzaba un asalto más, y otro, y otro...porque la palabra rendirse no estaba ni está en su diccionario particular. Esa ha sido la carrera de Pedro en la F1, la que nunca apostó por el camino fácil. Y sólo desde ese prisma puede entenderse y adquirir sentido la decisión que tomó de unirse a un equipo como HRT, para pilotar un coche que parte desde ese fondo de la parrilla que no garantiza ni flashes ni minutos de televisión en los Domingos donde más de 3 millones de españoles se pegan al televisor.

Por todo esto no cabe otra expresión que el titular que acompaña este artículo. Sí, por supuesto,“¡Pedro, con un par…!”, porque eso es lo que tiene que tener cualquier piloto que deje un trabajo fijo, bien pagado y de prestigio para meterse en el último coche de la parrilla con el objeto de llevarlo algún día hacia los puntos, una utopía a día de hoy, y más tras ver el comienzo del equipo. Sí, es una locura para la que sólo había un “loco” posible. No podía ser otro piloto el que tomara este camino, el más difícil de los posibles, el que cogiera sus alforjas para tomar ese viaje sin retorno…sí, aquel del que sabía que abandonaba una orilla segura y que se alejaba con la promesa de no volver sobre sus pasos. Decidió que tocaba abandonar la tranquilidad de Woking por la adrenalina de la pista, la seguridad de los boxes por la lucha a cara de perro por unas glorias que darán pocas líneas en cualquier periódico de ámbito nacional. Poca repercusión mediática tendrá, seguro… pero sin duda alguna a Pedro le dará un gran sabor de boca, porque llevar a un equipo español de F1 como HRT a alcanzar mayores glorias de las que las que disputa ahora es una bonita guinda a una carrera que debería ser un ejemplo de superación para cualquier deportista que se precie de serlo. No sabe si volverá a pisar algún día el pódium, si podrá premiarle la justicia deportiva con una victoria que al menos debió catar una sola vez …pero lo que si sabe Pedro es que si algún día logra un punto con un equipo español de F1 habrá hecho historia de la mejor manera que él sabe: con trabajo, lucha, valentía y pundonor. A día de hoy es un imposible, pero ese es su reto, su meta en el largo plazo, su razón para abandonar comodidades ya probadas por aventuras más inciertas. Así ha guiado su carrera y ahora no iba a ser menos.




No es fácil explicar todo esto, seguro, pero quien disfruta fichando todos los días en la oficina con la comodidad de un sueldo seguro a fin de mes es posible que no lo entienda, no comprenda en que sale ganando con toda esta aventura, y más sabiendo como ha empezado, con más dificultades de las previstas…pero quien se juega la vida a más de 300 km/h sin la certeza de poder seguir haciéndolo al día siguiente no es sólo algo que entienda, sino algo que anhela, desea y antepone a cualquier atisbo de conformismo que le pueda tentar. Si eres piloto de F1 por convicción, no hay otra forma de entenderlo. En el equipo más grande o en el más pequeño, lo que se siente ahí abajo con el asfalto pasando a toda velocidad debajo del trasero es algo que no se puede explicar. Sí, sólo los que pisan a fondo el acelerador saben lo que se siente. Pedro fue valiente al decidirse, y siempre tuvo cabeza…así que si ha elegido embarcarse en esta aventura es por dos razones que deben quedar claras para el aficionado y el resto de la humanidad: corre gasolina por sus venas…y sabe que en este reto va a triunfar, por muchos tropezones que haya en el camino. Y sino…al menos lo intentará

 …porque siempre ha sido así: ¡Pedro, Don Pedro…Don Pedro Corazón de León!...

…¡sí Pedro, con un par…!

PD: Este artículo y otros más, en la revista del Gp de España:

Los enlaces a la descarga y visionado de la revista:

http://www.quemandorueda.net/2012/05/magazine-gp-de-espana-la-carrera-ya.html?utm_source=BP_recent

y aquí directamente para verla aonline:

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pedro, qué cojones tienes!

LOGANF1 dijo...

jajajaja...totalmente, aunque creo que lo de cojones, en mi título,también se sobreentiende, ¿no? :P

Anónimo dijo...

Muy bien el articulo que relata el dificultoso camino de Pedro pero como muy bien se explica JAMAS sin rendirse.
Ahora mas que nunca GO PEDRO GO!!!

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